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CARTA DE LECTORES

Pandemia que hace más visible la devaluación de los derechos humanos

Señor director de NORTE:


Esta carta está dirigida a quienes marcan el camino a seguir porque por los defectos o excesos de sus decisiones ponen en riesgo a la población.

La pandemia del Covid-19 vino a desnudar obscenamente situaciones que hace muchos años están sucediendo, que todos conocemos, con las que convivimos.

De repente todo se redujo a un virus, se acabaron las otras enfermedades, pero se visualizaron nuevos viejos dilemas como el abandono de la salud pública; la escasa comunicación constructiva entre sus trabajadores, directivos y dirigentes políticos; el problema de la asignación de los recursos sanitarios siempre escasos; equipos de protección que no llegan a tiempo o que no cumplen con los requisitos establecidos en las normas; falta de insumos y medicamentos; necesidades básicas insatisfechas, familias que viven sin agua potable ni sistema de eliminación de excretas, entre tantos otros; desigualdades e injusticias que debemos corregir y no volver a invisibilizar.

Podemos preguntarnos: ¿quiénes trabajan en el Hospital “Dr. Julio C. Perrando” no tienen derecho a contar con los equipos de protección personal en tiempo y forma? ¿Los pacientes no tienen derecho a que haya en existencia insumos para estudios y tratamientos? ¿Hay ciudadanos que no tienen derecho a tener agua potable y cloacas en sus viviendas? ¿No tenemos la obligación de cuidar a quien nos cura, a quien nos cuida y a todos los seres humanos?

El Covid-19 ha arrastrado y destrozado vidas, sueños y derechos. Luego de la pandemia seremos testigos de las consecuencias en la salud de los familiares de pacientes fallecidos sin la posibilidad de acompañarlos y despedirlos, de los trabajadores del sistema sanitario por haber hecho lo que podían pero no lo que sabían que debían hacer, veremos también las alarmantes secuelas del abandono de las otras patologías (pacientes no Covid o Covid negativos) que no se atendieron correctamente en este tiempo, tendremos que buscar solución a los problemas económicos que ocasionará en la sociedad, etc. etc. Todo esto no será gratuito y agregará nuevos desafíos a nuestra existencia.

Para intentar minimizar los estragos de la pandemia, y simplemente para vivir en sociedad, deberíamos recordar continuamente que desde el comienzo con la concepción, y hasta el final con la muerte natural, el hombre es alguien y no algo. El ser humano es siempre un valor en sí mismo y por sí mismo, base insustituible de la participación y la solidaridad. En consecuencia, su dignidad actúa como fundamento de la universalidad y de la inviolabilidad de sus derechos, que brotan de la naturaleza y no del parecer de quien tenga poder.

La prioridad del hombre como persona, sujeto consciente y libre y no objeto de la vida social, es el fundamento de los derechos humanos, patrimonio común de toda la humanidad y base de la ordenada convivencia social.

Como ciudadana, me duele toda muerte, más aún aquella que pudo evitarse por algún medio, y me preocupa percibir que se está perdiendo el sentido real de los derechos humanos. Y con ellos el sentido genuino del hombre.

Hoy se corre el riesgo de dejar que los derechos del hombre se conviertan en aquello que Paul Valery escribió a propósito de la libertad: “Una de esas palabras que cantan más que hablan; una de esas palabras que han puesto en práctica todos los oficios, hechas para los finales de frase que desencadenan los aplausos”.

De hecho, en los últimos tiempos, ¿hay algún tema más manoseado, más desviado a fuerza de eufemismos o tergiversación de conceptos, que lo vuelve tan elástico que le hace perder la densidad verdadera de su sentido integral?

La crisis actual de devaluación de los derechos humanos ha hecho perder su efectividad a causa del creciente relativismo sobre el contenido de los derechos. Estamos viviendo una crisis social que denota una radical inmoralidad e inhumanidad, patente sobre todo en el nuevo planteamiento del derecho a la vida y la defensa de la vida física.

Tenemos la obligación de reivindicar nuestros derechos, de rescatar al ser humano y volver a ponerlo en el centro de la reflexión ética. Debemos tener la certeza de que todo hombre es importante, esto es fundamental, porque cuando se deja de ver al otro como alguien igual a mí, se pierde la humanidad, y si además se lo ve como un enemigo o un problema, resulta muy fácil cosificar, situación social grave, porque cuando uno cosifica y ve al otro como obstáculo, lo que intenta es que eso que lo amenaza o lo pone en situación de riesgo se aparte, desaparezca, y lo combate. Esto como sociedad no nos podemos permitir.

