Cada eslabón debe hacer su parte
Cuentan que un gran incendio invadió la selva. Los animales huían despavoridos por el fuego. En eso, el puma vio pasar sobre su cabeza al colibrí, en dirección contraria, es decir, hacia el foco ígneo. Le extrañó ver esto. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección.
Mientras huía, el puma vio a la pequeña ave, ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar: ¿Qué haces colibrí, que vas y vienes?. Voy al lago -respondió el ave- tomo agua con el pico, y la echo en el fuego para apagar el incendio. El puma empezó a reírse de la ingenuidad del pajarito.
¿Estás loco?- le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico? . No lo sé- respondió, el colibrí- yo hago mi parte…!”.
El contexto general que viven provincias como Chaco, donde comienzan a verse resquebrajamiento de pequeñas y medianas empresas por efecto de la pandemia del covid-19, de políticas económicas y de la pesada mochila tributaria, entre otros factores, empuja a buscar criterios comunes a los fines de orientar un esquema de acciones, dirigidos a obtener mayores ingresos económicos para la provincia.

La presentación de Plan de Producción, Empleo y Exportaciones presentado en Charata es un vector, un programa que ha alentado a los productores agropecuarios, forestales, ganaderos y frutihorticolas donde también la apicultura tiene su espacio y el desarrollo de la metalmecánica.
Es una guía, pero necesitará que cada eslabón de la cadena productiva y agroindustrial haga, como el colibrí, su parte.
Producción e Industria
El objetivo es lograr 3 millones de hectáreas agrícolas, según las apreciaciones el gobernador Capitanich. Hay que tener en cuenta que en la actualidad hay 1,7 millones de hectáreas cultivables y que se necesitarán muchas audiencias para cambio de uso de suelo hasta alcanzar las 3 millones de doble cultivo.
¿Eso que implicará?. Primero, agilizar trámites que resultan burocráticos y resoluciones a viejos problemas del Instituto de Colonización. Pero también el cambio de uso de suelo. Por lo que se deduce que resulta una piedra en el zapato tanto para Capitanich como para los productores agropecuarios el rol que viene ocupando algunas entidades defensoras del medio ambiente.
De estos 3 millones potenciales de hectáreas, un 12 % será destinada a la producción de algodón, y se impulsa llegar a 2030 con 5 millones de cabezas ganado bovino, caprino, porcino y ovino, con mejora de indicadores productivos. Suma a ello, y como una consecuencia, la instalación de 6 Frigoríficos exportadores (4 de ganado menor); granjas de productores avícolas integrados; 100 MW de Generación Energías Renovables.
Merece un capítulo aparte la estimación que hace el gobernador en cuanto a la actividad forestal. Habla de alcanzar un total de 1,5 millones de toneladas de productos forestales que generarían 100 millones de dólares en concepto de exportación.
Eslabones unidos
Sin embargo, se necesita para avanzar en el desarrollo de objetivos la plena participación de todos los sectores de la producción primaria y agro-foresto industrial.
Es la única forma de lograr que se produzca más, como lo están haciendo productores de alfalfa en Las Breñas que ponen su mirada en Medio Oriente, como también la producción caprina en Pampa del Infierno, o el avance de los cultivos alternativos como coriandro y poroto mung que se van sumando con mercados asegurados en el exterior.
Los eslabones deben unirse, y estar atentos a que apoyen las políticas de Estado, la parte tributaria pero también las organizaciones productivas y defensoras del medio ambiente. Caso contrario, seguiremos en el laberinto, como hoy está el sector forestal con las oenegé ambientalistas.










