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CARTA DE LECTORES

Sugerencia: no ir nunca a "Banny"

Señor director de NORTE:

Parece que los dueños del viejo “Banny” cambiaron el rubro gastronómico por el de “cabaret” porque antes de servirnos el pedido, la pobre moza nos dijo que “teníamos que abonarle”.

En ninguna parte del mundo te piden que les “pague por adelantado”. Eso es una reverenda falta de respeto por parte de los dueños pendejos que están en el negocio del Banny. Se hacía cola por la reserva previa, sin distancia ni nada.

Ya es tiempo que el sector les ponga algún preaviso sobre estas actitudes poco profesionales, ya que dejan mucho que desear. Después algunos con cargos en Turismo hablan “de fomentar el turismo” teniendo en la ciudad gente mediocre así.

Lo mejor es no ir nunca a Banny.

LUIS ALEJANDRO GUSBERTI
RESISTENCIA

El respeto a la vida humana

Señor director de NORTE:

Cuando se habla de derechos humanos aparece la idea de respeto a los mismos, ya que no basta reconocerlos como tales, es en las acciones, en el obrar, donde se puede constatar el respeto y por lo tanto la importancia que tienen para nosotros. Los derechos humanos, tal como se especifica, son propios de todo ser humano sólo por el hecho de serlo, no se necesita añadir alguna cualidad o característica. Justamente, se presentan con pretensión de universalidad, de modo tal que nadie quede excluido. De lo contrario, las personas discapacitadas, o enfermas, o con limitadas capacidades para alguna actividad, etc., quedarían fuera de reclamar los mismos, y justamente son los más vulnerables los que deben recibir mayor protección.

Algunos opinan, erradamente, que las leyes protegen a todos y los organismos de derechos humanos son sólo para proteger a quienes han delinquido porque el Estado ejerce poder sobre su libertad. No se puede olvidar la queja de ciudadanos que, con amargura, señalan esta situación. Recuerdo aquella mujer asesinada por una bicicleta, y los vecinos expresando que los grupos de Derechos humanos acudieron a asesorar a los asesinos, sin preocuparse por la familia de la mujer.

Por eso es importante recordar que, ante una sociedad consumista, movilizada por el mercado, que negocia con las vidas humanas, es necesario hacerse capaz de defenderlos como propios de todo ser humano, o sea incluyendo, no excluyendo. Actualmente, tanto a nivel micro como macro, es decir en las familias como a nivel global, aparece el uso y abuso del otro, sin ningún respeto a sus libertades y derechos. Mafias internacionales de la prostitución y la pornografía, y también madres que prostituyen a sus hijas indefensas y pedófilos que semejan lobos escondidos en las redes y en los más diversos ámbitos, entre tantos otros.

Y a esto debemos sumar el negocio internacional del aborto, movilizado por empresas que plantan su mercado en cada país. Una década en la Argentina de Casa Fusa y Fundación Huésped, con funcionarios en cada gobierno, para conseguir una ley inconstitucional, violatoria de Tratados y del 70% de los argentinos que están a favor de la vida, para eliminar los “niños por nacer” como si no tuvieran derecho a la vida desde la concepción. Denunciados por comerciar con restos y órganos de seres humanos abortados, protegidos por gobernantes en quienes han invertido pagando campañas, sobre todo en EEUU (Planned Parenthood), y apoyados por legisladores de todos los países, aumentan su capital al precio de la vida.

Aquellos que piensan que la ley del aborto es compasiva olvidan al ser humano eliminado, ignoran o prefieren ignorar que el corazón ya late a los 21 días de gestación y está completamente formado a las 9 semanas (dos meses). Existe también una responsabilidad para estar informado, para buscar la verdad.

Olvidan también que todos fuimos “niños por nacer”, es decir, comenzamos a existir con un destino humano, único, irrepetible, cualquiera sea nuestra condición. El sentido de la vida de muchos discapacitados es hacer capaces de respetar, cuidar, en definitiva, amar, a sus padres y a quienes están cerca de ellos. La eliminación de los “niños especiales” en muchos países muestra la dureza de la conciencia, que coloca el bienestar, el dinero, el éxito y el placer por encima de todo, inventando jerarquías que contradicen el reconocimiento moral del ser humano, de su valor y dignidad.

Invito nuevamente, en el Día del niño por nacer, 25 de marzo en Argentina a reflexionar en la jerarquía en la que vivimos, y a colaborar con los grupos, fundaciones e instituciones que trabajan a favor de la vida de la madre y del niño, antes y después de nacer, para que no se sigan vulnerando los derechos de los más vulnerables.

MARÍA ELENA RADICI
RESISTENCIA

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