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El caso que conmovió a toda una comunidad

Con 70 años, Cayetano salda su deuda: terminar el secundario

Los estudios se truncaron por el servicio militar y la necesidad de trabajar. El 10 de diciembre finalmente recibirá el diploma que esperaba hace 50 años.

Cayé vive a unas treinta cuadras de la escuela. A veces va en bici, otras en colectivo. Crédito: Jorge Punky Flores

Son más de las 20 y en el curso de quinto año de la secundaria ‘Juan S. Mac Lean‘ la clase de Antropología está cerca de finalizar.

Una cabellera impecablemente blanca destaca entre los estudiantes: es la de Cayetano García, que a los 70 años participa en una de las últimas instancias presenciales de 2021.

Algo pendiente 

Haber dejado la escuela en 1971 es un hecho que siempre sintió como una materia pendiente, que pese a tenerla en la mira se postergó por el trabajo y situaciones de la vida.

‘A los 40 y a los 50 años trabajaba a full. Hoy les digo a todos los que están en situación de terminar la secundaria que es posible hacerlo‘, comparte.

“Cayetano es el que siempre está primero; llega antes que los profes”, cuentan sus compañeros. Crédito: Jorge Punky Flores

El regreso 

La cotidianidad se interrumpe brevemente cuando vía NORTE Play se convierte en noticia. Una docente y un puñado de compañeros de aula presencian la narración de Cayetano.

Oriundo de Claypole, en la provincia de Buenos Aires, en Resistencia cuenta que había empezado a cursar en la EES Nº 7. Para esa fecha la institución funcionaba en otro edificio: Moreno y Dónovan. Ahora con más posibilidades de administrar tiempos decidió saldar aquella deuda personal. 

Vendedor del NEA 

El hombre que cumple años en agosto se dedica a la comercialización de productos alimenticios y en 2019 decidió retomar el tercer año.

Se presenta como un vendedor cuyo trabajo consiste en conducir un camión con chasis y frío con el que se traslada a varias ciudades de la provincia.

‘Conozco bastante el interior de las cuatro provincias de la región llevando mercadería de consumo masivo‘, afirma.

Con los compañeros 

Gabriel es uno de los estudiantes de quinto. Tiene 19 años y es la más reciente incorporación en el grupo. Cuenta a NORTE que conoció a Cayetano a mediados de año: ‘Es imposible que no nos llevemos bien, Cayé es un buen compañero, muy respetuoso‘, afirma.

La vicedirectora María de los Ángeles Delgado, vicedirectora de la EES Nº 7. Crédito: Jorge Punky Flores

Superar obstáculos 

La vicedirectora María de los Ángeles Delgado agrega que el tramo más difícil se dio 2020 por los desafíos tecnológicos que implicaba conectarse en modo remoto.

Cayé lo tiene presente y se dirige a todos: ‘Al director, a la vice, a los profesores y profesoras les agradezco por hacer posible cumplir este sueño‘.

El primero  en llegar  

Como vive en la zona del Golf Club, a unas treinta cuadras de la nocturna EES Nº 7, Cayetano a veces va en bicicleta y otras en colectivo.

Previsor y organizado el padre de tres adultos siempre llega antes que la mayoría.

‘Cayé es el primero en llegar: aunque se ingresa a las 18.50 él ya está a las 18.30 y es uno de los últimos en irse. Además con la clase en general se adaptó muy bien‘, coinciden dos de sus docentes.

Apoyo conjunto

Cuando había retomado el ritmo en 2019 la presencialidad del cuarto año se hizo cuesta arriba. Seguir las clases de manera virtual requirió un esfuerzo extra. Les enviaban trabajos para que los complete en su domicilio, y tanto docentes como la familia colaboraron para superar las dificultades que presentaba el uso de la tecnología.

Una costumbre 

La escuela funciona hasta las 23.50 y durante la pandemia el director Simón Ríos describe que por la interrupción de las clases presenciales, encarar la conexión remota presentó varias dificultades para muchos de sus estudiantes.

Al margen de la coyuntura sanitaria la vicedirectora María de los Ángeles Delgado agrega que históricamente los alumnos que interrumpieron su formación suelen regresar.

‘Esta escuela se caracteriza por recibirlos, contenerlos y brindarles el servicio de jardín maternal para hijos pequeños de estudiantes; y realizar talleres como el de panadería, de reciclado o de computación‘, enuncia la docente.