Necesitamos que la ética y la bioética nos ayuden a corregir acciones para transitar de la mejor manera esta y otras situaciones que puedan acontecer en nuestras vidas.


Siempre es importante y útil trabajar en armonía y equipo, cumpliendo las normas establecidas para cada fin, dejar de lado la mentira, la soberbia, el individualismo, el egoísmo, y llamar a tiempo a quienes tienen los conocimientos, la capacidad y experiencia para resolver los problemas y situaciones conflictivas que habitualmente se presentan en la práctica de la medicina. ¿Qué más debe pasar para que aprendamos?

No podemos volver el tiempo atrás, lamentable y dolorosamente lo ocurrido no se puede cambiar, pero de manera urgente se debe hacer lo que no se hizo y cambiar lo que se hizo mal. Deberíamos comenzar por ser transparentes, sinceros, empáticos y muy solidarios porque el mundo que emergerá luego de esta pandemia dependerá de lo que hagamos durante ella, y de las decisiones que hoy se tomen surgirá el tipo de sociedad en la que viviremos mañana.

CRISTINA ARACELI CHEMES
DNI 13.732.457
(MÉDICA) RESISTENCIA

La adicción en el mundo actual

Por Salvador Cuño 

Ayer 26 de junio se conmemoró el “Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas” para reforzar la acción y la cooperación con el fin de crear conciencia sobre el problema importante que las drogas ilícitas representan para la sociedad.

El inicio del siglo XXI nos tiene asombrada a toda la sociedad, por múltiples razones. Por un lado el avance de la tecnología ha superado todo lo imaginable, a tal punto que nos cuesta creer que estamos fuera de una película de ciencia ficción; los progresos científicos en las ciencias médicas, con la prolongación de la expectativa de vida; el conocimiento del genoma humano, con la anticipación de patologías a padecer; la velocidad y precisión de los medios de comunicación, Internet, telefonía celular, computadoras, etc.; los beneficios en el confort del hogar o en los medios de trasporte, etc. Nada de esto nos hubiéramos imaginado cincuenta años atrás. Pero también se observa que nuevos problemas han ido cobrando fuerza, instalándose en todas las sociedades, dentro del conjunto de situaciones que desafían los esfuerzos de los seres humanos para lograr una “mejor calidad de vida”.

Hoy se ha desfigurado el concepto racional de “mejor calidad de vida”. La búsqueda incesante de obtener elementos materiales para aparentar una situación social superior, o con conductas excéntricas tratar de parecer “más de lo que soy”, son los objetivos más comunes de una sociedad descontrolada.

Las ofertas de bienes materiales son múltiples y muy tentadoras. El hecho de la satisfacción total e inmediata es perseguido por gran cantidad de personas que no miden su propia realidad, y ante la imposibilidad de lograrlo se sumergen en un cuadro de desequilibrio emocional que buscan en las sustancias químicas (drogas) la automedicación para sanarlo.
Tener noción de nuestros propios límites y posibilidades es hoy una medida de la salud mental. Muchos de nosotros sufrimos y nos angustiamos porque no podemos superar la medida de nuestras posibilidades económicas, físicas o mentales, sin poder aceptarlo.

La aceptación real, de lo que somos nosotros o la de nuestros semejantes, si bien es algo doloroso y difícil, nos abre grandes posibilidades de encontrarnos con nosotros mismos. Aceptar en realidad lo que podemos ser es un camino de desarrollo personal impresionante, de desafíos y proyectos, pero equivale a veces, a enterrar sueños, ilusiones o fantasías, para poder vivir únicamente la realidad de lo que nos toca vivir.

Muchos, por ignorancia o ilusión, se inician en el camino idílico de la droga, tratando de disfrazar o maquillar una realidad que no le complace, tratando de lograr fácilmente “algo más”.

Las adicciones a las drogas están forjando un nuevo escenario mundial, alterando notablemente los grandes logros científicos y técnicos del siglo XXI.

El menoscabo de los sistemas de protección social del ser humano como la familia, la sociedad, el prójimo, la vecindad, la comunidad educativa, la salud, la aplicación de la justicia y la inseguridad en que vivimos, son señalados como uno de los elementos determinantes del avance de la violencia urbana, el abuso de alcohol y el uso de drogas.

