El fraude del escudo contra el 5G
Sucedió con la aparición de la radio, de la televisión, y también sucedió cuando la telefonía celular irrumpió en nuestras vidas. Estas “cosas” producen cáncer, caída del cabello, impotencia y un sinnúmero de males que nos condenan al fin de la civilización si no tomamos medidas pronto.
Por Ricardo Ambrosig
En los 90 se “viralizó” (la palabra aún no existía) la necesidad de erradicar de Resistencia las antenas de telefonía celular, con el respaldo de dudosos estudios inventados de al- guna universidad de una ciudad de EEUU que no tenía universidad.
La cosa fue tan seria que las telefó- nicas se vieron obligadas a demostrar la irradiación de sus antenas concluyendo -como era de esperar- que sostener el teléfono generaba una radiación electromagnética (ondas de radio) muy superior a de las antenas ubicadas a 70 o más metros de alto.

Ahora, la pandemia de Covid-19 ha dado lugar (lamentablemente) a una amplia serie de conspiraciones y teorías ridículas que van desde Bill Gates y sus chips malignos del espacio exterior, hasta el “nuevo orden mundial” que busca controlar mentes con las antenas 5G (o algo así), una va- riante del oscurantismo que siempre se opuso a las nuevas tecnologías y encuentra público entre los grupos más radicalizados.
ESCUDO CONTRA 5G
Un viejo dicho reza “un tonto y su dinero pronto se separan”, y una compañía llamada BioShield Dis tribution irrumpió en Internet seriamente en busca de aprovechar la situación ofreciendo un dispositivo llamado “5GBioShield”.

La empresa asegura que bloquea los efectos nocivos del 5G con la ayuda de un“catalizador holográfico de nanocapas” y “oscilación cuántica”.
Ni la ciencia ficción podría inventar algo así. Cuarentenas que vienen y van, el miedo a una “segunda ola”, caos político y económico en el me- dio... explotando el natural interés de la humanidad en evitar diferentes escenarios apocalípticos. La descripción de este aparato “anti 5G” asegura que la “tecnología de catalización cuántica holográfica” sirve para “el balance y la armoniza- ción de los efectos nocivos asocia- dos a la radiación eléctrica desba- lanceada. El diámetro de operación de la nanocapa es de 8 o 40 metros”.

La peor parte es que ya aparecieron ciertas personas recomendando el dispositivo. Uno de los miembros del “Comité de Prevención 5G” de Glas- tonbury admitió que usa el artefacto, y que lo encuentra “muy útil”.
SOLO UN PENDRIVE
Ni bien salió al mercado este “descubrimiento”, varios expertos en electrónica se hicieron de un “5GBio- Shield” para realizar un análisis más profundo. Lo único que encontraron fue... un pendrive de 128 megabytes (sí, me- gabytes) con un plástico imitando un cristal de adorno.

El precio en Inglaterra está casi en los u$s 400. Mucho, considerando que se trata de un “catalizador ves- tible holográfico de nanocapas”, sea lo que fuere eso. Las oficinas de protección al consumidor de Londres (Trading Standards, antiguamente Weights and Measures) ya entraron en acción junto al escuadrón anti- fraude de la policía local. ¿Será suficiente?
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