Basquet y desarrollo: el desafío de la transición en el mini y la categoría U13
Con un año deportivo perdido, y un cambio brusco dirigencial, a nivel nacional, las categorías de bases del básquet se enfrentan a un 2021 cargado de interrogantes.
Más allá de los dilemas que presentará volver y sostener la competencia en 2021, en cualquier deporte; particularmente para el básquetbol la transición de los más chicos –en muchos aspectos- será el gran desafío. En un contexto con mucha incertidumbre, los entrenadores chaqueños, cuentan cómo estuvieron trabajando y qué esperar de cara al nuevo año.
Entre charlas con jugadores profesionales, encuentros virtuales nacionales e internacionales, y trabajo de técnica individual, los entrenadores de las categorías formativas, buscaron atenuar el golpe que la pandemia le dio al deporte.

Teniendo en cuenta que a estas edades, no es solo lo competitivo lo importante, sino también la salud física, mental, y el rol de contenedor social que tiene el club, todas características que se vieron muy perjudicadas con la cuarentena.
“La pandemia afecto de forma directa y fuerte el proceso de desarrollo de los chicos, más que nada en el mini básquet”, apuntó el coordinador de básquet, y entrenador de Regatas de Resistencia, Juan Vargas. “Afectó en la parte física, psicológica, no tanto en lo técnico, porque cada chico en cada etapa tiene un nivel de técnica desarrollado, no se mejoró pero se pudo mantener”, agregó.

“Imagínate estar acostumbrado a una rutina de entrenamientos de verlos a los chicos en el club todos los días entrenando tirando al aro en el gimnasio, en la pileta, y de golpe esto, la verdad nos complicó y mucho”, sostuvo el entrenador de UNCAus, Leonardo Greatti .
Para Gustavo Hanchus, entrenador de Sportivo Argentino de Hermoso Campo, el impacto negativo se dio en diferentes niveles: “en la competencia (son categorías que necesitan mucho rodaje), falta de preparación física; muchos jugadores en este tiempo no realizaron ningún tipo de ejercitación, y perdida de entusiasmo, muchos chicos abandonaron las prácticas; por este motivo me parece muy importante flexibilizar los reglamentos de competencia para el 2021”, indicó.
“El rol social se vio afectado también, justamente porque muchos chicos dejaron de asistir al club y están en las calles o frente a las pantallas. El impacto competitivo nos afecta a todos, pero mucho más a los clubes que se encuentran alejados de los grandes centros urbanos”, agregó.
Para Vargas, la pandemia “desnudó un montón de realidades, en cada club”. “Nosotros tuvimos la suerte de que -sin perder tiempo- en la segunda semana de iniciada la cuarentena, comenzamos con las clases virtuales en todas las categorías, a excepción del mini, el primer mes. Los chicos estuvieron muy enchufados durante los primeros cuatro o cinco meses, pero después ya nos costaba tener la misma cantidad. Teníamos entre 20 y 25 chicos por categoría y a lo último llegábamos a 10 o 12 chicos por categoría”, explicó.

En el mini, mantuvieron la misma cantidad, no la que tenían de forma presencial, pero si la que esperaban, en la parte virtual, “porque a esta edad depende pura y exclusivamente del padre”.
“Como club, nos mantuvimos firmes, así tuviéramos dos chicos, seguir trabajando. Tratar de ver cosas que podían mejorar, de esta manera. Los reuní a los entrenadores y le planté que teníamos que trabajar chico por chico”, indicó.
Cuando se habilitaron los clubes, se continuó con el trabajo en la técnica individual, algunas situaciones de juego, pero en el 2x0, y trabajos de multitarea, con todos los protocolos. “Es un alivio muy grande volver a tener nuestro espacios, la relación y el contacto con los chicos. Nosotros con la psicóloga del club, decidimos que lo primordial era no perder la relación con ellos”.
“Nosotros tratamos de no dejarlos solos. Hicimos charlas con jugadores locales y jugadores de Liga como Junior Cequeira, Pablo Espinoza, Leo Gutiérrez, también entrenamientos por Meet, pero no es lo mismo y tanto los chicos como nosotros, los entrenadores, necesitamos estar adentro de una cancha de básquet”, reconoció Greatti.
Para Sportivo Argentino, un club, que respira mucho fútbol, la realidad es diferente. “Se está trabajando de la mejor manera, tratando de adaptarnos, para recuperar el tiempo perdido. Se va a necesitar trabajo extra, donde tendrán ventaja los clubes grandes, ya que cuentan con recursos económicos para acrecentar el personal”, explicó Habenchus
Fabricio Benítez, entrenador de Española, coincido que el impacto lo han tenido los más chicos. Junto con el profesor Leonardo Álvarez, trabajan en las categorías formativas, en dos grupos de 6 a 11 años, y de 12 a 17.
Si bien tanto entrenadores, como los jugadores mantuvieron contacto, y como otros clubes buscaron la forma de trabajar, principalmente en la parte técnica, de forma virtual, al volver al club, se sintió el impacto en la cantidad de chicos que retornaron. De tener entre 90 y 100 chicos pasaron a tener apenas 60.
Con protocolo de por medio, los chicos siguen entrenando. “Se apunta al progreso permanente. Este año que se termina no nos dejó nada y ya está perdido en lo deportivo”, reconoció.

