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ÁRBITROS Y COMISIONADOS TÉCNICOS DE BÁSQUETBOL

La pandemia plantea inéditos desafíos en la nueva normalidad

CHARATA (Agencia) - Mientras Argentina aún vibra en una ambivalencia de protocolos y posibles fechas de la vuelta del deporte nacional, el impacto, a medida que pasan los meses, es más profundo para todos los que dependen de que se juegue.En el caso de Chaco, los casi 50 árbitros y comisionados técnicos, han sido sacudidos por la pandemia, económica, deportiva y sicológicamente.

 

El básquet es el deporte federal que más clubes, y personas de todas las edades -hombres y mujeres- moviliza en Chaco. Con tres asociaciones: Sudoeste, Saenzpeñense y Resistencia, a la competencia provincial y local, se sumaban las ligas nacionales y argentinos, tanto de clubes como de selecciones.

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Para Alejandra Moreno implicó un gran freno a su crecimiento, y para Daniela Kesler, un golpe económico fuerte.

Todo esto, para muchos árbitros y comisionados técnicos, implicaba un fuerte ingreso económico y un estilo de vida, que se vio abruptamente modificado de golpe, con la llegada de la pandemia, y el aislamiento que ya dura casi ocho meses.

Gonzalo Michelin es árbitro de Sáenz Peña. El párate sirvió para que pudiera dedicar más tiempo a la universidad, y tratar de recibirse este año. Le quedan tres materias. ‘Este era el único trabajo que tenía, y era una ayuda importante. Mis padres me ayudaban a terminar mis estudios, pero el ingreso era algo importante‘, dijo.

En el caso de Alfredo Núñez, comisionado técnico y ex árbitro, de Sáenz Peña, a pesar de contar con otro trabajo, la pandemia lo dejó con un ingreso menos en la familia, pero es optimista, y aseguró que sigue capacitándose, como sus colegas, ‘esperando a que vuelva la competencia‘.

Lucas Tevez es árbitro de Las Breñas, además es profesor de educación física (trabaja en UEGP). Formó parte de los árbitros que participaron en diferentes campus nacionales e internacionales de talento.

Dejé de percibir un ingreso económico, pero continúo en mi otra profesión que es la docencia. De igual manera continué capacitándome como árbitro, mejorando reglamentariamente, y más que nada físicamente, entrenando para estar en las mejores condiciones para una futura vuelta del básquet a nuestra provincia‘, contó.

Lucas, al igual que sus colegas viajaba mucho, y durante la pandemia, al pasar más tiempo en su casa, pudo estar más con la familia, y además seguir invirtiendo en un emprendimiento familiar ‘en lo cual nos va muy bien‘.

Un golpe de realidad

‘Como muchas áreas laborales, tuvimos que adaptarnos a la nueva normalidad, y reinventarnos‘, reconoció Enzo Zamprgno de Sáenz Peña, uno de los más jóvenes, y segunda generación en el arbitraje, en Chaco. ‘Tengo la suerte de contar con un ex árbitro de básquet, que es mi papá, el cual siempre me enseño y dejo en claro que el arbitraje es una profesión, pero de la cual no se puede depender económicamente‘, aclaró.

‘Siempre supe que no sería fijo ni cubriría todas mis necesidades; siempre lo tomé como algo que me gustaba: estar en una cancha de básquet (antes como jugador, hoy como árbitro)‘, agregó, pero reconoció que ‘era de gran ayuda para poder llevar adelante mi vida de estudiante, y en cuanto a la experiencia también, ya que me encuentro cursando el profesorado de Educación Física‘. En cuanto a cómo suplantó ese ingreso, Enzo explicó que comenzó con su pareja un emprendimiento

‘La situación, nos dio un golpe hacia la realidad, más que nada a los árbitros de las ligas profesionales, que de alguna manera contaban de manera dependiente de este ingreso‘, indicó, y como punto de partida considera que ‘a partir de ahora, este tipo de situaciones hay que comenzar a tenerlas en cuenta, analizarlas, prevenirlas, buscando otras alternativas‘.


