El problema del negacionismo y del silencio como pacto colectivo
El sociólogo Daniel Feierstein describe una paradoja argentina válida para cualquier país del mundo: aunque la mayoría de la población cuestione ciertas restricciones acepta cumplirlas creyendo que los demás no las cumplirían; en contraposición, una minoría que resiste esas medidas está convencida de que representa a la totalidad.

“Negar algo que representa una amenaza es una forma personal, un mecanismo de defensa para seguir manteniendo una rutina, hacer las mismas cosas que de costumbre”, describe.
“El problema es cuando esa decisión se convierte en un pacto colectivo que elige no hablar sobre ciertos temas (como los riesgos de contagio de un virus) o para sostener una estructura de negación que nos impide ver elementos de la realidad que estamos viviendo”.
“¿Podemos ver que estamos al borde?, ¿podremos imaginar un colapso y evitar que suceda cambiando algo de lo que estamos haciendo hoy? Es una disyuntiva para la que no tenemos una respuesta, pero que puede costar miles de muertos”, insiste el docente que en Twitter se puede seguir como @DanielFeiers
Distinguir si hay intencionalidad
A la pregunta en radio La Red sobre si los sistemas de negación tienen color político, el sociólogo responde: “Sí y no. Todos tenemos algún mecanismo de negación. Pero una cosa es mirar la situación general y otra distinta es cuando nos toca individualmente y se piensa ‘a mí no me va a pasar y si me pasa, seguro que va a ser leve’. En esas afirmaciones hay algo de omnipotencia o de no querer enterarse y no suele relacionarse con un comportamiento político".
"Ahora cuando se montan algunos discursos para defender cierto orden económico existente o determinados intereses, sí estamos ante una estructura ideológica negacionista que sin desconocer lo que sucede decide ‘hacer como que no entiende’. Aquí es importante distinguirlos".














