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Javier Dacak, una rica historia con 50 años en el taekwondo

Dos veces campeón del mundo con récord por quebrar siete maderas de una pulgada en Montreal. Repitió en Oklahoma.

En 1972 llegó a Resistencia para estudiar ingeniería electromecánica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) porque aspiraba a trabajar como profesional en la central hidroeléctrica Itaipú Binacional. No imaginó que su vida y el destino le depararían un camino diferente al proyectado, porque más allá de haber cursado hasta cuarto año la carrera elegida, se inclinó por el taekondo, disciplina que la impuso en Resistencia y en el Chaco, para convertirse en símbolo y referente con más de 50 años de vigencia.


🥋 Hablamos con Javier Dacak, el gran maestro del taekwondo

Dacak avanzaba en sus estudios porque tenía un compromiso con sus padres, pero las dos obligaciones complicaban sus horarios y presencias en materias que debía cursar. Es que la consagración mundial de 1974 despertó atención de grandes maestros que empezaban a convocarlo, viajaba a Estados Unidos u otros lugares, y sus inasistencias en la Facultad quedaban registradas. Intentó una "salida" al cambiarse a la Universidad Nacional del Nordeste por ser menos exigente con las faltas, hasta que llegó el momento del punto de inflexión.

"Soy ingeniero o soy maestro de taekwondo", dije. "Las dos cosas no podía ser y mi formación humanística con los jesuitas, el compromiso social aprendido, la formación de personas, ayudar a las personas a practicar las buenas costumbres, los valores, transmitirles conocimientos y fortalecerlos física y espiritualmente, me hizo decidir por el deporte", remarcó.

La enseñanza, con el ejemplo

Muchas veces, y sobran ejemplos, deportistas sobresalientes no pueden transmitir sus conocimientos en la tarea de maestros. "Uno va mejorando, tuve la posibilidad de incorporar metodologías modernas por nutrirme de grandes maestros, más allá de basamento oriental, protocolar, aprendí con los Maestros Han Chang Ki y Nam Sung Choi, los Messi de éste deporte, que me permitieron mejorar conocimientos y transmitir a Alcides Solís, cinco veces campeón argentino, y Rubén Morales, como un nieto mío que creció. No se enseña con las palabras, se enseña con el ejemplo, que me vean impecable, sin sobrepeso, es parte, el hábito hace al monje, por eso me deben entrenar, practicar y trabajar con mis alumnos. Tuve la suerte de preparar a grandes campeones, uno de ellos Enrique Nardelli, y otros grandes alumnos que recorrieron el mundo".

La autosuperación

"La diferencia entre deporte y arte marcial es importante saberla porque la competencia es la superación del hombre por el hombre, le tengo que ganar al otro, y arte marcial es autosuperación, me tengo que ganar a mi mismo, es sublime, maravilloso porque te levantas todas las mañanas siendo mejor persona, sin tener que competir con nadie", precisó en otro pasaje de la charla.

Los principios

Esta arte marcial reúne cinco principios básicos que se cumplen a rajatabla cuando el pequeño empieza a practicarla. Uno es protocolar y se relaciona con el saludo, significa el respeto y admiración hacia la persona que enseña algo. El saludo oriental es con las dos manos mostrándolas en demostración de tenerlas limpias, es integridad, además de perseverancia, autocontrol y espíritu indómito.

Consagración mundial por partida doble

La actuación imponente de Montreal estuvo acompañada del título mundial -el primero-, además del récord por quebrar siete tablas de una pulgada, hasta el momento no superado. "Ni pensaba que podía ser campeón en realidad porque en ese momento no se entendía mucho sobre el taekwondo confundido con el karate coreano, además éramos 170 competidores de 32 países, pero no salí de mi asombro al conseguir el gran logro. Es que uno competía en todo, en lucha y formas, pero el fuerte mío era la rotura, en mis manos estaba el potencial. Mi maestro me hacía romper 15 tejas, lo hacía subido a una silla y me decía: "Nunca le voy a pedir lo que no puede"".

Luego vino el segundo título abrochado en Oklahoma (Estados Unidos) en 1978, donde pude repetir el accionar que permitió su afianzamiento y la mirada del mundo de las artes marciales por su asombrosa capacidad de establecer marcas rutilantes.

Fotos: Marcelo Cáceres

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