El freno de mano

‘Si bien yo tengo otro ingreso, trabajo en la docencia, me afecta en lo económico. Además, mi carrera iba en crecimiento, venia de participar en varios torneos Argentinos y en el Federal. Muchos de los que participamos en esto tuvimos que reinventarnos‘, expresó Alejandra Moreno, comisionada técnica de Charata.

‘Seguimos trabajando de manera virtual, pero necesitamos el trabajo en las canchas. Estamos en contacto con los árbitros, tratando de animarnos, compartir las modificaciones, y de seguir y luchar para que este maravilloso deporte vuelva a las canchas‘, agregó.

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Enrique Oliva, comisionado técnico, sintió el corte de ingreso que era el básquet, y sigue con la radio.

‘Era una entrada importante para mí‘, expresó Enrique Oliva, comisionado técnico de Villa Ángela. Oliva, que venía trabajando en radio, sumó a la venta de publicidad para los medios, la venta de un bingo.

En la radio, Oliva hacia programa de deportes, pero el deporte se paró y aún no vuelve, lo que genera otro panorama en su segundo trabajo. Todo quedó en un eterno limbo.

 

 

El impacto psicológico

Además de la situación económica, el impacto sicológico, como en muchas personas comenzó a hacerse sentir, con el encierro. Nicolás Zapata es árbitro en Resistencia, y además profesor de Educación Física. ‘Nos afectó en muchos aspectos, económicamente, físicamente, sicológicamente. Creo que hubo, que hay un proceso de aceptar esto, y los cambios que se están viviendo‘, manifestó. 

‘En mi caso tengo otro trabajo pero, esto es como que te falta una pata de la mesa. Al principio estaba todo bien, tenía un descanso, pero después ya era muchos días, y el encierro empezó a afectarme‘, reconoció.

Zapata, y su familia encontraron en el campo de sus suegros, en Tres Estacas, otro espacio, durante cuatro meses y medios. ‘Ya estoy en Resistencia hace tres semanas volví. Gracias a Dios me pude ir, pude despejarme y hacer otras actividades‘, aseguró.

Volver a la competencia, será difícil, pero necesario, aprender a convivir con la situación, aunque la conducta de todos condiciona ese avance. ‘Estaría bueno que se pueda volver a jugar, implementar con la bioseguridad y testeos, el cuidado, como algo obligatorio. No es fácil. Por ahí pensaba que en poblaciones más chicas se puedan hacer burbujas, pero es difícil, porque la responsabilidad es de la gente‘. ‘Uno se pone a pensar en lo feliz que era cuando estaba en la actividad a full‘, finalizó.

Daniela Kesler, de Resistencia, es docente (profesora de educación física), y comisionada técnica, es una de las que además trabaja en la Liga Nacional, por lo cual el impacto en su actividad y economía fue fuerte.

Me modifico mucho en cuestión de ingresos, me quede con un ingreso del 50 por ciento‘, contó. Daniela, incluso está designada a una etapa de la burbuja que definirá la Liga Nacional, pero aún eso que tenía fecha y lugar, ha quedado en suspenso. Cuando todo se paró, Daniela tenía por delante seis partidos, y pasó a la inactividad. A su trabajo docente, sumó un emprendimiento. 

Seguir creciendo y renovándose

‘Cuando arrancó todo esto, yo tenía un partido del provincial Española- Pinedo Central (cuartos de final) que llegamos con Julio Vázquez, y nos enteramos en el hotel que no se jugaba. El viernes siguiente tenía Federal en Resistencia, Sarmiento- Sol de América, y ese partido se jugó. Luego tenía Liga Argentina el domingo, en Oberá y ese partido no se jugó‘, cuenta Ivan Huck, otro de los talentos FIBA, árbitro de Du Graty. En cuanto a cómo buscó revertir el impacto, Huck contó que tiene un gimnasio, y trabaja ahí, el que pudo retomar, recién a finales de julio. ‘Después, como mi papá es carpintero, me puse a trabajar ahí, a fabricar camioncitos de madera, de juguete‘, detalló.

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Iván Huck continúa trabajando en un gimnasio y con su padre en la carpintería.

