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Las huertas comunitarias iniciaron la siembra después de meses sin producir

SAENZ PEÑA (Agencia) - La ocurrencia de aguaceros periódicos “incentivan a retomar los trabajos en las huertas comunitarias” en Presidencia Roque Sáenz Peña, tras medio año sin poder hacer producir la tierra por la falta de humedad, lo que repercutió negativamente en la economía de muchas familias que producen para el autoconsumo y la venta.

La lluvia, el insumo más codiciado tras un largo período de sequía, reactivó el trabajo hortícola. La huerta comunitaria del barrio Matadero, conducida por el Frente Popular “Darío Santillán”, con asistencia del Inta, volvió a las labores.

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Las más de cien mujeres que integran la huerta comunitaria del barrio Matadero, iniciaron la siembra de verduras de estación.

Las más de cien mujeres, que producen en las tres hectáreas de la quinta, asada en mano, iniciaron la siembra de algunas parcelas y la preparación de otras.

UNA HUERTA EN PLENO CORAZON DEL BARRIO MATADERO

La huerta popular del barrio Matadero, la más grande de la ciudad, “en el lote que cuenta con sistema de riego, desde hace siete meses que no podía producir porque se habían agotado todas las reservas de agua”. Las precipitaciones pluviales comienzan a darse casi semanalmente “y se incentivaron las ganas de sembrar y volver a hacer producir la huerta”.  “Si bien los reservorios aún no acumulan agua, estamos confiadas en que los aguaceros seguirán y podremos juntar para el riego”, cuenta a NORTE, Verónica Varela, la vocera del grupo de mujeres que componen el frente popular.

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Después de siete meses la tierra comienza a producir, gracias a las lluvias.

La humedad tan esperada se aprovecha al máximo, utilizándose cobertura en la hectárea y media que comenzó a sembrarse con las verduras de estación, “mientras se espera que el sistema de riego se pueda poner en marcha cuando se logre recolectar agua”.

“Las otras dos hectáreas, que no cuentan con riego, también las comenzamos a preparar para, en los meses de junio y julio, implantar batata y mandioca, y continuar luego con la siembra de  zapallo, sandía y melón”, relató Varela.

TODAS LAS FICHAS

Los chubascos, que se repiten periódicamente en el centro chaqueño desde finales de marzo, permiten a las ciento veinte integrantes de la huerta comunitaria “poner todas las fichas en las verduras que tienen demanda, como es el caso de la cebollita de verdeo, la acelga o la remolacha”. Las labores están centradas en la parcela de una hectárea y media, que no estuvo productiva entre seis y siete meses.

“Apostamos a la producción que tiene demanda y con la que tenemos experiencia de buena comercialización. La zanahoria y el perejil también son productos que se venden muy bien, entonces son esos los cultivos que se siembran en el lote con sistema de riego”, detalla Verónica Varela.

Es de mencionar que todas las integrantes del Frente Popular “Darío Santillán”,  que son parte de la huerta comunitaria, trabajan la tierra para autoconsumo y el excedente es para la venta, lo que les permite tener un ingreso de dinero que resulta indispensable para sostener a sus hogares.

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La huerta popular del barrio Matadero, la más grande de la ciudad, “en el lote que cuenta con sistema de riego, desde hace siete meses que no podía producir porque se habían agotado todas las reservas de agua”.

SOPORTE

El período tan extenso de sequía, que les impidió producir durante medio año, complicó la economía de las familias que son parte de la huerta comunitaria. La falta de producción no solamente les impedía tener un ingreso de dinero necesario para los gastos del hogar, sino que también debieron modificar la alimentación.

“Las verduras que producimos las consumimos, son parte importante de nuestra mesa diaria y al no poder sembrar durante tanto tiempo escasearon también en nuestra alimentación, porque salir a comprarlas fue casi imposible”, mencionan las hacedoras de este proyecto.

“Somos trabajadoras de la economía popular que sostenemos a nuestras familias con la producción hortícola y, en estos tiempos tan difíciles de la pandemia, la comercialización de verduras nos permiten tener un ingreso económico que es indispensable”, finaliza Verónica Varela.

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