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Crítico porvenir

Hoteles de Resistencia podrían cerrar para siempre si continúa la cuarentena

La familia hotelera es golpeada duramente por la pandemia. Ahogados en deudas y sin financiamiento, sienten muy cerca el cierre definitivo.

Tras una vida dedicada al servicio de hospedaje, los clásicos hoteles de la ciudad de Resistencia atraviesan la más dura de las crisis de toda su historia. Fueron muchas las adversidades que supieron soportar las generaciones de familias que estuvieron al frente de cada empresa, pero ninguna se compara con la que están viviendo actualmente. Obligados por la pandemia a permanecer cerrados desde el 15 de marzo, pasaron todo este tiempo acumulando deudas impositivas y compromisos salariales, y al haberse quedados sin reservas, ven imposible continuar con la actividad si la cuarentena se sigue extendiendo.

El Hotel Colón supo albergar a huéspedes notables como Eva Perón y el mismísimo perro Fernando, entre otros miles.

Si bien el gobernador Jorge Capitanich había flexibilizado la actividad hotelera en el interior de la provincia, permitiéndoles funcionar al 50 por ciento de su capacidad, en la capital chaqueña solamente están habilitados para alojar a personas con trabajos esenciales, y al no haber movimiento turístico, el hecho de poner a funcionar semejante estructura solo complicó aún más su situación.

Además, el hecho de abrir el hotel, aunque sea para alojar a dos personas, implica una gran pérdida en varios sentidos. Por un lado, se pierden los beneficios del Estado, y se expone al personal del hotel al riesgo de contraer coronavirus. Además, abrir un hotel implica pagar luz, personal y gas, entre otros servicios, y al no tener una buena recaudación, el resultado es acumular más y más deudas. 

Todos los hoteles en la misma situación

Hotel Marconi emplazado en Perón al 352, de extensa trayectoria en la hotelería de la ciudad.

La actividad económica en el sector de la hotelería ya venía en declive en años anteriores. Fueron años de apenas llegar a fin de mes, de pagar lo justo y necesario, de cumplir a duras penas los compromisos más urgentes. Fueron años donde el sector ya venía acarreando deudas, y con las reservas justas para poder preservar la actividad de la empresa.

Con el nuevo gobierno, se levantaron las expectativas de por fin poder remontar la situación, pero por desgracia del destino, no pasaron dos meses que vino la pandemia a destruir las ilusiones de un mejor porvenir. “La pandemia fue la patada al estómago que nos faltaba”, expresó a este medio Verónica Mazzaroli, referente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de la provincia del Chaco.

Avalancha de deudas

Luego de asegurar que todos los hoteles de la provincia -y en mayor medida los de la capital- están en la misma situación, Mazzaroli explicó con detalles el proceso de declive económico de las empresas del sector. En este sentido, la representante de la hotelería local dijo que, a duras penas, lograron pagar sueldos de marzo, y en el mes de abril el Estado ayudó a pagar un porcentaje del salario, y el resto quedó en manos de los empresarios, “que vienen arrastrando sueldos de marzo, y se juntan abril, mayo, junio, empiezan a llover las boletas y no hay forma de afrontar todo eso, por más que se ponga toda la voluntad”, lamentó.

Ahora, en junio, no hay noticias de que el Estado se va hacer cargo del aguinaldo, “y ya se gastaron todas las reservas para los sueldos de abril y mayo”, señaló. Al no tener dinero, hay un montón de compromisos que cumplir, por más que esté cerrado el negocio, y la boleta sigue llegando como si se hubiese ocupado un 70 por ciento de la luz. “Es un dineral, hay boletas de más de cien mil pesos”, dijo Mazzaroli. 

“El hecho de que el hotel está cerrado no significa que no tenga gastos, y al no haber turismo, no tienen cómo afrontar sus obligaciones, por más voluntad que se tenga, es imposible seguir”. Mazzaroli sostuvo que la mayoría de los hoteles de Resistencia, de seguir así la situación, no van a poder volver a abrir sus puertas. “Ellos necesitan de la gente, necesita que haya movimiento. Estamos con incertidumbre y a la deriva, todos los hoteles están en una situación crítica”, indicó. 

Una vida dedicada al servicio

Las puertas candeadas de Hotel Lemirson, icónico lugar donde pasaron grandes figuras de la política chaqueña.

Una característica que marca la tradición hotelera de Resistencia es que se tratan de empresas familiares que fueron administradas de generación en generación. Generalmente, los hoteles de la capital chaqueña fueron fundados son de 70 o 50 años, y forman parte de la historia de la ciudad. Muchos de ellos fueron fundados cuando todavía las calles del centro eran de tierra, e incluso muchos de ellos son administrados por los nietos de sus fundadores.

La hotelería marca una tradición familiar. Hoteleros de toda la vida que pusieron sangre sudor y lágrimas en cada ladrillo puesto por ellos. Emprendimientos que vienen de familia en familia. De todas las crisis que pasaron, nunca han llegado al punto que hoy llegaron. 

Las palabras de Mazzaroli reflejan fielmente la amargura del momento. “Es triste porque fueron acompañando la historia de Resistencia. No hay muchos hoteles nuevos, todos son de familias con toda una vida dedicada al servicio de hospedaje. Es doloroso. En la familia hotelera, sabemos que una puerta que se cierra no se vuelve a abrir, no es fácil volver a montar una empresa de este carácter. Sabemos que es una luz que se apaga para siempre, por eso nos duele”.