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Infodemia, la aliada del Coronavirus

Se dice que en una guerra la primera víctima es la verdad, y en el caso de una pandemia no tenía por qué ser diferente. Por estas horas, cuando el mundo lucha contra el coronavirus, otra peste infecta las redes sociales y las mentes de los menos informados. Se la comenzó a denominar “infodemia” y es la aliada más poderosa del virus.

La OMS define una infodemia como “un exceso de información –en parte precisa y en parte no-- que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación confiable cuando la necesiten”. El problema aumenta por la facilidad y rapidez con que la información falsa o engañosa se puede propagar en redes sociales.

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La OMS recomienda no utilizar barbijos. Solo deben hacerlo quienes pueden infectar a otros o personal médico que sabe cuáles son y cómo usar los más efectivos.

No solo son mitos sin pies ni cabeza, algunos de ellos tienen una creíble (aunque errónea) base científica y sirven a los intereses de grupos extremos como los antivacunas o ciertas sectas religosas, que ven en la enfermedad algún tipo de “mensaje divino dirigido a la humanidad”. Consciente de este problema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que se está asociando con redes sociales para frenar la propagación de mitos en línea.

“En este caso particular, con Covid-19, debido al crecimiento de las plataformas de redes sociales en los últimos años, la información se está extendiendo más rápido que el virus en sí”, dijo Aleksandra Kuzmanovic, gerente de redes sociales de la OMS.

En un esfuerzo por ayudar a las personas a clasificar la cantidad de información a veces abrumadora en línea, Kuzmanovic dijo que la organización trabaja directamente con las empresas de redes sociales para garantizar que los usuarios sean dirigidos a fuentes confiables.

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Argentina es el país que demuestra que el calor no corta la propagación del virus, como pretendió el presidente de EEUU en un mensaje destinado a calmar al público.

Ahora, cuando los usuarios de redes sociales en varias plataformas, incluidas Facebook, Twitter e Instagram, buscan “coronavirus”, primero se les dirige a la información de la OMS, los Centros para el Control de Enfermedades o su ministerio nacional de salud.

Desinformación digital

A medida que las campañas de desinformación digital se vuelven cada vez más sofisticadas, “la OMS y otros funcionarios de salud mundiales deberían hacer más”, criticó Seema Yasmin, directora de la Iniciativa de Comunicación de Salud de Stanford y exoficial del Servicio de Inteligencia Epidémica de los Centros para el Control de Enfermedades.

“Hemos visto la propagación de rumores y mensajes contra la ciencia durante el Ébola y durante el Zika”, dijo Yasmin. “El movimiento antivacunas no es nuevo, y la respuesta de la OMS a menudo ha sido: 'Oh, hay un brote de sarampión muy grave en Europa del Este, está bien, vamos a difundir panfletos'. Eso no es suficiente, porque hoy los mensajes anticientíficos son sofisticados, apuntan a poblaciones vulnerables y adaptan sus mensajes a los grupos que están dispuestos a creerlos”.

Yasmin instó a las organizaciones de noticias a poner recursos para hacer periodismo científico y de salud, y alentó a los funcionarios de salud a ser proactivos en la lucha contra el problema actual de la desinformación de salud en línea.

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Los poderosos grupos antivacunas de EEUU financian y mantienen al día campañas contra los tratamientos más comunes y efectivos contra las enfermedades virales como el coronavirus. Son los encargados de difundir consejos falsos para minar la ciencia.

Política de Facebook

Como consecuencia de esa nueva iniciativa de la OMS sobre las redes sociales y sus administradores, hace varios días Facebook anunció que eliminaría contenido con curas falsas, u otras afirmaciones falsas sobre coronavirus, o publicaciones que podrían crear confusión sobre dónde se puede encontrar información precisa.

La compañía también anunció que prohibirá los anuncios relacionados con el coronavirus que son engañosos o destinados a aprovechar el pánico que rodea el brote.

“Por ejemplo, los anuncios de máscaras faciales que impliquen que son los únicos disponibles o afirman que tienen la garantía de evitar que el virus se propague no se podrán publicar en nuestras plataformas”, dijo la compañía.

Según Steven Levy, editor general de la revista Wired y autor del libro “Facebook: The Inside Story”, “En 2015, algunas personas trataron de que Facebook elimine contenido de los grupos antivacunas, pero no dio resultado. En ese momento la compañía no cayó en la cuenta de que estaban tratando con el concepto de lo que ahora llamamos 'noticias falsas”. Hoy esa situación ya no existe.

Redes y desinformación

Mito: el coronavirus fue fabricado por el hombre.

Realidad: no crea en todo lo que lee en internet.

Mito: los remedios caseros pueden curar o prevenir el virus.

Realidad: el ajo es bueno, como lo son el agua y la vitamina C. Pero no hay evidencia de que comer ajo, beber agua cada 15 minutos o tomar vitamina C proteja a las personas de contraer el coronavirus.

Mito: Es imprescindible una máscara quirúrgica.

Realidad: las personas que están sanas no necesitan usar máscaras quirúrgicas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). De hecho, el cirujano general de EEUU, Dr. Jerome Adams, advirtió que estas máscaras podrían aumentar tu riesgo de infección si no se usan correctamente.

Mito: el calor puede matar el virus.

Realidad: los secadores de manos matan el virus, según la OMS. Donald Trump aseguró que el calor mata el virus, pero la OMS no está de acuerdo con que el clima cálido eliminará el brote. (Argentina es prueba de ello).

Mito: el virus puede transmitirse por correo.

Realidad: recibir una carta o un paquete de China no te pondrá en riesgo de contraer el virus, según la OMS.

Mito: los niños no contraen el coronavirus.

Realidad: cualquier persona, sin importar su edad, puede contagiarse con este virus. El mayor número de víctimas graves son personas con bajas defensas, generalmente causadas por dolencias crónicas.

Mito: las personas contagiadas con el coronavirus morirán.

Realidad: la tasa de mortalidad del virus es cercana al 2% y, según las autoridades, se espera que esa cifra disminuya.

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