Los medios de comunicación nos informan diariamente de la gran cantidad de drogas adictivas que se incautan en distintos operativos provinciales, nacionales o internacionales y que se comercializa en las calles, plazas o colegios de nuestra ciudad.


Realmente, hemos perdido la capacidad de asombro ante tales noticias, ya que lo vemos como algo rutinario y “normal”. Pensemos que a pesar del esfuerzo técnico, económico y humano desarrollado adecuadamente por las autoridades del gobierno nacional o provincial, las drogas decomisadas serían una pequeña porción de las que comercializan los grandes carteles del narcotráfico en la región. Del resto, una buena parte de la misma seguramente esta en tránsito, pero otra gran cantidad se queda en la Provincia del Chaco para el consumo de sus habitantes.

No pensemos que las traen, simplemente, para almacenarlas o ponerlas en “exposición sobre una estantería”; por el contrario, son productos que serán distribuidos fácilmente entre nuestros jóvenes y adolescentes en distintos puntos de venta de la provincia y el país, ya que representan un negocio multimillonario en una región con grandes necesidades básicas insatisfechas y, por lo tanto, cuentan con mano de obra barata disponible para su comercialización.

Esta cara de la moneda es la que vemos diariamente. Realmente ya no nos preocupa esta simple y repetida información que nos ofrecen los medios de comunicación, que enriquece diariamente nuestros conocimientos.

A mí me preocupa la otra cara, la que no queremos ver. La situación desesperada y angustiante que viven las familias, el pariente, el amigo, el conocido del boliche o el vecino, que está “pegado” al consumo de estas sustancias toxicas, dañándose física, psíquica y socialmente.
Pero a la mayoría de las personas, no les preocupa porque es el “otro”, no es uno de los míos. No es mi hijo o mi hermano, todavía.

Me pregunto: ¿los padres y vecinos son conscientes de la existencia y consumo de los distintos tipos de drogas; de los lugares de venta y distribución en la esquina de su casa, en la cercanía de los colegios, o en los lugares de diversión de sus hijos? Esto se sabe, pero no se habla. Solo se desesperan cuando el problema se instala en la casa, en la familia o en sus hijos. ¿Es miedo, ignorancia o hipocresía? O imposibilidad de luchar solo.

¿Y dónde está el piloto?

Señor director de NORTE:

El título de esta película (una comedia de 1980) me trajo a la actualidad de nuestro querido y castigado Chaco, y creo es la pregunta que se hace una gran cantidad de sus habitantes.

Con el mayor de los respetos me dirijo al gobernador para preguntarle: ¿Cuándo piensa asumir su cargo?

En diciembre de 2019 nombró a su gabinete que, según sus palabras, eran jóvenes brillantes, de condiciones excepcionales, los mejores para “sacar” a la provincia del caos, la decadencia y el mal manejo de la administración anterior que, por casualidad, destino o “acuerdos” previos fue también elegida por usted (Peppo creo fue su elección). Con mucha soberbia se jactó, entre risas y aplausos, del “amplio” triunfo logrado en las urnas y que se vio “obligado” a postularse nuevamente para hacer avanzar al Chaco hacia un futuro espectacular.

Comenzó a comandar el “avión” Chaco y de pronto en marzo de este año, nos empezamos a preguntar: ¿dónde está el piloto? En abril tuvimos las primeras turbulencias serias, en mayo ya fueron verdaderas tormentas y ahora en junio nos venimos en “picada”, sin encontrar el rumbo, sin tren de aterrizaje y hasta la pista desapareció. Usted dijo no saber qué más hacer, y los ciudadanos nos preguntamos: ¿y dónde está el piloto?


Y de pronto su gabinete, ese que “no está a la altura de las circunstancias” según sus palabras, debió dar respuestas inmediatas: presentar las respectivas renuncias o usted pedírselas, traer nuevas mentes, buscar a los mejores, con experiencia. Nada de eso ocurrió, seguimos a la deriva, sin encontrar el rumbo y la película, de una comedia, se convirtió en una de terror: casi 2000 contagiados y 94 muertos.

