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Los interminables diskettes

La semana pasada contábamos en esta página que los 747 de Boeing todavía utilizaban diskettes de 3½” para actualizar la base de datos de navegación y otros softwares de la aeronave.

Esta vieja, amortizada y económica tecnología parece fuera de lugar en una aeronave moderna, pero puede que sea más económica para producir. Aunque con lo que cuesta un “Jumbo”, es difícil imaginarse achicando costos con una diskettera de los años 80.

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La imagen muestra la aclaración de que la empresa ya no se dedica a rescatar diskettes de 5,25”. Las generaciones más jóvenes no deben saber cómo se diferenciaban los diskettes simples de 720K de capacidad con los de Alta Densidad de 1,44MB.

Como sea, los viejos diskettes aún están vigentes y si bien las últimas fábricas cerraron la producción hace unos años, en la administración pública y otros sectores hay una gran demanda de este soporte informático que aún puede dar dinero. Hubo un momento en el que los diskettes alcanzaron un nivel de producción tan alto que pasaron a valer monedas, pero el tiempo y la evolución en la informática se encargaron de desplazarlos.

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Cien diskettes de descarte etiquetados por sus antiguos dueños cuestan u$s 15. Los discos que lucen “como nuevos” son un poco más caros. Su utilidad, quién sabe. Interesante la oferta de diskettes por colores.

En estos días tenemos discos duros portátiles, pendrives y tarjetas de memoria, gracias a los cuales hemos ganado capacidad, velocidad, estabilidad, y tranquilidad. Sin embargo, hay gente allá afuera que necesita diskettes… muchos diskettes.

Esta es la historia detrás de la historia detrás de FloppyDisk.com, una compañía de Lake Forest (California) que muy probablemente sea la última en el mercado de los discos flexibles. FloppyDisk.com es lo que en la jerga se llama un “refurbisher” o “reacondicionador”, y ofrece una amplia variedad de discos, sea en 8”, 5.25” o 3.5”, y en múltiples capacidades, formateados o no.

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Los viejos discos Zip de 100 megas también se rescatan y se puede almacenar toda la data en pendrives. Muchas empresas tienen décadas de registros en diskettes y acceder a ellos uno a uno se volvió una tarea imposible (el pendrive va de regalo).

Los diskettes son purgados con un desmagnetizador, formateados (si lo pide el cliente) de acuerdo con sus parámetros, reetiquetados, y puestos a la venta. Su presidente Tom Persky explica lo complejo de clasificar diskettes y realizar pruebas de integridad para volver a ponerlos en circulación.

¿QUIÉN LOS QUIERE?

Persky indicó que vende unidades al gobierno estadounidense, que aún posee ciertas aplicaciones que requieren discos floppy. El concepto de “si no está roto, no lo arregles” corre muy profundo en agencias gubernamentales, y los discos de ocho pulgadas controlando sistemas nucleares dan un gran ejemplo de ello.

Cajeros automáticos, viejos sistemas CNC, terminales de facturación y procesamiento tributario… en esencia, todo lo que dependa de plataformas como MS-DOS, Windows 3.x y Windows 9x necesita diskettes a su lado. ¿El precio promedio? Un dólar por diskette, pero en otras regiones se pueden obtener por mucho menos.

La empresa compra diskettes en cantidades y para ello tiene un formulario en línea donde a partir de cierta cantidad (mucha) se hace cargo también del flete. Los diskettes son revisados a mano, se les hace un análisis de sectores y se los vuelve a formatear y envasar en un nuevo packaging de acuerdo a la marca o los colores. Las unidades que se descartan por daños se venden a granel a una cantidad insospechada de artistas que realizan con ellos toda clase de obras.

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Los diskettes rescatados, revisados y formateados se venden con envases nuevos de acuerdo con la marca (¡y había diferencia de calidad!).

EL RESCATE Y COPIA

La empresa también ofrece un servicio de copia de la información de los diskettes a otro soporte como pendrives o tarjetas de memoria. Para algunos puede parecer una tarea demasiado simple como para pagar por ellas, pero los clientes de la empresa despachan diskettes por kilos y precisan revisar la información contenida mediante bases de datos o sistemas e búsqueda que solo pueden funcionar accediendo a todos los datos de una vez, sin la tediosa tarea de insertar uno a uno los diskettes.

“Nuestra tasa de éxito es superior al 90%, pero algunos discos no se pueden leer. Cobramos por nuestro tiempo, no por el éxito. Los discos ilegibles consumen mucho más tiempo que los buenos discos. Además, los discos ilegibles pueden dañar nuestro equipo de lectura de disquetes y zip”, advierte la empresa en su página web.

“Si vemos problemas con varios discos, nos comunicaremos con usted antes de intentar leer discos adicionales. De esa manera, puede decidir si desea que procedamos, o si desea que le devolvamos los discos sin ningún cargo adicional”, completan la información. Una última advertencia: la empresa no rescata ni guarda datos de sistemas Mac u otros.

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