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CARTAS DE LECTORES

Al Poder Judicial del Chaco

Señor director de NORTE:
¿A que nos referimos cuando comúnmente denominamos "familia judicial", "casta judicial" y “corporación judicial"? Cuando hablamos de familia nos referimos a un grupo de personas unidas por algún lazo…con un proyecto en común. Cuando hablamos de “casta” hacemos referencia a un linaje o ascendencia de un determinado grupo social. Quienes pertenecen a ese linaje comparten rasgos fenotípicos, religiosos, culturales o históricos y cuando nos referimos a “corporación” nos referimos a una reunión de individuos que tienen por objeto el bienestar de los asociados, sea físico, intelectual y moral. Aclarando conceptos, elija la sociedad la forma en que denominara al Poder Judicial dentro de la estructura del sistema republicano que tiene en sus manos hacer respetar las leyes, dictar actos justos y, si estuvieran muy preparados, hacer justicia.
Como abogada del fuero provincial, mi labor se basa en llevar ante los distintos juzgados hechos que considero contrario a derecho y/o injustos, y luchar para que el representante del organismo judicial así lo considere. Lo cierto es que muchas veces el Poder Judicial no considera la afectación del derecho invocado y procede a rechazar la petición. Esto es el accionar normal de todo proceso judicial.
Ahora bien, cuando una causa y/o expediente tiene como partes, por un lado a doña Rosa, y por el otro lado tiene como parte a un miembro de la llamada “familia judicial”, la situación se complica, y ese proceso comienza a ser tratado de manera distinta. 
Cuando el común de las personas ve una imagen que representa a la justicia —Poder Judicial— con los ojos vendados, significa que no tiene mirada, significa que ese velo de la justicia representa la limitación del juez a los hechos para poder dictar sentencia. Poniendo de resalto aquella frase que simboliza la ardua tarea de los magistrados “denme los hechos que yo les daré el derecho”.
¿Qué sucede cuando parte del Poder Judicial corre ese velo de sus ojos? Pues entonces al liberar su mirada, esta situación inclinará de antemano sus ojos hacia alguna de las partes, y más aún, cuando una de esas partes, por los lazos que pudiera tener para con ella, hace que además la balanza de la justicia también se incline, produciendo de esa manera actos que lejos están de ser justos.
Cuando estudiamos la carrera de Derecho nos enseñan el “deber ser”, pero cuando comenzamos a trabajar como abogadas y abogados nos encontramos que ese “deber ser” pasa a convertirse en una sola palabra: “ser”…, y que ese ser solo dependerá de manera exclusiva que el velo de justicia se encuentre en su correcto lugar.
Tras la situación pandémica —la cual no ha sido ajena para el Poder Judicial—, la forma de trabajo cambió rotundamente, ya que nos manejamos, quienes más nos dedicamos a la parte civil, por un sistema informático, al cual solo podemos acceder con nuestro número de matrícula, además una clave personal y número de usuario, los abogados y abogadas no necesitamos asistir a los juzgados para tomar conocimiento de las resoluciones judiciales, ya que el Poder Judicial nos permite acceder a nuestros expedientes en el lugar que nos encontremos —enhorabuena—.
Si presentamos una acción de amparo, como remedio para enfrentar una vulneración a un derecho que ha sido reconocido por la Constitución Nacional y Tratados Internacionales y Constitución Provincial, etc., lo hacemos a los fines de que esta acción sumamente rápida, en cuanto a los tiempos procesales, atienda dicha situación, y la ley nos permite a los profesionales que elijamos el Juzgado ante el cual presentaremos nuestra acción. Así es que la realidad de nuestra labor ya nos indica qué juzgado es más amparista, es decir, quiénes son aquellos magistrados ante quien resulta conveniente presentarlo; pero aclaro, esta elección no nos lleva a lograr un éxito en la petición, sino más bien un desarrollo expeditivo en el proceso.
Así es que el 20 de octubre de 2021, recibo el rechazo de una acción de amparo que había presentado en fecha 24 de septiembre de 2021, es decir, casi un mes posterior se procedió a dictar el rechazo; ya había dejado de ser expeditiva la acción, conforme evaluación del juzgado, habiendo sido esta presentación la única vez que un juzgado ha tardado tanto en proceder a la apertura de este tipo de acción. 
Lo relatado anteriormente no es lo verdaderamente sorprendente; comencé esta nota hablando de la“familia judicial", pues debido a que una de las partes a quienes se demandaba en la acción de amparo, pertenece al linaje judicial, el Juzgado no solo me notificó a mí, por el único medio idóneo, sino que también lo hizo a una de las  personas que estaba siendo demandada, y eso es lo que no debería haber ocurrido, o por lo menos no ocurre en el común de las causas, ya que, al no haberle dado tratamiento a la acción, y haber considerado con su rechazo que no correspondía, se procedió al“rechazo in limine", cuyo significado se refiere al comienzo mismo de un acto judicial. Es decir que dicha acción presentada ha sido rechazada en su ingreso, por lo cual no tiene parte contraria, más que para quien la presentó. Sin embargo, quien se benefició con esa información lo hizo público, exponiendo esta situación irregular de las que les he hablado.
Lo cierto es que mi labor dentro del ámbito judicial, como abogada, me ha permitido conocer a muchos y muchas funcionarias judiciales; con algunos/as mantenemos una relación más afectuosa que con otras, siempre con el respeto que hace a mi ser, y jamás me han tan siquiera mencionado una situación de privilegio, quizás debe ser porque en mi camino he encontrado personas con ética tan grande como la mía. 
Tras esta situación decidí hacer público mis pensamientos sobre la labor de nuestro Poder Judicial que —reitero— no todos o todas accionan de la misma manera, pero me lleva a pensar: ¿qué pasaría con aquellas personas que tienen sed de justicia y que no forman parte de la familia judicial?  ¿Qué respuesta les dará el Poder Judicial? ¿Les dará una respuesta? ¿Será justicia?
“Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa”. (Epicteto de Frigia).

