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El impacto de la pandemia en los negocios 

Empresas ante un mundo con nuevos desafíos: claves para fortalecerse o reconvertirse  

“Hoy las empresas están subsistiendo a la realidad que nos toca. Por eso, algo central es que evalúen si siguen siendo necesarias. Si no lo son, es hora de reconvertir el negocio hacia actividades con presencia en las cadenas de valor”, sostiene Silvio Varrone.  

Adaptar los negocios al mundo actual, ante una nueva economía signada por la irrupción de la pandemia de Covid-19, presenta para las empresas de todo tamaño y sector múltiples desafíos. Está en juego su permanencia y continuidad en la cadena de valor y, para ello, existen una serie de claves a la hora de analizar amenazas y oportunidades. Ese fue el eje de una reciente disertación de Silvio Varrone, director de Argefin, consultoría en negocios, en un encuentro de líderes bajo la denominación de “Nuevos desafíos para las economías”, organizado por la consultora BDO. 

En diálogo con NORTE, el empresario y consultor repasó los conceptos centrales con la idea de ayudar a empresas y empresarios a esa necesaria reinvención en el nuevo contexto local, nacional y global. “En general, hoy las empresas están subsistiendo a la realidad que nos toca. Hay sectores con un buen pasar y otros en un mal momento. Por eso, algo central es que evalúen si siguen siendo necesarias. Si la conclusión es que no son necesarias, hay que reinventarse y reconvertir el negocio hacia actividades con presencia en las cadenas de valor”, marcó. 

 

Dos grandes desafíos 

“Ante una nueva realidad, veo dos grandes desafíos: por un lado, hacer foco en el cliente, en un escenario de hiperconectividad e hiperinformación; y validar los fundamentals (aspectos básicos) del negocio”, expuso Varrone. 

“Las organizaciones hoy son más chatas, horizontales, más adaptables, más colaborativas, con mayor conocimiento compartido, y de allí surgen líderes encubiertos. Ante esta realidad, veo como síntesis dos grandes desafíos que tienen que ser considerados: por un lado, hacer foco en el cliente, en un escenario de hiperconectividad e hiperinformación; y validar los fundamentals (aspectos básicos) del negocio”, expuso. 

En ese marco y rumbo a un diagnóstico, explicó que deberán responderse tres grupos de preguntas: 

-El propósito o razón de ser de la organización o empresa ¿Sirvo? ¿Soy necesario en la cadena de valor? ¿Agrego valor?

-¿Estamos asegurándonos de construir una experiencia con el cliente que lo invite a repetirla?

-¿Nuestra performance financiera nos está permitiendo generar excedentes y beneficios a fin de reinvertir y distribuir dividendos? Y aquí viene la temporalidad en la priorización de objetivos financieros: caja, rentabilidad, crecimiento y valor. 

“Ni la virtualidad ni la digitalización ni el estar online per sé, aseguran esto. Son aspectos necesarios, pero no suficientes”, indicó Varrone en su presentación y primera aproximación a la temática. 

 

Volatilidad, inestabilidad, complejidad y más 

El empresario y consultor definió al mundo en su actual conformación con una sigla: VICA (Volátil, Inestable, Complejo y Ambiguo). “A partir de ese concepto y de la irrupción de la pandemia de Covid-19, agregamos un concepto más: Inseguro (VIICA). Por si fuera poco, incluyendo a Argentina, agregamos la R de riesgo argentino (VIICAR), un condimento adicional derivado de un país muy volátil, de giros y que, finalmente, a la luz de los hechos y realidades, no alcanza la madurez necesaria para desarrollarse”, subrayó. 

Bajado esos conceptos a la realidad regional, definió al NEA y NOA como “regiones con más precariedad”, considerando que “la realidad del centro y del sur” del país “no tienen nada que ver con la nuestra, que reúne los peores indicadores de desarrollo”. “Dentro de esa realidad nos toca tratar de hacer negocios”, agregó. 

En ese marco, consideró “importante la iniciativa del Norte Grande, liderada por el gobernador Jorge Capitanich, para tratar de dar más visibilidad a las diez provincias de la región, y conseguir definiciones del gobierno federal que vayan mejorando estas grandes desigualdades o precariedades”. 

 

Subirse a la ola 

En otro punto de su análisis, Varrone resaltó que para toda organización o empresa es necesario siempre “mirar hacia dónde va el mundo, las tendencias y cuál es la agenda”. “Todo, en mayor o en menor medida, nos llega. Hay que tratar de subirse a la ola de tendencias del mundo”, agregó. 

