CARTA DE LECTORES
Luz que suena
Tu canto proviene de la especie que canta sobre los días abiertos por el lenguaje de la música. Encarnado en su espejo de sangre refleja la humana ceniza que canta su designio y atraviesa los milenios.
Telégrafos sanguíneos, tus dedos transmiten la cadencia del instinto por los telares del sueño y descienden a la nostalgia luminosa de las guitarras. Tu corazón vuelto a tu origen como un girasol en la noche se extiende al combate en la aurora irrepetible.
Penetra la memoria del mito hacia el mestizo verbo que sostiene el hueso de los pueblos, interroga las semillas del cielo por el secreto sonido que aloja la placenta de la tierra. Atraviesa las jerarquías solares rumbo al prisma de los arcanos, peregrina la soledad de una causa de relámpagos.
El hombre es el guerrero de su propia inocencia que clama bajo los insomnes gritos de las estrellas. Morimos, un poco, de saberes sin asombro. Somos homicidas de la maravilla. Pero tu canto mantiene la infancia de la luna en el agua y el latido del silencio que gravita en la certeza irresistible del misterio. Dios oye tu luz. Suena tu luz.
Por BOSCO ORTEGA
- BUENOS AIRES -
Recordando al amigo Juan Carlos Santa Cruz
Querido amigo: es imposible contener las lágrimas cuando te pienso y ahora más que te escribo, y entre tantas noticias angustiantes sobre el futuro de la vida y la economía en nuestra sociedad, encerrados en cuarentena y sacados de golpe de nuestra rutina, buena o mala, pero rutina al fin, hoy 19 de julio estarías cumpliendo un año más de vida y aunque no estés físicamente, sí lo estás cuando todos los que te queremos te recordamos.
Recordarte me cuesta, porque mantuvimos una relación de amistad de muchos años y aun así quedaron muchas cosas por compartir, visitas, meriendas, almuerzos y anécdotas que contarte.
Eras mi amigo, un verdadero amigo, en toda la dimensión de la palabra, al que se podía recurrir en cualquier circunstancia, y sé que hay muchas personas que asientan ante el contenido de estas líneas por haber compartido contigo distintas etapas de su vida.
Tengo la certeza de que estás con nuestro Dios que ha decidido en su buena y perfecta voluntad llevarte con él, por eso no me despido para siempre, sino hasta luego mi chino, mi amigo, Juan Carlos Santa Cruz.
Por LULO PELOZO
- BARRANQUERAS -
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