La transición
Sin dudas, los entrenadores coinciden que las categorías más afectadas serán las de mini básquet y U13, y la clave estará en trabajar, tanto de forma reglamentaria como competitiva la transición.
“El mini fue el más perjudicado, porque pasan a U13 sin su último año de mini. Los U13 también que van a pasar a U15 casi sin jugar, con cambios de reglas, de pelotas. Nosotros estamos trabajando con eso, para que el cambio no sea brusco”, manifestó Juan Vargas.
“A mí punto de vista no hay diferencia entre un jugador de 12 y uno de 13 años, por eso es muy importante que cambien las edades en esta categoría, para que no sea tan brusco el cambio de mini a U13”, señaló Gustavo Habenchus
Greatti detalló que en el mini básquet es donde más activos se mantuvieron, realizando encuentros y juegos virtuales con distintos equipos de Argentina. Paraguay, Bolivia, “pero no es lo mismo, los chicos necesitan del club y el club de ellos”.
En cuanto a lo competitivo, Greatti coincide, “hay que ser realistas, es un año perdido en ese aspecto. Habrá que seguir con fundamentos individuales, ejercicios de fuerza, gimnasio los más grandes, pero en cuanto a competencia lo veo difícil”.
El impacto personal
Para los entrenadores, el impacto tuvo muchas aristas, desde los que se quedaron sin trabajo, a los que les redujeron el sueldo, y tuvieron que buscar ingresos alternativos, y otros pudieron mantener su trabajo, con el desafío de mantener a los chicos activos y desarrollarse personalmente. “Los primeros 15 días, me costaron mucho, entonces seguí haciendo cursos, participando de charlas, haciendo idioma. Año a año quiero mejorar algo, no ser igual que el año pasado, y este tiempo me sirvió para crecer, analizar las cosas por mejorar”, expresó Vargas.
En el caso de Habenchus, el impacto no fue tan grande, ya que no depende de su trabajo como entrenador, en lo económico. Junto a su esposa, Noelia Conrradi, trabajan arduamente en el club, para sostener la actividad.
“Como entrenador, en lo laboral me afecto demasiado. No estar adentro de una cancha, y creo que a todos los colegas les habrá pasado lo mismo. A pesar de que con el cuerpo técnico no nos quedamos de brazos cruzados (trabajando de forma virtual con jugadores, participando de charlas y capacitaciones)”, señaló Greatti,
Por el momento, la Confederación Argentina de Básquet se encuentra resolviendo la definición de la Liga Nacional, y cómo se articularán las otras competencias nacionales profesionales (Federal y Liga Argentina). Si bien se han presentado objetivos y cuerpos técnicos, se está lejos de un plan que apunte a sostener y cuidar las bases.
La Federación Chaqueña, por su parte realizó un trabajo similar, de forma virtual, al inicio de la cuarentena, y ahora puso en marcha un torneo de habilidades, para apoyar la vuelta al trabajo presencial de los clubes, que –en lo que les corresponde- van trabajando para recuperar cantidad y calidad.
La gran incógnita está puesta en cómo resolverán las máximas autoridades la próxima temporada de formativas, tras un año sin competencias de clubes y selecciones, por la pandemia, y con un abrupto cambio dirigencial a nivel nacional que ha sacudido las bases del básquetbol formativo.
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