El acceso a la enseñanza escolar, más desigual que nunca
Luego de un 2020 fatídico para la educación, el reencuentro de padres y chicos con la escuela tiene sus alegrías pero también sus grandes bemoles.
El comienzo del ciclo lectivo del nivel primario llegó este año con la particularidad de que cada colegio tiene la facultad de definir de qué manera se aplicarán medidas de prevención contra el coronavirus. El resultado es que alumnos y padres se encuentran ahora con grandes diferencias entre las modalidades y frecuencias del aprendizaje escolar.
Así, por ejemplo, hay establecimientos en los que los chicos tendrán clases presenciales apenas dos veces por mes, otros en los que las aulas recibirán a los alumnos de dos a cinco veces por semana y una infinita variedad de combinaciones intermedias entre asistencias físicas y virtualidad. Hay, también, escuelas que todavía no informaron a los padres qué receta aplicarán.

Por todo lo anterior, no es arriesgado afirmar que 2021 planteará una desigualdad nunca antes vista en el acceso real a la educación. Según a qué colegio asistan los chicos y a cargo de qué docentes estén serán el volumen y la calidad de los conocimientos que recibirán. Esto, además, en el contexto de una provincia con una larga tradición de altísima conflictividad gremial en el sistema educativo.
A remarla
La diversidad de situaciones plantea, al mismo tiempo, diferentes modos de impacto en cada familia. Es, para muchos hogares, una nueva versión de las complicaciones que ya habían surgido en 2020, el año que la pandemia arruinó por completo.
Buena parte de esas dificultades tiene que ver con los horarios. Los colegios que ya comunicaron sus modalidades de dictado de clases no sólo no recibirán a los alumnos todos los días, sino que casi todos también recortarán los horarios en los días de presencialidad. Y así lo que antes eran jornadas de cuatro horas de clases (o más, en el caso de colegios privados o escuelas públicas de jornada completa) pasarán a ser –por ejemplo- días en los que los chicos volverán a las aulas pero para estar solamente dos o tres horas.
Para muchos padres, ése es un gran problema. Para quienes trabajan, por ejemplo, es un trastorno entrar a primera hora a su empleo, conseguir permiso para salir y dejar al chico a las 9 en la escuela, regresar al trabajo y volver a salir porque con el horario reducido su hijo sale a las 11. Es todo un esfuerzo organizarse para sortear esos trastornos. Lo mismo sucede cuando el niño debe quedarse en casa porque no tiene clase o la tiene bajo la modalidad virtual, y ningún adulto del hogar puede quedarse con él.
Los testimonios
A continuación, algunos testimonios recogidos por NORTE tras el comienzo del ciclo lectivo.
..
“El año pasado mi hijo comenzó primer grado y apostamos a una escuela pública, pero ahora como yo trabajo necesito que por la mañana tenga clases, ya que no tengo con quién dejarlo. Tomé la decisión de cambiarlo a una escuela privada donde tienen clases presenciales de lunes a jueves, toda la mañana y sólo viernes tienen on-line. Es un costo extra pero no tenía opción”. (Sandra)
..
“Mi hijo va al Colegio Don Bosco. Nos dijeron que tendrá una semana de clase presencial y la siguiente de manera virtual. Vamos a tener que adaptarnos a eso”. (Viviana)
..
“Tengo dos nenas en edad escolar. Una va a sala de cinco años, y va a tener clases dos veces por semana, una hora y media cada clase. La otra va a cuarto grado, en una escuela de gestión privada, con dos días de clases presenciales (una hora y media cada día) y los otros días virtuales de tres horas. Quisiera más días de clases presenciales, pero entiendo que no se pueden juntar todos. Lo que no entiendo es por qué los días en que van no pueden tener las cuatro horas normales. Organizarme con los horarios es un caos. Una nena tiene clases de 8.30 a 10, y la otra de 8 a 11, además de que un solo día les coincide la presencialidad. Cuando van, me quedo parada frente a la escuela esperando que salgan. Lo puedo hacer porque trabajo de tarde”. (Ivana)
