Félix Mozatti y la industria del chacinado
Con experiencia y escasos recursos, estableció un modesto negocio.

Nació en la ciudad de Vigevano en la provincia lombarda de Pavía, el 21 de julio de 1851. En Italia se dedicaba a las actividades agropecuarias, en un establecimiento integrado por una granja, una fábrica de quesos, un molino de arroz, dedicado también a la elaboración de embutidos, destinado a ser un modelo entre los similares de la zona.
El desastre sufrido por la aftosa y la crisis general que amenazaba a la península determinaron en don Félix tomara la resolución de buscar nuevos espacios y tentar en ellos su recuperación financiera. En 1904 llega a la Argentina, con sus dos hijos mayores Mario y Aldo. Después de unos meses en Buenos Aires pasó a Tucumán, donde se hallaban radicados algunos de sus parientes. Fugaz fue su estada en la ciudad norteña. Se trasladó a Resistencia y aquí, en virtud de sus conocimientos, se le ofreció por parte de las autoridades comunales la atención de los servicios sanitarios en lo concerniente al abastecimiento, y fue el primer veterinario que actuó oficialmente en nuestra ciudad.
Pero su carácter independiente no se avenía con las tareas del funcionario... Y así, con escasísimos recursos, estableció un modesto negocio en el paraje denominado El Tropezón, sobre el camino a Colonia Benítez. Allí, para sobreponerse a la pobreza del medio, puso en juego, dentro de las exiguas posibilidades con las que contaba, la experiencia de sus buenos años y comenzó a elaborar embutido para la venta a los viajeros y al reducido vecindario.
Con el fin de acompañarlo en su soledad y prestarle ayuda en sus tareas vino a reunírsele, en 1908, su hijo Mario, quien poco después –teniendo que cumplir con sus deberes militares– regresó a Italia, siendo remplazado como acompañante del progenitor por su hermano Aldo, de catorce años. En el pequeño negocio chaqueño –como lo hiciera antes Mario–, Aldo aprendió y practicó todo lo relacionado con la elaboración de chacinados.
En tales actividades, cumplidas en horas de penosa incertidumbre y sin que llegaran a cubrir ni de cerca las aspiraciones del ansioso italiano, se configuran los antecedentes originarios de la poderosa industria representada por el Frigorífico Chaco de nuestra capital.
La industria de la carne en el Chaco, especialmente en los chacinados, tiene en la familia Mozzati sus iniciadores.
Entregando sus escasos intereses en manos de Mario y Aldo, partió don Félix a reunirse con su esposa, que desde hacía tantos años lo esperaba anhelosamente confortada por el cariño ausente y por la presencia de sus hijos menores. Y allí, en Novara, donde conoció en su juventud los halagos de la fortuna, dejó de existir al poco tiempo de su arribo.
Su negocio más conocido por los chaqueños estaba ubicado en el Mercado Municipal, donde hoy tiene su sede la Fundación Resistencianos. Sus hijos Mario y Aldo, como grandes emprendedores, continuaron con el frigorífico, pero también se dedicaron a la hotelería, como dueños del Hotel Savoy.
Temas en esta nota

San Fernando Rey
Memorias de Resistencia

Tararira, un personaje de la ciudad
Memoria de Resistencia

¿Qué fue del Servicio Nacional Integrado de Salud?
Memorias de Resistencia

Hace 58 años el Coro Polifónico de Resistencia triunfaba en Arezzo
Memorias de Resistencia

Mario Nestoroff, el poeta bohemio y lírico
Memorias de Resistencia

Doctor Arturo Lestani
Memorias de Resistencia

Para Simón Strugo, el cliente siempre tenía razón
Memorias de Resistencia










