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Muchas historias y luchas inspiradores

Como todos los años, los hechos de mayor transcendencia en la sociedad ocuparon su lugar en las páginas de NORTE en cada jornada, pero también hubo historias emocionantes que tocaron el corazón de la opinión pública. Estas son algunas de ellas.

Emmita, la beba que conmovió al país

A fines del año pasado, NORTE informaba el llamado a la solidaridad que iniciaron los padres de Emita, la beba de siete meses que con su ternura cautivó a la provincia y el país.

Pasó el tiempo desde aquel diciembre de 2020 en que irrumpió la noticia en la familia de Emma Gamarra. Desde ese momento, la sonrisa de Emma comenzó a estar presente en las redes sociales y logró llegar al corazón de todos.

Para seguir creciendo, Emita necesitaba del remedio más caro del mundo, valuado en más de dos millones de dólares.

Su caso se conoció rápidamente en la provincia, y a un paso agigantado tomó trascendencia a nivel nacional y mundial. Enzo y Natalí, los padres de Emma, y de la mano de su gran familia y amigos, todos unidos iniciaron la campaña para reunir el dinero, y debían hacerlo en poco más de 300 días.

Hoy, aquello que parecía una utopía se convirtió en una realidad y el aporte solidario de miles de personas fue fundamental para lograrlo. La ayuda fue importantísima, al punto de que no solo se recaudó el monto necesario, sino que además sobró dinero, el cual fue repartido a otros niños que se encuentran en situaciones similares -o ahora más complicadas- que Emmita.

UN GIRO EN LA VIDA

El 13 de abril del 2020, fue el segundo día más feliz de las vidas de Enzo Gamarra y Natalí Torterola. El primero fue cuando Emmita llegó al mundo. El segundo fue cuando se logró reunir los U$S 2.100.000 para conseguir el medicamento más caro del mundo.

Emma necesitaba recibir la vacuna Zolgensma antes de cumplir sus dos primeros años. El medicamento era la única esperanza para mejorar su calidad de vida, ya que es una enfermedad genética neuromuscular que va desgastando sus músculos de manera progresiva.

La beba chaqueña de un año recibió la medicación y se sigue fortaleciendo.

RECIBIÓ EL MEDICAMENTO

Luego de innumerables actividades para recaudar fondos, y la campaña promovida por el influencer Santiago Maratea, se logró recaudar los dos millones de dólares que necesitaba la familia de Emmita para poder costear el tratamiento.

En los primeros días de mayo, en el Hospital Italiano, Emmita finalmente recibió la medicación. Hoy, a poco más de un mes de que se le infundió, ya se notan avances muy significativos en la vida de la pequeña.

"Vamos viendo que tiene un poco más de fuerza en las manos y en los piecitos. Sostuvo la cabeza durante dos minutos; y pudo sentarse y mantener su centro. Esos son los avances que vamos viendo", contó en su momento a NORTE el papá de Emmita.

Emmita es un caso testigo de que la solidaridad es uno de los pilares fundamentales de nuestra comunidad. Ver que personas a las que les cuesta llegar a fin de mes colaboraban como podían, realizaban rifas, ventas de comidas, de garaje, de papeles, entre otras muchas minicampañas, le llena el alma a la familia.

Julio, en el corazón de todos

No todas las historias terminan como uno las desea, como la de Julio Sosa, el locutor chaqueño que no pudo vencer la ELA.

Respetado y querido en el ambiente de los medios por su carisma, su carácter bonachón y amable a niveles poco frecuentes, el caso de Julio trascendió todos los ámbitos y se instaló en la comunidad, no solo del Chaco sino de todo el país, a partir de la campaña solidaria organizada por su familia para recaudar los 30.000 dólares que cuestan los fármacos de la clínica Body Science de USA que pudieron haberle dado una esperanza.

La historia deJulio Sosa, el locutor chaqueño, conmovió a todos. Su fallecimiento provocó una enorme tristeza.

Lamentablemente, el pulso vital y la burocracia no son compatibles; y con un profundo pesar, el periodismo y la comunidad toda despidió ayer a Julio Sosa, periodista y locutor que padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que causa atrofia muscular e inmovilidad progresiva.

A pesar de esfuerzos, y de lograr recaudar esa importante suma de dinero -con la ayuda del influencer Santi Maratea-, la medicación nunca llegó a Julio en medio de versiones cruzadas y rigores legales poco comprensibles.

El deceso fue confirmado por el doctor Daniel Pascual, quien aseguró que Julio "estaba relativamente bien, de hecho esta mañana lo vi en la guardia hasta que lo llevaron a terapia por una dificultad respiratoria", señaló. Como una paradoja, el locutor Julio Sosa falleció el 27 de agosto, en el Día de la Radio.

UNA FAMILIA AGRADECIDA

En comunicación con su hija, Maratea contó que en el último tiempo las muestras de amor y apoyo lo ayudaron a transitar la enfermedad.

"Les cuento a modo de mimo, entre toda esta historia tan fea, que ayer hablé con la hija de Julio y me dijo: ´Gracias, Santi, hiciste a mi papá el hombre más feliz del mundo, te puedo lo puedo asegurar´", relató. Y agradeció a todos sus seguidores: "Es muy lindo saber esto, y se refiere a todos los mensajes de amor que recibió en Youtube, en Twitter y toda la gente que fue a escuchar su programa, todos los diarios del Chaco apoyando, todo el Chaco apoyándolo y el país. Es lindo saberlo porque en un punto funcionó".

