Elogio al error
“Copérnico demostró que era un error considerar que el Sol giraba en torno a la Tierra”. Es decir, un error es una idea, opinión o expresión que una persona considera correcta pero que en realidad es falsa o desacertada.
Pero claro, no siempre fue un error. Antes de Copérnico era aceptado y correcto el heliocentrismo. Y eso pasa con montones de ideas, expresiones, costumbres, etcétera. El error es la demostración de la evolución de la humanidad.
Ojo, no hablo de las mentiras, eso es harina de otro costal. Hablo de verdades o certezas que son parcialmente o totalmente desmentidas por hechos o situaciones que inicialmente no fueron previstas. Por ejemplo, la pandemia. Frente a un virus desconocido hubo marchas y contramarchas respecto de tratamiento, prevenciones y actitudes a tomar. Esperamos que las vacunas nos devuelvan ciertas certezas en nuestra vida cotidiana.
En Argentina hay una tendencia a aceptar las verdades reveladas, a no analizar las cosas con espíritu crítico e independiente. En las ciencias sociales especialmente es imposible establecer verdades absolutas (sucede en la física incluso). Particularmente en la Economía, que es una ciencia social a la que los medios y los “gurúes” la quieren convertir en una ciencia exacta con premisas que en muchos casos o situaciones son falsas.
Esto es fruto de algunos conceptos equivocados empleados en la educación. Si queremos un pueblo libre debemos educarlos para la libertad. Y aquí nuevamente elogio el error. En la docencia debemos usar el error no como calamidad o motivo de sanción, sino como oportunidad para usar el espíritu crítico, también para mostrar que para un mismo problema puede haber un gran número de planteos errados, pero también más de una solución válida posible. Debemos cambiar el “esto se hace así” por “tenemos este problema” y dejar que aparezcan los distintos planteos y podamos discutir sobre los válidos y los erróneos, sabiendo que los errores nos muestran los caminos hacia las soluciones. Es claro que persistir en el mismo error es una zoncera a evitar. También que para que eso no suceda debe aportarse la suficiente capacidad de pensamiento crítico que nos permita superar esa situación. El sistema científico lo sabe y lo ocupa permanentemente. La idea es que el experimento puede salir diferente a lo esperado, pero esto nos da nuevos conocimientos para mejorar nuestras hipótesis.
¿Será que esta incapacidad de aceptar y aprovechar el error sea el motivo de nuestras frustraciones económicas? ¿Que hace que frente a políticas económicas que no se ajustan a las verdades reveladas y que muestran buenos indicadores las boicoteamos? ¿Que hace que frente a políticas económicas agotadas porque cambiaron las variables o simplemente erradas persistamos hasta chocar de la peor manera?
Pienso que el gran problema es que tenemos internalizado que el error es malo y perjudicial, lo que nos paraliza para explorar otras opciones, nos hace pensar que es imposible que estemos equivocados. También sucede en las organizaciones con la famosa frase “siempre se hizo de esta manera”, como si esa “manera” fuera única e irremplazable.
Otro de los inconvenientes de esta postura de no cambiar nada se da en las normativas y regulaciones. Leyes, normas y procedimientos que se fijaron hace una buena decena de años han perdido actualidad, generando no pocos conflictos con la realidad.
La resolución de nuestros problemas sobrevendrá cuando aceptemos el error como un aprendizaje, lo reconozcamos y lo superemos, de modo que al superar el error encontraremos el camino para superar el problema. Y seguramente aparecerán nuevos desafíos pero no la frustración de lidiar siempre con los mismos problemas sin solucionar.
Hay un cuento que escuché sobre un país que pretendía ser una economía destacada en un área determinada. Para ello contrataron un consultor que llegó a la conclusión de que había 20 motivos por los cuales nunca se destacarían en esa área. Con el tiempo y la decisión tomada fueron superando una a una estas trabas. Cuando superaron los 20 motivos se habían convertido en una economía destacada en el área elegida. No hay soluciones mágicas, no son milagros, resulta de reconocer los errores buscar nuevos caminos hasta encontrar el correcto y avanzar. Algunos lo llaman interés nacional.
Por último, errar es humano.
“Cada vez que cometo un error me parece descubrir una verdad que aún no conocía” (Maurice Maeterlinck).
(* Exsubsecretario de Innovación Tecnológica)
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