‘Con el básquet, se viene trabajando en la plataforma virtual, y me incluyeron en capacitaciones para jóvenes proyectos de FIBA Américas. Todo suma. Y con la Escuela Argentina, estamos trabajando en las reglas, y mecánicas de arbitraje, lo cual está muy bueno, porque nos vamos renovando‘, explicó respecto a su continuidad con el arbitraje. Además, es instructor en la Escuela de árbitros de Chaco.

‘Hablo con gente de otros países donde se está compitiendo, y dirigen. Ojalá que acá se vuelva pronto. Aunque no se vea tan bueno el futuro quiero tener la esperanza de que se vuelva a jugar.

Julio Vázquez es árbitro en Resistencia, ciudad que tiene mucha competencia, tanto en primera, como formativas y maxibásquet. ‘Nos afectó porque estábamos en plena competencia, y en el inicio de año, donde la parte económica es muy fuerte. En este momento tuve la suerte de encontrar trabajo de moto-mandado de farmacia, y pude aliviarlo‘, contó.

‘No pensé que iba a durar tanto tiempo, tuvimos que buscar otro rumbo y abrir la cabeza para generar ingreso en la casa. En mi caso era un ingreso importante, pero hay que cuidarse y tener buena salud‘, dice Vázquez cuya familia está compuesta por su esposa y dos hijos.

 

El trabajo en el campo

“La situación me estresa un poco. Como vivo con mis abuelos me tuve que cuidar, y tener las precauciones necesarias, desde el inicio”, contó. Si bien venía trabajando en el campo con sus abuelos, una chacra cercana a Charata, con gallinas ponedoras y ovejas, ese pasó a ser su eje. Gabriel Abba también formó parte de los talentos FIBA que tenía el arbitraje chaqueño. Pasó de una vida dedicada al básquet a poner más horas a otra faceta: el trabajo en el campo.

‘La mayoría de los días buscaba los alimentos, les daba para las ovejas, porque está todo seco y no hay pasto. Además buscar los huevos y salir a repartir por locales. Ahora sumamos pollos parrilleros, y yo salgo a vender‘, contó.

‘Hace un mes y medio terminé un emprendimiento de chipas caseros hechos por mí, que empecé en julio. Me fue muy bien, pero se me fue mucho el tema de los costos, además tenía que abocarme a cosas del campo. Primero vendía en la calle, después por encargo, y luego puse un localcito. Hasta el día de hoy me siguen pidiendo‘, agregó.

Respecto al básquet, Abba se sinceró: ‘La realidad es que esta situación nos puso a la mayoría de los árbitros a evaluar qué es lo importante. Hace un tiempo atrás el básquet era mi actividad prioritaria. Pero antes de que empiece la pandemia comencé pensar que tenía que hacer otra cosa, y esto me dio la razón. Yo estuve dos veces a punto de irme a vivir a Córdoba y no me fui por el básquet. No me fui pensando que acá había hecho toda una carrera y la iba a dejar atrás‘, indicó.

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Gabriel Abba se dedicó de lleno al campo de sus abuelos, con quienes vive, y la pandemia le dio un giro a su vida y proyección.

Una anécdota que marcó a Gabriel, y muestra un cambio de su perspectiva, es el hecho de haber salvado la vida a dos animalitos en la campo. ‘Un día estábamos en casa, y nos llamó el chico del campo diciendo que una de las ovejas no estaba pudiendo parir. Tenía la cría trabada, durante tres horas. Salí directo a un negocio veterinario, compre oxitocina, me dieron el número de una veterinaria, me dijo que hacer. La inyecté y espere un rato. El corderito estaba atascado, así que podían morir los dos. Me puse de veterinario y metí las manos, y pude sacar las patas, y con maña más que otra cosa, lo saqué y vivieron‘, detalló. ‘Para mí fue una felicidad muy grande porque nunca había hecho algo así‘, aseguró.

Si bien tanto la Federación Chaqueña de Básquetbol, como la Federación Internacional de Básquet, y en algunos aspectos la Confederación Argentina de Básquetbol, presentaron protocolos a las autoridades, aún no hay claridad sobre cómo se regulará la competencia, ni fecha cierta de cuándo volverá. Lo cierto es que esto marcará un antes y un después, que los organismos deberán considerar, en la famosa ‘nueva normalidad‘.