Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Construcción de un camino de autonomía

Inédito logro de alumnos de la escuela inclusiva Semillitas

Tres jóvenes obtuvieron un cinturón negro en un proceso que respeta sus tiempos.

todos .jpg
Rito Méndez (atrás), Carla Sotelo y Marcelo Turienzo (cinturón rojo) antes de que el jurado difunda los puntajes.
Crédito: Marcelo Cáceres

Rito Méndez, Carla Sotelo y Marcelo Turienzo se convirtieron en noticia por haber superado una instancia consagratoria en el taekwondo no competitivo del Chaco.

Son los primeros jóvenes que tras años de entrenamiento aprobaron el examen por un cinturón negro. Los tres concurren a la escuela Semillitas, que conduce Víctor Fernández. 

Los directores del Instituto Argentino del Deporte Hugo López, Juan Álvarez y Fidel López describieron a NORTE el contexto de la prueba y del proceso formativo. 

chico.jpg
Crédito: Marcelo Cáceres

Pasos previos

Existen dos tipos de programas de estudio y desarrollo: uno estándar y otro con adaptaciones. En el último se reducen exigencias físicas como por ejemplo en los tipos complejos de salto que incluyen combinar patadas, explica Hugo. Además se contemplan aspectos para personas con Síndrome de Down, talla pequeña, o discapacidad, agrega Juan. 

En distintos momentos hubo gimnasios que desarrollaron programas propios. Hoy se ve a profesionales como terapeutas y médicos que siguen lineamientos nacionales e internacionales, definidos por comités especializados en la temática. 

Prueba y ceremonia

La evaluación para 'pasar de cinturón' tiene contenidos precisos como el manejo de desplazamientos, formas, movimientos de defensa y ataque, de media lucha, lucha, habilidad y potencia, que se puntúan con notas. Y como en un colegio también se suman otras consideraciones o de concepto.  

familiares.jpg
La atenta mirada de los familiares de los alumnos de la escuela de taekwondo Semillitas.
Crédito: Marcelo Cáceres

Una vez aprobado el examen el ritual del cambio de cinturón es un momento en el que es muy difícil contener la emoción. Los profesores invitan a alguien de la familia a quitar el anterior y colocar el nuevo, seguido de un cálido saludo. 

Las lecturas y los sentimientos de quienes lo presencian se pueden ver a pesar de los barbijos. Al final hay un momento festivo, un bautismo similar al ‘caminito florido’: los egresados pasan por una fila de compañeros y son ‘saludados’ con toques leves de los demás cintos.   

marcelo.jpg
Uno de los directores del Instituto Argentino del Deporte Hugo López analiza la patada del alumno Marcelo Turienzo.
Crédito: Marcelo Cáceres

El camino 

‘Acá Víctor atiende situaciones muy diversas, es un grupo heterogéneo; hay chicos con discapacidad, o que provienen de hogares, o que han sufrido situaciones muy difíciles‘, subrayan. 

En respuesta Víctor Fernández, desacostumbrado a la atención de las cámaras aclara: “Esto lo empujaron profes y estudiantes, nunca hice prensa de la escuela”. Él lleva casi 40 años practicando el arte marcial; en 1992 cuando recibió el título para formar adultos eligió a los chicos. 

todos otra.jpg
Las clases se dictan martes y jueves de 17 a 19 en el centro cultural Leopoldo Marechal, Pellegrini 272.
Crédito: Marcelo Cáceres

“Mis instructores recomendaron buscar asesoramiento con especialistas como psicopedagogos; así conocí a Manuel Rodríguez en una formación que reunió a 11 instructores y me sirvió hasta en la relación con mi hija”, cuenta en tono intimista. 

Después de años de experiencia orientó su trabajo hacia la discapacidad. Primero en la Escuela 2000 (en 1998) luego en Los Girasoles hasta llegar a las clases en el patio del centro Leopoldo Marechal, donde continúa en la actualidad.

Notas relacionadas
Más de Taekwondo+ Ver todas
Te puede interesar