“Estamos transitando la cuarta revolución industrial, la era del conocimiento que comenzó con el siglo XXI. Ahora, tecnología y digitalización explotan en el mundo. Esto define un nuevo ambiente de negocios y nuevos negocios. A partir de una aplicación exitosa se construye un negocio. Todo se reinventa y todo funciona a una velocidad que asombra”, describió. 

En ese escenario de permanente reinvención, destacó la importancia de conocer los cambios de hábitos y expectativas de las personas, y sus maneras de comportarse y de consumir. “Esto, tarde o temprano, llega a los lugares más recónditos del planeta. Si a estos cambios que se están produciendo, las empresas los perciben como una amenaza, al estar alejados del mundo, tardarán más en llegar; pero llegarán en algún momento. Por el contrario, si se perciben como oportunidad, hay que tratar de subirse lo más rápido posible a la ola. Por supuesto que todo es muy complejo”, repasó. 

 

 

Se tendrá que volver a un equilibro entre lo virtual y lo presencial, algo que, de hecho, ya se manifiesta en muchas compañías, que ven que el home-office sirve sólo para algunas cosas. 

 

 

Volver al equilibrio entre lo virtual y lo presencial 

Varrone habló, en el escenario analizado, de un “exceso de virtualidad” en el mundo como consecuencia de la irrupción de la pandemia. “Se tendrá que volver a un equilibro entre lo virtual y lo presencial, algo que, de hecho, ya se manifiesta en muchas compañías, que ven que el home-office sirve para algunas cosas, pero cuando hay que alinear a la empresa, debatir objetivos e ideas, los mecanismos virtuales dificultan esas etapas. Entonces, necesariamente se deberá volver a algo más presencial”, planteó. 

Por otra parte, dio cuenta de la irrupción de las aplicaciones y los negocios digitales. “Está perfecto que comiencen nuevos negocios apalancados en entornos digitales y tecnología, pero no debemos olvidar que detrás de todo eso hay fundamentals o aspectos básicos que cualquier empresa debe validar, independientemente del negocio y el sector; porque, al final de todo, hay que evaluar si lo que estás haciendo está dando resultados”, marcó. 

Para el especialista, resulta “esencial para toda empresa (grande, mediana o chica) reafirmar su propósito, su razón de ser”. “Es importante en esta etapa validar si la razón de ser sigue estando presente y sigue siendo la misma; o es necesaria una revisión para ajustarla a la realidad”, resaltó. 

“Como soporte, en esa validación, es importante preguntarse si la empresa sigue teniendo presencia en la cadena de valor en la que está. Porque los cambios de paradigma, que definen nuevos comportamientos de los clientes, pueden hacer que mi empresa haya perdido presencia y que ya no haga falta”, recomendó. 

Varrone marcó que “hoy las empresas están subsistiendo a la realidad que nos toca”. “Hay sectores a los que les va muy bien, y a otros muy mal. En general, lo que se trata de hacer es sobrevivir, y para eso las empresas buscan mantener el flujo de fondos para continuar”, señaló. 

En esa línea, resaltó la recomendación de que las empresas miren esas claves y evalúen si siguen siendo necesarias y siguen teniendo presencia en la cadena de valor. “Si la conclusión es que no son necesarias, hay que reinventarse y reconvertir el negocio hacia actividades con presencia en las cadenas de valor. De otra forma, el fin inexorablemente llegará”, advirtió y sumó: “Lo mismo ocurre con los trabajos, que están dejando de existir por efecto de la tecnología y de la inteligencia artificial. Es la dinámica de la evolución”. 

 

Preocupación por la inflación 

En el análisis de aspectos centrales del rumbo económico del país, Varrone advirtió “una macro muy desequilibrada”, expuso su preocupación por la evolución de la inflación y apuntó: “El salario a los trabajadores no les alcanza, pero también a las empresas les cuesta mucho pagarlos. Es una encrucijada”. 

“El Gobierno, a través de ciertas decisiones y políticas, ha logrado poner cierta calma aparente. Pero los desequilibrios siguen estando. Lo que más me preocupa en este momento es el alto nivel de inflación, que no cede. La inflación es tremendamente nociva”, indicó, recordando que “los tres primeros meses del año marcaron niveles considerablemente altos”, lo que proyecta un año con un piso de –al menos- 40%, muy por arriba de las estimaciones en el presupuesto nacional del 29%. 

 

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