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Gustavo Uano

“2020 fue el año más duro después de la dictadura”

El director del Instituto Nacional del Teatro (INT), Gustavo Javier Uano, visitó Chaco y Corrientes para tener un contacto más estrecho con los realizadores regionales.

Gustavo Javier Uano. Foto: Yahoo Noticias.

“El INT tiene como uno de sus objetivos que el teatro sea mucho más accesible para todos los públicos, en eso estamos y por eso estoy recorriendo el país; porque el 2020 sin lugar a dudas fue el año más difícil que tuvo el teatro después de la época de la dictadura”, dijo en el marco de una entrevista amena en el ciclo “Entre Nos” de NORTE de Corrientes.

“Nunca habíamos tenido una época tan negra, de tanta crisis, pero de todas maneras el teatro está proponiendo y está resistiendo con actividades”, agregó. Desde noviembre, incluso, cuando se aprobaron los protocolos volvieron los ensayos para las funciones al aire libre que se están realizando con el programa “A cielo abierto” ya que los teatros volvieron a dar sala en diferentes puntos de la provincia.

“Esto significó una vinculación de nuevo con el público en esta temporada de verano. Muy necesaria y muy especial porque nuestra actividad no sólo es milenaria, sino que es una actividad de convivio; lo que significa que necesita de la presencia del otro en vivo y en directo” indica el director del ente nacional.

En mayo del año pasado cuando se dijo que el teatro estaba complicado tenían como expectativa un regreso después de la temporada invernal por la experiencia de la gripe aviar cuando sólo pararon por cuatro semanas.

“Con esa experiencia medíamos y decíamos que esto iba a pasar. Nunca nos imaginamos una situación como esta, la verdad es que el sector está luchando con la resistencia propia del teatro independiente, con la fuerza para el trabajo, con esta posibilidad de reinventarse y adaptarse y poner la creatividad que es uno de los insumos con los que trabajamos. Eso te permite reciclarte” resalta Gustavo.

Por último, el representante nacional recalca: “el teatro puso sus anticuerpos, que fue la capacidad de adaptación al momento, porque la presencialidad no se negocia; para que sea teatro tiene que haber un actor y un espectador en el mismo espacio y momento, y la obra no se completa sin un aplauso o la reprobación que puede pasar también. No se puede negar confesó que la virtualidad ayudó a muchos a no paralizarse y ese es el valor que tiene. La mayoría se fue encontrando y familiarizando y otros dedicaron su tiempo para la preparación y el estudio. Todo eso hoy está regresando en las puestas que comenzarán a verse en los escenarios”.