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La guerra comercial entre EEUU y China

Predecir los alcances que podría tener en el resto del mundo el nuevo capítulo del conflicto comercial entre Estados Unidos y China es una tarea casi imposible.

En medio de la incertidumbre, se teme que las fricciones entre ambas potencias demoren la recuperación de la economía global golpeada por la pandemia. Lo único que queda claro es que el contendiente que imponga sus reglas podría quedarse con la mayor parte de los beneficios del mercado mundial.

Como era de esperar, tras la decisión de Washington de tomar medidas para poner trabas
al desarrollo y la fabricación de semiconductores por parte de la empresa de tecnología china
Huawei, la respuesta de Beijing no se hizo demorar y anunció que podría poner límites
a sus operaciones con empresas norteamericanas como Apple, Cisco, Qualcomm y Boeing.
De esta manera, la tensión entre ambas potencias mundiales avanzó un escalón más en un
contexto mundial dominado por la crisis desatada por la pandemia de coronavirus.
Quienes conocen a Donald Trump señalan que el mandatario estadounidense volvió a
utilizar un método que ya aplicaba en sus épocas de negociador en el mercado inmobiliario
y que llevó luego a la arena política. Primero amenaza con tomar medidas drásticas y
luego adapta su estrategia a la reacción del adversario. En el conflicto con Huawei repitió
el método: jugó fuerte, poniendo obstáculos a la empresa china, pero sin desconocer que,
llevadas a un extremo, sus decisiones podrían tener un impacto negativo en la propia economía
norteamericana. Es que la compañía de tecnología del gigante asiático es uno de
los principales compradores de componentes electrónicos de más de 30 grandes empresas
estadounidenses. Trump dijo que la decisión de restringir la capacidad de Huawei de utilizar
la tecnología y el software estadounidense para diseñar y fabricar sus semiconductores
obedece a la necesidad de proteger la seguridad nacional de Estados Unidos. En ese mismo
sentido se expresó, a través de un comunicado, el Departamento de Comercio de EEUU,
confirmando así la orden del gobierno estadounidense de extender el bloqueo impuesto
contra la empresa china.
Expertos que siguen de cerca la evolución de la disputa comercial explican que no es la
primera vez que la empresa china de tecnología especializada en telecomunicaciones siente
la presión de Washington. De hecho, EEUU consiguió que países aliados desalienten
el comercio de equipos desarrollados por Huawei. Y ya el año pasado la Blanca incluyó a
Huawei en una lista de empresas bajo la lupa norteamericana que le impide tanto comprar
componentes clave como operar en el mercado estadounidense, aunque ha ordenado una
serie de prórrogas para permitir a empresas de Estados Unidos que trabajan con Huawei
que se puedan ajustar a esa prohibición.
Para algunos analistas de la geopolítica global, este nuevo capítulo del conflicto se inscribe
en la pulseada de ambas naciones por ocupar más espacios en el comercio global y
tener una mayor influencia en las distintas regiones del mundo. En rigor, las tensiones no
son nuevas, pero está claro que las relaciones entre Estados Unidos y China se pusieron
más rígidas desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, sobre todo por la predilección
del mandatario estadounidense de aplicar medidas proteccionistas que afectan no
solo el intercambio entre ambas potencias. En ese sentido, los países de América Latina y,
especialmente, Argentina, siguen con atención la evolución del conflicto debido a que los
mercados de materias primas son muy sensibles a estas disputas entre gigantes.
Por otra parte, asesores de la Casa Blanca vienen señalando al presidente Trump algunas
de las variables más importantes en el escenario internacional, entre ellas el extraordinario
crecimiento que tuvo el intercambio comercial entre China y Estados Unidos desde que el
gigante asiático se unió formalmente a la Organización Mundial del Comercio en el año
2001. Para algunos expertos, esta es uno de los factores que permiten comprender mejor el
trasfondo de la disputa entre ambas naciones.
Ahora que el gobierno chino amenazó con poner a empresas estadounidenses en la lista
de compañías poco confiables, se teme que esta escalada de la tensión en el plano comercial
tenga efectos colaterales para el resto de los países que intentan recuperarse del deterioro
generado en sus economías por la pandemia de coronavirus, por lo que es de espe