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Ramón Luque, titular de una base del servicio interprovincial

Remises Chaco Corrientes:“Con más de 20 años en este rubro pienso en dedicarme a otra cosa”

El propietario de uno de los dos emprendimientos que prestan el servicio de remís para ir desde Resistencia hacia Corrientes describe el mal momento del sector. 

Los remiseros que hasta marzo iban y venían por el puente Chaco Corrientes hoy, con la continuidad de las restricciones para circular, viven un tiempo de profunda desazón.  

“Hace más de 20 años que trabajo en este rubro, siento que nos cortaron las piernas, la cabeza. Estoy perdiendo las esperanzas, pienso dedicarme a otra cosa”, confiesa Ramón Luque, propietario de una base.  

Coincide con el propietario de la otra agencia que un día antes narró a NORTE el malestar que unifica a los choferes.  

Además denuncia un secreto a voces: “Están pasando remises locales mientras nosotros seguimos en veremos”.   

Por clientes supo que de alguna manera hay choferes que sí pueden llevar pasajeros de una capital a otra. De allí que sepa la tarifa estándar para esos casos es de unos $800 a $1.000 por viaje.

La mayoría de las personas que acuden a ese servicio es personal esencial que vive en una orilla y trabaja en la otra o que transita una situación especial como tratamientos médicos, otras cuestiones relacionadas con la salud o demás excepciones y por eso tiene un permiso para pasar.

“Mientras tanto vemos que a nosotros nos dejaron al margen totalmente y no nos dieron ninguna oportunidad”, cuestiona.

Ramón vive en Resistencia y como otros compañeros pidió permisos locales al gobierno provincial y al municipio para seguir a volante. Las autorizaciones serían transitorias “por unos meses para rebuscarnos en Resistencia o en Corrientes”, admite. Sin embargo de las conversaciones con Jorge Capitanich -vía skype- les solo les quedó la respuesta de que el de ellos era un caso especial, excepcional. “Le pedí que nos deje trabajar. Y que si no nos dejaba, que nos facilitara una ayuda”, cuenta. De esa conversación salió un pago de $5.000 por única vez.

La enemistad interprovincial tampoco ayuda  

De haber logrado una habilitación local para trabajar, aunque sea temporaria, para los remiseros interprovinciales implicaba ingresar en una nueva limitante: no poder volver al servicio de Chaco Corrientes por un año. “Nada se puede hacer. Es muy ingrato todo. Cumplimos los mismos  requisitos que un local”, contrasta Ramón Luque.

“Entiendo que son protocolos de las provincias pero no puede ser que pase tanto tiempo y mientras seguimos en veremos. Para colmo. Los correntinos no nos quieren ni ver”, describe.

Con el plazo de revisión ya vencido, para evitarse el riesgo de que le quitaran el auto llevando a su esposa al médico hizo la técnica particular.

“Saqué franjas del auto. Uno de mis choferes está trabajando hace una semana en una remisería con otro auto mío y sin costo porque sé que necesita”, ejemplifica.

En un terreno más personal admite que a sus 60 años su esposa está sosteniendo las cuentas clave de la casa. “Nunca me mantuvo nadie y no es porque no pueda trabajar, no me dejan”.

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