Notablemente conmovido, Maratea envió sus muestras de afecto a la familia y sobre todo a los hijos de Julio, con quienes a diario compartía mensajes sobre su estado de salud y las novedades en cuanto a la compra del medicamento que finalmente no pudo concretarse. En este sentido, lamentó la "burocracia" que la familia Sosa debió afrontar para tratar de adquirir el fármaco. "Él estaba en una carrera en contra del reloj y enfrentarte con la burocracia puede tener una similitud de encontrarte con la muerte porque no tenés tiempo", graficó. Y aclaró: "Y la burocracia tiene diferentes caras, en este caso yo en su momento había hablado del Banco del Chaco, del laboratorio, pero el banco mostró total y absoluta predisposición para ayudar y agradezco eso, también la familia está muy agradecida por eso".

Natalia y el amor de su familia

Para costear una operación de alta complejidad, la familia de Natalia Soto lanzó una campaña para colectar fondos para la cirugía.

Natalia Soto es chaqueña, tiene 38 años y en agosto del año pasado le detectaron un tumor de útero. Durante todo 2020, hizo tratamientos de braquiterapia y quimioterapia que funcionaron perfectamente y en diciembre le dieron el alta. Luego, empezó a hacerse controles médicos cada tres meses, pero en el pasado mes de octubre los médicos detectaron que el cáncer volvió a aparecer en su vida.

Se trata de un tumor en una zona donde no lo pueden tratar con rayos ni con quimioterapia, y la única solución para este cáncer, y para que Natalia pueda tener esperanza de vida, es una cirugía de alta complejidad.

En diálogo con NORTE, Romina Soto, hermana de Natalia, contó que junto con su familia lanzaron una campaña de recolección de fondos para solventar su operación, la cual no puede demorarse ya que implica un gran riesgo en la vida de Natalia.

En este sentido, Romina detalló que el equipo de tumores del Hospital Perrando, encabezado por la oncóloga Daniela Goch, brindó una excelente atención a Natalia durante su tratamiento en 2020, pero que ante este nuevo tumor deben derivarla a Buenos Aires porque acá esa cirugía no la pueden realizar.

Cirugía de rescate pélvico

En el Hospital Fleming, los médicos dijeron a la familia Soto que la cirugía de alta complejidad solamente se realiza en este centro de salud y en el Hospital Italiano y se llama cirugía de rescate pélvico. "Desde la obra social nos hacen un presupuesto particular que, es de un millón ochocientos mil cincuenta pesos ($1.850.000)".

"Largamos la campaña porque no sabemos cuál va a ser la respuesta de la obra social, y el 2 de diciembre ella necesita estar internada para hacerse la operación, que dura unas cuatro horas aproximadamente. Serán unos quince profesionales que van a intentar salvarle la vida", dijo Romina.

"Como familia, vamos a hacer lo imposible para juntar el dinero para la operación. Confiamos en Dios y en la solidaridad de la gente para ayudarnos", expresó la hermana de Natalia.

Eva, trabajadora incansable

La campaña impulsada por una de las nietas de Eva Ojeda, una costurera de Villa San Martín, para comprarle un aire acondicionado tuvo una repercusión inesperada y logró su objetivo.

La repercusión de una nota publicada por NORTE sobre una venta solidaria de empanadas para comprarle un aire acondicionado a una jubilada de Villa San Martín tuvo repercusiones impensadas y se volvió viral.

En una entrevista con este matutino, Eva Ojeda, la protagonista de la historia, contó que la idea fue de Victoria, una de sus nietas, quien quiso ayudarla a comprarle el primea aire acondicionado de su vida.

A los 76 años, por cuestiones económicas, Eva nunca pudo comprarse un aire acondicionado e hizo frente a tantos años de intenso calor solamente con un ventilador. "Otra cosa nunca tuve, uno por el costo de la luz, que sale muy caro y nuestro sueldo muchas veces no nos alcanza para nada", se lamentó.

La venta de empanadas fue todo un éxito ya que se vendieron todas, pero eso no es todo. Una persona decidió donarle el split y además pagar el costo de instalación. Por lo tanto, la campaña logró más que un objetivo.

"Mediante NORTE me regalaron un split y la instalación. Y mi nieto que vive en Formosa me mandó 6 mil pesos, si hubiera estado acá me hubiese dado un poco más", relató Eva, sentada bajo la sombra de un árbol de mango en su casa de Villa San Martín. "Estoy muy agradecida con todos los que colaboraron, es impresionante lo que pasó", expresó. Gracias a la solidaridad de la gente, a los 76 años, Eva Ojeda, podrá tener por primera vez un aire acondicionado.

COSTURERA Y CURANDERA

Eva tiene una jubilación de ama de casa. Lo que cobra mensualmente no es suficiente, por lo cual sigue trabajando de una actividad que hoy escasea: la de costurera. "Con mi sueldo no se puede hacer nada, quién vive con 25.000 pesos", se pregunta.

Las costuras le permiten ayudar con su economía diaria y además solventar los gastos de medicamentos, ya que es diabética. "Tengo varias enfermedades, pero siempre me las arreglé, siempre luché y trabajé, hasta ahora sigo trabajando con las costuras", afirma.

Lo que comenzó como una venta de empanadas culminó con un sueño cumplido gracias a la difusión en las redes.

Además, recuerda que también la conocen en el barrio por ser "curandera" y se muestra orgullosa de eso. "Curo el empacho, dolor de cabeza, nervios, el ojeo a los bebés. Viene mucha gente, hasta curo a personas que viven en Buenos Aires o Bahía Blanca por su nombre, y a los 30 minutos ya están sanas", celebró Eva.