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Nuevo impulso para la agricultura familiar

La agricultura familiar vuelve a estar incluida en la agenda para un verdadero desarrollo rural luego de varios años de permanecer al margen de las políticas nacionales.

El plan de inversiones por más de 12.700 millones de pesos que beneficiará en forma directa al sector, anunciado por el presidente de la Nación Alberto Fernández, así lo confirma.

El desmantelamiento de la Secretaría nacional de Agricultura Familiar, así como los recortes en planes rurales aplicados por Trabajo de la Nación y la desaparición del régimen del monotributo social agropecuario, fueron señales muy claras del desinterés por los sectores rurales más vulnerables de la Argentina que caracterizó al período 2015-2019, pese a que esos mismos sectores formaban y forman parte de un esquema productivo de gran relevancia para el país ya que representan más del 60 por ciento de las familias que viven en el campo y a más de 250.000 establecimientos que producen en las distintas regiones argentinas.

El nuevo plan que volcará recursos por más de 12.781 millones de pesos para el fortalecimiento de la agricultura familiar fue presentado por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en un acto que se llevó a cabo con motivo del Día del Agricultor y la Agricultora durante una reunión virtual del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar.

En la oportunidad, el primer mandatario también anunció la firma del proyecto de decreto de reglamentación de la ley 27.118 de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar para la Construcción de una Nueva Ruralidad en la Argentina, que fue sancionada en 2015 por el Congreso nacional.

El acto contó también con la participación del ministro Luis Basterra, a cargo de de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Según informó el ministerio, el 80 por ciento de las inversiones que forman parte del plan anunciado se llevará adelante con financiamiento de organismos multilaterales que coinciden en el mismo diagnóstico: para la Argentina es clave fortalecer a un sector que produce el 62 por ciento de los alimentos que se consumen en los hogares argentinos y que representa el 54 por ciento del trabajo rural.

Por eso es importante que, como se remarcó en la reunión virtual Consejo Nacional de la Agricultura Familiar, se brinde un nuevo impulso a un sector que merece tener acceso a mejores infraestructuras para, de esa manera, poner fin a un problema que viene desde hace varios años y que es el éxodo de la población rural de menores recursos hacia las grandes ciudades en un proceso que hace que se incremente el número de población urbana en periferias que carecen de la infraestructura necesaria para contener y ofrecer condiciones de vida dignas a muchas familias.

Ese proceso es el que hizo que en la actualidad más del 90 por ciento de la población del país se concentre en los centros urbanos, en el marco de un fenómeno que también está presente en la provincia del Chaco.

El propio presidente de la Nación, Alberto Fernández, reconoció la existencia de este problema en varias oportunidades. “Hay que llevar conocimiento, infraestructura, trabajo a todo el interior del país, porque lo que ha ocurrido en las últimas décadas, muchas décadas, en la Argentina es que ha habido una concentración creciente en las zonas metropolitanas”, dijo esta semana en la reunión virtual del Consejo Nacional de la Agricultura Familiar.

“Cada argentino merece tener la posibilidad de crecer donde nació, de estudiar en el lugar donde nació, de hacer una familia donde nació, de tener trabajo donde nació, de disfrutar, de pasarla lindo en el lugar donde nació. Ese debería ser un objetivo que todos tenemos que meternos en la cabeza”, agregó el mandatario tras remarcar la necesidad de construir un país más federal, con oportunidades en todas las regiones del país. Merecen destacarse también algunos conceptos expresados por el ministro Basterra que hicieron referencia a la necesidad de promover la equidad social y la equidad territorial en la producción agropecuaria, apoyando a los verdaderos protagonistas de la agricultura familiar que durante todo este tiempo de emergencia sanitaria han garantizado el comercio de cercanía, la producción de alimentos sanos y saludables.

Por todo lo expuesto, es necesario promover medidas que incentiven el arraigo en las distintas zonas rurales y se aliente el trabajo en las unidades productivas pequeñas, las comunidades indígenas y cooperativas, entre otros actores que también son fundamentales para las economías regionales.

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