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CARTA DE LECTORES

 

Ingeniería argentina, 150 años construyendo futuro

Que difícil me resulta escribir hoy, sobre los 150 años de la Ingeniería en nuestro País. Hubiera preferido escribir sobre la evolución de nuestra profesión, su inserción en la Sociedad, las pequeñas y grandes obras. Aquellas que impactan directamente en beneficio de nuestro Pueblo. Sobre cómo nos encuentra hoy a las Universidades.

Los nuevos estándares, la enseñanza centrada en el estudiante, en fin, Nuevos Paradigmas… Paradigmas que evolucionan… y las Universidades nunca están ajenas a estos cambios, adecuando sus planes de estudios, actualizando los mismos, haciendo honor a una misión clara y específica, que es el Servicio a la Sociedad, valiéndose de la Ciencia y la Tecnología. Quien puede dudar que el Desarrollo de un País, no debe, indefectiblemente, basarse en una fuerte política en Ciencia y Tecnología.

Una política que acompañe la evolución tecnológica universal y que, en el caso particular de las Universidades, sea el compromiso ineludible a seguir. Y en ese contexto, la Ingeniería siempre dijo presente; en particular la Ingeniería Argentina, que lleva 150 años construyendo futuro! La evidencia la trae Yann Cristal, historiador y coordinador del Proyecto 150 ING.

Este docente e investigador de la UBA nos recuerda cómo, hace 150 años, los primeros graduados, luchaban contra una pandemia: “Mientras los primeros estudiantes cursaban la flamante carrera de Ingeniería de la UBA, la primera del país creada en 1865, una serie de epidemias golpearon a la ciudad de Buenos Aires. En 1867 y 1868 se sucedieron dos brotes de cólera y en 1870 se desató un primer contagio masivo de fiebre amarilla. No obstante, lo peor llegó en 1871, con la epidemia de fiebre amarilla que devastó la ciudad. Una serie de agravantes locales potenciaron la propagación de la epidemia en la Capital: la ciudad no contaba con suministro de agua potable ni red cloacal y un alto porcentaje de sus habitantes, muchos de ellos inmigrantes, vivía en condiciones de hacinamiento”

“Garantizar las condiciones de habitabilidad de las grandes ciudades del país, en particular Buenos Aires, era una base necesaria de cualquier proyecto nacional y las epidemias la ponían en cuestión. No es casual entonces que dos de las tesis, las de Valentín Balbín y Luis Silveyra, se hayan relacionado con esta problemática.”

Y cuando volvemos al presente, nos encontramos que el COVID-19 nos marca otro antes y después en muchos aspectos relacionados con la Ingeniería. En cuanto a la enseñanza, por ejemplo, las Universidades hemos tenido que adecuar las currículas a la virtualidad, ya no como apoyo, sino como medio principal para la enseñanza. Una enseñanza que, particularmente en las Facultades de Ingeniería de nuestro país, se venía preparando para un cambio sustancial: Nuevos estándares, innovación, competencias y enseñanza centrada en el estudiante.

Nuevos estándares por los que CONFEDI y sus Redes de Carreras, trabajaron incansablemente, proponiendo y capacitando a nuestros docentes a lo largo de todo el país.

Pero la Pandemia llegó y aceleró los tiempos de la innovación, del desarrollo de competencias (en docentes y estudiantes), y nos obligó a poner al estudiante en el centro de la enseñanza, y las Universidades afrontaron de inmediato estos desafíos, y sobre todo el de la virtualidad, demostrando una vez más estar siempre a la altura de las circunstancias y las exigencias de la Sociedad.

Esta virtualidad, que vino a permitir que las Universidades cumpliéramos nuestro rol en la Sociedad durante la emergencia, llegó para quedarse. Y debemos aprovechar todo lo que aprendimos e hicimos.

El trabajo, empeño y dedicación puesto en estos tiempos, deben ser un gran insumo. Tenemos la gran oportunidad para una reingeniería de la enseñanza, y mediante múltiples estrategias, readecuar nuestros programas, laboratorios, trabajos de campo, evaluaciones para, en definitiva, mejorar nuestra educación, manteniendo la calidad y la creatividad, en una presencialidad que, indefectiblemente, ya no será la misma.

Además, queda demostrado que de una crisis de la magnitud por la que se atraviesa actualmente, se sale con Solidaridad, Compromiso, Trabajo, Vocación de servicio y una genuina confianza en la Ciencia y la Tecnología. Se necesita una verdadera interacción universitaria con la Sociedad para que los aportes tecnológicos estén orientados al bien común.

El mayor desafío de la ingeniería en tiempos de crisis es aplicar todos sus conocimientos para resolver los problemas, de forma creativa, confiable, rápida y solidaria. Que pueda enfrentar y entender la incertidumbre y tomar decisiones en base a las demandas sociales, asegurando lo esencial.

Son innumerables las actividades que realizamos en nuestras facultades; desde el diseño y fabricación de respiradores automáticos, máscaras protectoras faciales en 3D, asistentes respiratorios, software, camas de emergencia, producción de alcohol en gel, repelentes, alimentos, y cuantas otras actividades que ponen a la Ingeniería Argentina, en el lugar de compromiso y responsabilidad social que le corresponde.

Toda crisis, trae oportunidades. Oportunidades que las carreras de Ingeniería deben aprovechar, con sentido social. Esta crisis ha dejado expuestas debilidades en nuestras capacidades de respuesta como Sociedad, que debemos fortalecer regionalmente.

Más que nunca, será necesaria la transdisciplinaridad para articular la Ingeniería con la realidad en la que vivimos para seguir construyendo futuro. Sólo con una innovadora y comprometida educación y una ingeniería protagonista y socialmente responsable, seguiremos construyendo una nueva y gloriosa nación. ¡Está en nuestras manos!

                                                                                                                                                                                                                                                  POR JOSÉ BASTERRA

                                                                                                                           Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste.