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La crítica situación en el río Paraná

Según el Instituto Nacional del Agua, la bajante extraordinaria que afecta al río Paraná está en los niveles de los registros históricos de 1934 y 1944, y todo indica que esta situación excepcional se extenderá los próximos meses debido a la prolongada escasez de lluvias en Brasil, que derivó en la mayor sequía en casi un siglo en el gigante sudamericano.

El último reporte del organismo que depende de la Secretaría de Infraestructura y Política Hídrica de la Nación advierte, además, que esta situación crítica del Paraná tiene un enorme impacto en la navegación fluvial, la fauna íctica y la estabilidad de márgenes, a lo que se suman las limitaciones que afectan a la captación de agua río para consumo urbano.

La pregunta que se hacen muchos chaqueños por estas horas es qué tan alto es el riesgo de interrupción de la producción y suministro de agua potable para el área metropolitana y las distintas localidades del interior que dependen de Sameep. Ante una consulta realizada en ese sentido por este diario, desde la empresa se señaló que si bien la provisión del líquido vital está garantizada, la situación no deja de ser preocupante y por eso exige adoptar una serie de medidas para prevenir una emergencia.

Es que, de acuerdo a los datos aportados por el Instituto Nacional del Agua (INA), por el río Paraná actualmente está ingresando al territorio argentino solo el 40 por ciento del promedio de los últimos 25 años del caudal de agua. En la alerta que el organismo lanzó por la bajante señala que esta tendencia descendente observada en los niveles va a predominar en los próximos tres meses, y destaca que este mes es especialmente crítico, con afectación a todos los usos del recurso hídrico, exigiendo especialmente a la captación de agua fluvial para consumo urbano.

Es importante entonces que toda la población tenga en cuenta esta extraordinaria situación que enfrenta la región y contribuya utilizando el agua en forma racional, sobre todo teniendo en cuenta que esta semana en el riacho Barranqueras, que es lugar donde opera la toma de las plantas de potabilización de Sameep, el nivel del agua llegó a solo 22 centímetros. Como bien remarcaron desde la empresa provincial, no hay que desperdiciar ninguna gota, recordando que en estos días es fundamental el compromiso de toda la ciudadanía para que el suministro pueda llegar a todos los usuarios sin problemas.

La situación del río Paraná, que el principal afluente de la región, es seria. Y lo mejor que se puede hacer hoy como comunidad es no subestimar los problemas que plantea este escenario que solo puede mejorar en la medida en que se produzcan abundantes lluvias en las altas cuencas de Brasil y eso es algo que hoy no está ocurriendo. Al contrario, la sequía que golpea con dureza al vecino país es la más grave de los últimos cien años, de manera que no se exagera cuando se hace hincapié en la necesidad de cuidar el agua potable.

Respecto de la escasez de lluvias en Brasil, distintos especialistas coinciden en que se trata de un fenómeno que es cada vez más frecuente en importantes regiones de ese país. En opinión de algunas organizaciones ambientalistas, esto se debe al impacto que está causando la deforestación en la selva amazónica, que registró un incremento a partir del relajamiento de los controles por parte de la administración Bolsonaro para evitar la tala indiscriminada, la minería a cielo abierto y la explotación ganadera ilegales.

En junio pasado se conocieron fotografías satelitales de la NASA que muestran los bajos niveles de agua en diferentes lagos de la cuenca del río Paraná en Brasil. Por otra parte, son cada vez más los científicos que consideran que el fenómeno climático conocido como La Niña no es el único responsable de las pocas precipitaciones en esa región y sostienen que la verdadera amenaza está en el avance de la deforestación que pone en riesgo el mayor bosque tropical del planeta.

Las sequías en Brasil repercuten en el comportamiento del Paraná y el bajo nivel que esta semana se observa en el riacho Barranqueras debe ser un llamado de atención para no minimizar un problema que obliga a tomar previsiones.

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