Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

El mensaje

La crisis pandémica arrasa con el orden global y la respuesta de los países como Argentina debe ser categórica.

El mandato popular de 2019, en pleno neoliberalismo pero sin el nuevo virus, fue precisamente iniciar una etapa de desarrollo autónomo, de reparar las flagrantes desigualdades, de atender las realidades de su extensa geografía y de la diversidad que la habita. Una perspectiva federal, con la justicia social y el trabajo como rumbo hacia el futuro.

Desde marzo esas premisas fueron alteradas por la pandemia, el gobierno respondió según la hoja de ruta votada y demostró que el Estado debía intervenir en la economía para contener la catástrofe, y lo hizo de modo satisfactorio. Salvo el poder judicial, inmune a los nuevos vientos de democratización, y los factores de poder concentrados en lo económico, político y mediático, la mayoría de las instituciones, a pesar de su sesgo clasista, trató de acompañar al pueblo en la cuarentena. Todo esto no significa desconocer que desde el primer momento lo que siempre estuvo en juego fue la pospandemia, la nueva normalidad.

La agenda popular, disipadas las nubes de confusión disparadas cotidianamente por los medios, debe sostener una serie de medidas y políticas públicas perdurables, como todas aquellas que tienen que ver con el trabajo y la producción nacional, el desarrollo científico y las energías alternativas, el consumo popular, el control del comercio exterior, la investigación científica, la educación y la cultura, la agroecología, entre otros.

Néstor Kirchner dejó, al respecto, claros mensajes para quienes deban establecer estas prioridades y llevarlas a cabo: “Vengo a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la justicia; vengo a proponerles un sueño que es volver a tener una Argentina con todos y para todos”. Llegó la hora de los pueblos, es cierto que en medio de las vicisitudes de la pandemia, nunca las condiciones parecen ser propicias para la redención de los de abajo, pero contra esos obstáculos se han levantado generaciones de patriotas, y el pueblo ha sabido llegar, con los dirigentes a la cabeza, o desplazando a las burocracias del pragmatismo. La manifestación de acompañamiento al gobierno nacional, registrada el 17 de octubre, sirvió entre otras cuestiones, para separar la paja del trigo, la coalición gobernante está fuerte y tiene respaldo popular para encarar la nueva etapa con decisiones impostergables, como desarmar la timba financiera y negociar con dignidad soberana frente al FMI, la integración regional sudamericana en base a los nuevos escenarios, como el triunfo del MAS en Bolivia, reforma impositiva progresiva, empezando por el aporte de las grandes fortunas, democratización del poder judicial, y renovación de la política.

El tic tac nos dice que pasó la hora de la resignación, “Nos quisieron meter en el alma la certeza de que la realidad es intocable”, decía Néstor para acabar con el derrotismo y la impotencia.

Durante mucho tiempo nos obligaron a dar explicaciones sobre “los planes sociales”, solo porque ante la pobreza y sus manifestaciones ningún ciudadanosolidario permanece impasible, pero fue Néstor quien definió que “Los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales sino desde las políticas económicas”. Y es el terreno de la disputa, nos instó a asumirla: “Salgan y den una demostración de conciencia popular.

¡No se queden esperando un milagro! ¡Luchen! Porque vienen por sus sueños y por el futuro de la patria”.

Temas en esta nota

Más de Carta de lectores+ Ver todas
Te puede interesar