Hoy se celebra el día del lector en homenaje a Jorge Luis Borges
La celebración se vincula al nacimiento del prestigioso escritor, el 24 de agosto de 1899

El 24 de agosto se celebra el Día del Lector en la Argentina, en conmemoración del nacimiento del escritor Jorge Luis Borges, quien nació ese mismo día pero de 1899, en la ciudad de Buenos Aires.
Hablar de literatura argentina es hablar de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges, su nombre completo. El 14 de junio de 1986, Borges falleció en la ciudad de Ginebra, dejando un vasto legado artístico compuesto por cuentos, ensayos y poemas.

Borges no solo fue un exponente de la literatura en el país, sino en toda la región de habla hispana y en la escritura universal. Además, tuvo otras profesiones como la de profesor, traductor y bibliotecario.
Todas sus obras han adquirido gran popularidad desde su publicación, pero “El Aleph” y “Ficciones” son las más renombradas. La obra de Borges está intrínsecamente vinculada con la literatura filosófica y el repaso de los conceptos de la posmodernidad, la memoria, la eternidad y la metaficción.
Tal es así que muchos críticos aseguran que su trabajo fue el que impuso el realismo mágico en la literatura hispanoamericana del siglo XX.
El escritor que no podía leer

La ceguera fue una condición hereditaria, pues la sufrieron su padre, su abuela y su bisabuelo paterno. Para él no significó un obstáculo ni una adversidad, como lo dijo en una de sus numerosas conferencias: “Un escritor, o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser más fuerte en el caso de un artista. Todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla, como material para su arte, tiene que aprovecharlo”.
Y bien lo aprovechó él. Antes de cumplir los 55 años, cuando se declaró ciego, había alcanzado su madurez literaria y recibido el reconocimiento internacional. El mismo año asumió la dirección de la Biblioteca Nacional de Argentina y plasmó sus sentimientos en una de sus mejores piezas literarias, “El poema de los dones”.
Aunque debió usar anteojos desde la niñez, también se consagró a escribir desde sus primeros años. Antes de cumplir siete redactó su primer cuento, “La visera fatal”, inspirado en un pasaje de Don Quijote. A los diez realizó una excelente traducción al castellano de El príncipe feliz, de Oscar Wilde. Su abuela le había enseñado suficiente inglés para acometer la empresa.
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