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Recuperar al hombre

Mei Ling era un agricultor chino, muy trabajador, que tenía tierras fértiles para cultivar, pero se encontraba con un grave problema: no tenía pozo para sacar agua.

Todas las noches tenía que caminar más de tres kilómetros para ir hasta el pozo más cercano. Volvía muy tarde en la noche, con vasijas llenas de agua. Esto le permitía surtir sus necesidades básicas y alimentar la tierra, pero era demasiado agotador. Sus vecinos no lo ayudaban.

Harto de esta situación, el hombre decidió cavar un pozo. Era un trabajo demasiado arduo para una sola persona, pero no tenía alternativa. Estuvo más de un mes haciendo ese trabajo y por fin lo logró: ahora tenía un pozo desde el que salía agua muy buena. Un vecino curioso le preguntó por la tarea y el campesino le respondió: ‘Cavé un pozo y en el fondo encontré a un hombre‘.

La noticia se esparció rápidamente por todos los rincones. Causó tal conmoción que el propio rey de aquellas tierras mandó llamar al campesino para que le explicara lo ocurrido. ‘Mi señor‘, dijo él. ‘Antes de tener el pozo, mis brazos estaban siempre ocupados llevando y trayendo agua. Ahora, mis brazos están libres para trabajar la tierra: he recuperado a un hombre que soy‘, dijo.

LA CULTURA DEL TRABAJO

El hombre, por naturaleza, nació para ser libre, decidir por sí mismo, trabajar, respetar y ser respetado. Sin embargo, los ‘sistemas‘ políticos han elaborado estrategias para ir apagando de a poco esas características y en nuestra querida Argentina, el artilugio de ‘beneficiar a todos‘ va quitando la cultura del trabajo, llevando peligrosamente a que la población laboralmente activa dependa de una ayuda asistencial del Estado.

Esto lo hace vulnerable y por ende, un voto cautivo. Sin embargo, es necesario que sean las entidades intermedias las que se ocupen de persuadir a la sociedad acerca de la libertad individual que no debe perderse, y que el desarrollo de las comunidades viene de la mano de la educación, y el trabajo.

GENERAR ACCIONES

La necesidad imperiosa de dar apoyo al sector de los microemprendedores y de las pymes es clave para encontrar estos objetivos.

Hoy, y luego de que la pandemia del Coronavirus hiciera cambiar estructuras de trabajo, los emprendedores tienen la palabra. Y en buena hora que sea posible encontrar eco en algunos estamentos del gobierno que han dispuesto líneas de financiamiento para este segmento.

Es necesario advertir que la presión tributaria sigue siendo un fuerte condicionante para formalizar la actividad económica. Si no se bajan los impuestos, lo dice la gente de la calle que tiene un emprendimiento, no podrá haber desarrollo ni captación de mano de obra.

Resulta un claro contrasentido entre el afán de recaudar (pescar en la pecera) y de generar empleo (que solo el sector privado puede hacerlo). Es necesario recuperar al hombre con sus valores y virtudes, en libertad. Para que pueda nuestra Argentina comenzar a recuperarse no solo en lo moral, sino en lo productivo.