GABRIELA ANDREA JAROLIN
DNI 23.068.708
(Abogada)
Resistencia 

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Y que le vamo’ a hacer… así noma’e

Señor director de NORTE:
El gobierno en un esfuerzo magistral cumplió con la promesa de la entrega de 10.000 pesos. La gente esperó y cobró la suma. Hicieron mil proyectos, algunos pagarían algo adeudado, otros aprovecharían para arreglar lo postergado, algunos se ilusionaron que con que esto cubrirían gastos de su sueldo. No fue así.
 En un abrir y cerrar de ojos se diluyó el dinero. 
A caballo regalado no se le miran los dientes. Fue un regalo, con la intención de serenar y dar alivio.
Las manifestaciones siguieron; los cortes de calle, y hasta enojo.
Todos tomaron el dinero a sabiendas de que no cubriría los gastos de su presupuesto. Los gobernantes también lo saben, pero querer llegar a punto óptimo hoy es una utopía. 
Hay cosas que corregir, tanto en la administración del país, como para la de la sociedad. Es promoviendo la producción y el trabajo. Adecuar para que todos puedan pagar sus servicios e impuestos. Se trata de reordenar, modificar no sólo para los que gobiernan sino también para que tomen en cuenta los otros candidatos, y considerar que muchos ítems están desfasados e impiden una vida normal.
La gente se pregunta por qué tan caras las verduras; por qué los medicamentos por las nubes… Elementos básicos e importantes. Hay más… esto es primario.
Sería interesante conocer qué economistas elegirá cada fórmula. Es tan fundamental como un presidente, gobernador o intendente, que sepa ver un poco más allá y ser creativo a la hora de encontrar soluciones a la emergencia.
 
MÓNICA PERSOGLIA
Resistencia