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Distracciones que pueden provocar siniestros viales

Conducir un vehículo mientras se habla o se envía un mensaje a través del celular aumenta en forma notable el riesgo de sufrir un siniestro vial. Está demostrado que realizar dos tareas que demandan atención al mismo tiempo dificulta la toma de decisiones a nivel cerebral. Por eso se recomienda no utilizar la telefonía móvil mientras se conduce o, si es peatón, cuando se está por cruzar una calle o una avenida.

Pero a pesar de estas recomendaciones y de las campañas que se realizan para generar conciencia sobre estos riesgos, se observa con frecuencia tanto a peatones como a conductores de autos y motos circular mientras hablan a través del celular, incluso en las zonas y horarios con intenso tránsito.

La Asociación Luchemos por la Vida -que ha lanzado una campaña sobre este preocupante tema- señala que “recientes investigaciones internacionales han concluido que caminar hablando por teléfono celular es muy riesgoso ya que las personas observadas despliegan comportamientos tales como cruzar más despacio, sin mirar al tránsito circundante y no esperar a que los vehículos se detengan para comenzar a cruzar, en una proporción muchísimo mayor que los no usuarios de celular”.

Desde esa entidad de bien público se explica, además, que para los peatones el problema real principal parece ser la distracción, así como les sucede a los conductores. “Y en el tránsito caótico de nuestro país, este nuevo hábito compartido por peatones y conductores no hace más que empeorar la seguridad de todos en la vía pública”, agrega una publicación de la asociación civil.

En el área metropolitana y, especialmente, en la ciudad de Resistencia también se presenta este tipo de conductas que distraen tanto al conductor como al peatón. Los expertos en seguridad vial advierten que el uso inapropiado del teléfono móvil durante la conducción de un vehículo es un factor de riesgo que multiplica por cuatro las probabilidades de sufrir accidentes.

Esto es así porque el conductor pierde la capacidad de concentración que necesita para moverse con seguridad en la vía pública sin provocar daños a otras personas ni a sí mismo. De manera que esa distracción, por más breve que sea, puede traducirse en la imposibilidad de mantener la distancia de seguridad suficiente con el vehículo que circula por delante y el tiempo de reacción aumenta considerablemente entre medio y dos segundos, dependiendo del conductor.

Según la organización civil Luchemos por la Vida, al cabo de un minuto y medio de hablar por el celular el conductor no percibe el 40 por ciento de las señales, su velocidad media baja entre un 10 y un 12 por ciento y tarda más en reaccionar. Por eso se insiste en señalar que la distracción, al volante o a pie, agrega más peligro al tránsito en las ciudades. Es importante aclarar que el uso del teléfono en modo “manos libres” tampoco es la solución, porque en estos casos la distracción se produce igual.

Tanto el peatón como el conductor deben tener la mente libre de cualquier otra preocupación que no sea el transitar con seguridad por la vía pública. Como se dijo, a juzgar por lo que se observa a diario en el tránsito del Gran Resistencia y en distintas localidades de la provincia, muchos conductores todavía no han tomado conciencia de los peligros a los que se exponen cuando no se siguen los consejos y advertencias de los especialistas en seguridad vial sobre este tema.

Y uno de esos consejos dice que si alguien, mientras conduce, está esperando una llamada urgente, lo que debe hacer es detener el vehículo en un lugar seguro para poder atender. Luchemos por la Vida afirma que en la Argentina los comportamientos de riesgo de este tipo se encuentran en franco aumento y está comprobado mundialmente que la conducción, en estas condiciones, multiplica las posibilidades de sufrir un siniestro vial con graves consecuencias.

Y, además, está probado que la discapacidad que genera su uso al volante en el conductor es equiparable a la conducción bajo los efectos del alcohol. Por todo lo expuesto, es necesario que conductores y peatones tomen conciencia de los riesgos que generan estas distracciones.