..
“La forma de trabajo, días y horarios, lo decide el ministerio (de Educación) o en su defecto viene de Nación. Apoyo a los docentes. Yo personalmente tengo una niñera que me cuida a mis hijos. Nos acomodamos y por la tarde les doy clases. Así voy a hacer todo el año. Es fácil acompañar cada uno de la forma que puede. Y si no se puede ir a la escuela es algo general, no porque el docente no quiera”. (Gisela)
..
“Mi hijo todavía no sabe qué día comenzará ni cómo será el tema del horario. Este año hace sexto grado. Estamos esperando. Él asiste a la Escuela 675, de Castelli y avenida Chaco”. (Alejandra)
..
“Vivo en Las Palmas, y ni mis sobrinos ni mi hijo comenzaron todavía las clases ni saben qué días y horarios tendrán. Acá el paro fue total. Van a terminar marzo sin ir a la escuela. Me parece lamentable”. (Johana).
..
“En la Escuela 499, de Fontana, mi hijo va a tener clase presencial una vez por semana, dos horas. El resto de los días los chicos que puedan lo harán virtualmente. Creo que esto no se adapta a las posibilidades de todos, pero entiendo que es la opción posible. Creo que en la escuela hacen lo que está en sus posibilidades” (Silvana)
..
“Mi hijo va a la EEP 834, Escuela Independencia. Pasó a tercer grado pero no comenzó todavía. El colegio está en reparación”. (Graciela)
..
“En la Escuela Normal mi hijo todavía no comenzó, y que yo sepa tampoco se definió cuál va a ser la modalidad”.
(Gisela)
..
“Mi nene va a empezar cuarto grado en una escuela privada, con dos días presenciales y un día virtual, de 8 a 12. A mi hijo, que tiene TEA (trastorno del espectro autista) eso no le sirve, porque son sólo dos días y a la clase virtual no la entiende. Pero bueno, es el contexto que toca pasar. Además se nos complica porque yo trabaja presencial todas las mañanas, y el papá también”. (Melisa)
..
“Mi hija va a la Escuela Zorrilla, y nos informaron que las clases presenciales comenzarán recién en abril, y con sólo días de dos horas cada semana. Lo demás será virtual. Me parece que no es lo ideal. Por lo menos que estén las cuatro horas los días que tienen presencial. Además con esos horarios se nos complica llevarla y traerla”. (Marcela)
..
“En la escuela a mi hijo le van a dar una clase presencial cada 15 días, o sea dos en el mes. Me indigna. Encima si hay paro, feriado o jornada (de capacitación), los chicos pierden ese clase hasta que les toque de nuevo. Son 28 alumnos y armaron cuatro ‘burbujas’ de siete chicos cada una. Podrían hacer dos burbujas con más chicos y duplicar por lo menos las clases presenciales. Las instalaciones son grandes, se podría hacer”. (Verónica)
..
“Tengo una hija que va a cuarto grado y un nene que va a segundo, en el Colegio Adventista. Comenzaron la semana pasada, dividieron cada grado en dos grupos. Un grupo va toda la semana presencial, tres horas y media por día de clases, y a la semana siguiente le toca lo mismo al otro grupo. El grupo que no tiene presencial tiene tareas para toda la semana hasta que le toque volver a ir al colegio”. (Gabriela)
Temas en esta nota
Educación: cambiar o cambiar

Un anhelo cumplido: primer acto para la adjudicación de cargos de nivel primario

Naidenoff: "Los gremios docentes deberán acreditar su representación"

Intenso trabajo oficial para la puesta a punto de los edificios escolares

Todo listo para que el 4 de marzo se inicie un nuevo ciclo lectivo en el Chaco

Jornadas "Educar en Igualdad" en escuelas de todo el Chaco para prevenir violencias