Usted no es un novato, no cayó del cielo en medio de la Casa de Gobierno, hace más de doce años que camina los distintos caminos de la provincia, pasó sequías e inundaciones, tormentas económicas y funcionales, fue responsable del sistema de salud durante ocho años y luego cedió el poder a su compañero Peppo, en su momento: la mejor elección. No puede mirar al costado, conoce más que perfectamente las necesidades y faltantes del Estado, por si se hubiera olvidado, los médicos y personal de salud se lo recordaron con reclamos públicos en diciembre y enero, mucho antes de que se generara el Covid 19.
Cuando comenzó la pandemia, nos pidió que nos quedáramos en casa, pero usted se fue a realizar un acto público a Margarita Belén.

Que no saliéramos ni siquiera en auto y usted autorizó un acto multitudinario con un pastor con masivo desplazamiento en autos y motos.

Reprimió con movilización de numerosos agentes de policía, multas y hasta secuestros de autos contra personal de la salud en vehículos cerrados, con un ocupante, que reclamaban mayor seguridad para poder detener al virus y se dio el “lujo” de llevar en avión el contagio al Impenetrable, ¡donde hasta ese momento no existía-


Dijo estar preparado, con pomposos anuncios en los medios, de camas en su club Sarmiento, en el Regimiento y hasta en el mismo hospital Perrando, para esperar el “pico” con elementos enviados y un importantísimo paquete de dinero de fondos nacionales, cuyo destino todavía no explicó y terminó alquilando el hotel Amerian para casos leves.

Cuando el personal de la salud, sobre todo médicos, salió a los medios reclamando por falta de elementos de bioseguridad, la directora del mismo salió a reprimirlos y amenazarlos con cartas documento.

Y tuvo que fallecer el excelente terapista Duré para que mágicamente aparecieran en todos los medios posibles, con gran difusión pública, mostrando las cajas cerradas que estaban en los depósitos del hospital, contando a la comunidad los miles y miles de elementos guardados que había. Y entonces nos preguntamos: ¿por qué no los mostraron antes? ¿O por qué no los distribuyeron obligando a usarlos para evitar más contagios?

Capaz todos los médicos, enfermeros y personal de la salud son tontos, son personas que andan corriendo desnudos por los pasillos buscando contagiarse y así llevar el virus a todas sus familias-

Señor gobernador, ¿por qué todavía no realizó cambios en su gabinete?

En salud: muchísimos contagiados, la muerte del doctor Duré y dicen que a cargo del operativo Covid-19 estaría una pediatra.

En seguridad: la ministra contagiada, el jefe de policía en cuarentena y más de 60 efectivos afectados y la muerte del subcomisario Pogonza.

En Medio Ambiente: contagiada la secretaria.

Derechos Humanos: contagiada la secretaria-

El avión sanitario parado porque sus dos pilotos dieron positivo.

En El Impenetrable: médicos y personal de salud contagiados o en cuarentena.

Pero claro, los irresponsables somos los ciudadanos que andamos en automóviles, cerrados, de a uno y con todos los recaudos, súper controlados por agentes de la policía, o los comerciantes que abren sus puertas con máximas precauciones, mientras en los barrios se juega al fútbol, se festejan cumpleaños, las motos van y vienen con hasta tres personas a bordo, la inmensa mayoría sin barbijos y usted abre las agencias de quiniela.

En las provincias vecinas no hay muertes, muy pocos infectados, incluso se los “enviamos” nosotros, ¿será que tienen mucha suerte? ¿O simplemente gabinetes a la altura de las circunstancias? ¿Por qué no pide ayuda, o consulta con personas de experiencia?
Permítame darle un consejo campero: porque usted entró en una tremenda oscuridad: y “cuando se ha perdido el rumbo, es mucho mejor bajarse del caballo, desensillar, esperar que amanezca y con la luz del sol, mirar muy bien el camino, acomodar la tropa y ahí, si, conducir al ganado a un campo seguro”.

Todavía está a tiempo, anda por las redes una encuesta que lo ubica en el lugar 23 sobre 24 como el peor gobernador de Argentina. De usted depende cómo quiere ser recordado; debe pedir ayuda, el avión está a punto de estrellarse y producir un verdadero desastre, y el pueblo sigue preguntándose: ¿y dónde está el piloto?

NÉSTOR DANIEL SCHMID
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN CIVIL VECINOS COMPROMETIDOS
(PERSONERÍA JURÍDICA 3868)
RESISTENCIA

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