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CARTA DE LECTORES

Bienvenidos, jurados, que se haga la luz

Por Raúl Bittel

Ante las manifestaciones de los diputados de la UCR y el expresidente del Colegio de Abogados de Sáenz Peña, Edgardo Reguera —quien representa a la UCR—, debo expresar que ninguno de ellos puede negar que el juicio por jurados en nuestra provincia nace para recuperar la confianza en el sistema judicial, permitiendo la participación ciudadana, o sea democratizándola, y acercando la justicia a la comunidad, permitiendo que cada chaqueño o chaqueña participe desde un rol fundamental en aquellos delitos sensibles al orden público.

Todo sistema de justicia se refuerza en la capacidad humana de hacer lo correcto, por lo cual es bochornoso afirmar que solo algunos, por su preparación o privilegios, tienen sentido de justicia. ¿Acaso una ama de casa no tiene sentido de justicia?, ¿o un albañil?, ¿o un médico?

Es necesario recordar que desde septiembre se vienen realizando diferentes encuentros en toda la provincia sobre proyectos de leyes que buscan construir una justicia más ágil, más cercana a la comunidad y más eficiente.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos hizo una valoración positiva de la legislación en materia de juicio por jurados en nuestro país, en particular la de nuestra provincia, reconociéndole a nuestro sistema la constitucionalidad pertinente.

Nuestra Constitución adoptó el juicio por jurados como una forma para dirimir los procesos judiciales, conforme lo puede leer cualquier ciudadano en el artículo 24 de nuestra ley fundamental.

El problema de ciertos sectores encumbrados no es la constitucionalidad o la inconstitucionalidad de estas leyes, sino que se resisten a que entre luz en la oscuridad.

No es lo mismo litigar a puertas cerradas, que hacerlo con un jurado de 12 personas que llevan sensatez y coherencia a demandas multimillonarias y que acota tiempo procesales que a veces son infinitos.

La transparencia producto de la oralidad, dejando atrás expedientes escritos que pasean años en escritorios de juzgados sin resolver, abreviando plazos y posibilitando a las partes la oportunidad de exponer argumentos buscando ser persuasivos, sin quitar que los jueces deban resolver con lo que han presenciado en el debate exclusivamente, es lo que asusta a quienes son amigos de, o son parte de la necesidad de que todo quede en el oscurantismo.

Pero además vale aclarar que la ley contempla que solo algunos casos civiles y comerciales vayan a jurados, no todos. Es un error difundir y manifestar que todos los casos civiles y comerciales irán a un juicio por jurados. Como manifiesta claramente la ley, solo irán aquellos vinculados a derechos colectivos, es decir, los casos afectan a toda la ciudadanía, como ser: medio ambiente o casos de daños y perjuicios cuyo reclamo supere 150 salarios mínimos vitales y móviles (aproximadamente tres millones de pesos).

Entonces ¿cuál es la resistencia? Claramente los intereses económicos y los privilegios de clase que quieren impedir que la gran mayoría de la sociedad se muestre sensible ante la injusticia social. Con este sistema se devuelve la fe al sistema de justicia, se le otorga a los chaqueños y chaqueñas la responsabilidad de resolver los casos planteados con seriedad, transparencia, compromiso y aplicando el sentido común, algo de lo que carecen muchos de los que hoy opinan.

(Subsecretario de Gobierno)

Un triunfo ajeno que sentí como propio

Por Vidal Mario   

Por aquello de que a veces uno siente como propio el triunfo de los amigos, mucho me alegraron dos nombramientos recientemente registrados en NORTE.

Se trata de los nombramientos de Sergio Schneider, elevado a director, y de Orlando Núñez, a la Jefatura de Redacción, el cargo que durante muchos años prestigió Eduardo López.

Por cosas que tienen que ver con una historia que se remonta a más de cuarenta años atrás, me alegró de manera especial el caso del nuevo jefe de Redacción.

Le dije que sentía como propio este nuevo triunfo suyo. “Más vale, si vos me llevaste a NORTE”, me respondió. Y recordamos una historia que en 1978 comenzó en Puerto Tirol.

“Un chico voluntarioso”

Ese año, había venido a a mi casa del barrio Pueblo Nuevo, a orillas de la laguna Beligoy, el vecino Pity Núñez.

Habíamos sido compañeros de trabajo en el Boletín Oficial de la Provincia, repartición donde trabajé algún tiempo como corrector, a las órdenes de Carlitos López Piacentini.

Pity, por otra parte, era uno de los dos que –junto con “Rana” Mongelós– tenía un servicio de altoparlantes en el pueblo.

Si no era uno era el otro el que, contratado por el municipio, difundía los actos patrios o animaba los rabiosos campeonatos barriales de fútbol que entonces se hacían en esa localidad —Puerto Tirol— y donde más de una vez el trofeo para el campeón era una vaca.

En esa época yo era corrector de pruebas de galera en NORTE, a las órdenes de Aledo Luís Meloni. Hacia esa dirección apuntó un pedido que me hizo el vecino y amigo Pity. 

Me contó que tenía un hijo, un “chico muy voluntarioso” de 18 años, que quería trabajar.

Me pidió que viera alguna posibilidad de conseguir algo en el diario, que entonces estaba sobre la calle Pirovano, hoy Don Bosco. 

A veces todos los planetas se ponen en fila para bien: hablé de tema con Aledo, justo cuando uno de los correctores, un policía de apellido Fanti, notificaba su renuncia.

Aledo me pidió que viniera al día siguiente con “mi candidato”, para una entrevista.

Así lo hice. Recuerdo que la entrevista habrá durado menos de un minuto. Únicamente consistió en esta pregunta: “¿De qué cuadro sos?”. “De Boca, señor”, respondió el chico. “¡El puesto es tuyo!”, fue la contundente respuesta del poeta.

Así fue el ingreso de Orlando Núñez a NORTE.

 Sigo teniendo por cierto que consiguió el trabajo no porque yo lo trajera, o porque era taninero, sino en mérito a que era bostero.

Lo que vino después 

Como me había sucedido a mí, después él también saltó a la Redacción, y en forma paralela durante unos diez años integró el equipo informativo de la ex Radio Chaco.

También escribía en el ya desaparecido semanario Los 90, revista dirigida primero por César Hermosilla Spaak y luego por mí.

Como correspondía a sus méritos, en el diario fue escalando posiciones: jefe de Corresponsalías y secretario de Redacción.

Todo ello sin olvidar que también tuvo una intensa labor gremial que lo llevó incluso a conducir entre los años 2000 al 2017 el Sindicato de Prensa del Chaco.

Lástima que Pity Núñez ya ha fallecido. Hubiera estado muy orgulloso de su hijo, el periodista.

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