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EN RESISTENCIA Y CORRIENTES

Buscan medir desigualdades en el acceso a vivienda y servicios

Un grupo de profesionales intenta dimensionar consecuencias de la pandemia en barrios de las capitales chaqueña y correntina.

Como en la mayoría de las ciudades del país, la población del Área Metropolitana Gran Resistencia y de Corrientes vivió cambios drásticos en las formas de habitar la ciudad y de resolver necesidades cotidianas.

El barrio Toba, una de las áreas de Resistencia con numerosos contagios (foto de Fabián Maldonado).

Para registrar cambios y consecuencias en cada grupo social, en función de sus condiciones de vida, el colectivo Turba indagó sobre las condiciones de vida, problemas que surgieron o se agravaron por la pandemia, y de qué manera están superándolos.

El grupo -con integrantes con formación en arquitectura, abogacía, investigación y docencia- se dedica a estudiar temas vinculados con el hábitat, territorio y ciudades del NEA.

El relevamiento comenzó en abril y tenía plazo de cierre ayer (aunque podría extenderse), y para recolectar información se puso a circular un formulario virtual autoadministrado y se realizaron entrevistas telefónicas breves a informantes clave.

“A personas que son representantes de barrios populares y tenían dificultades en el acceso a tecnología digital las llamamos para complementar la encuesta”, explican.

Además pretenden obtener una muestra variable, que no solo dependa del número de respuestas sino de su aleatoriedad; es decir, que dependa de qué zonas provengan las respuestas y que sean representativas.

-¿Hay resultados parciales?

“Como la encuesta todavía se encuentra en circulación, no tenemos resultados que podamos comunicar. Muchos de los datos que pretendemos sacar salen de cruzar dos o más respuestas. Por ejemplo en la cuestión del hacinamiento. Queremos ser cuidadosos y precisos en eso, por lo que los resultados los vamos a comunicar una vez sistematizados y con precisión.

-¿Entablaron conversaciones con alguna área gubernamental?, ¿qué destino tendrían los datos?

“En principio no hay contacto con ninguna área gubernamental. No se descarta que tengamos intenciones de brindarles los resultados o participar en alguna instancia de diálogo. Lo que es concreto es la transferencia de los resultados y del documento final a las diferentes organizaciones sociales y movimientos barriales que nos fueron ayudando con las entrevistas y relevamientos. Y que les sirva como un instrumento político para exigir mejores condiciones en esos sectores.

UN DOCUMENTO

Quienes componen Turba tienen previsto elaborar un documento sobre desigualdades urbanas.

Luego de reunir y procesar conclusiones, uno de sus integrantes considera que “puede servir a cada integrante el colectivo (o no) para golpear puertas gubernamentales y darle difusión en medios de comunicación”. Una de las apreciaciones preliminares o conjeturas es el limitado manejo de herramientas tecnológicas en algunas zonas, lo que dificultó recabar datos para la muestra.

No es la primera vez que la organización convoca a una actividad participativa sobre temas de actualidad.

A fines de 2019 Turba invitó a denunciar ataques por transodio, homoodio, lesboodio, ubicando los lugares en un plano. El mapeo de violencias por identidad de género o elección sexoafectiva fue una de las acciones locales que se realizaron durante la Semana del Orgullo. 

Sin dinero para pagar el alquiler  

La encuesta es accesible vía redes y wasap, y se completa en unos pocos minutos.

Pueden completarla quienes vivan en seis ciudades: Resistencia, Barranqueras, Fontana, Puerto Vilelas, Corrientes y Riachuelo. Además de contribuir a ubicar zonas con mayor o menor urbanización.

A preguntas esperables, como describir de qué material está hecha la vivienda y cuántas personas la habitan, se consulta si es propia o alquilada y si se pudo pagar el alquiler sin dificultades durante estos últimos meses.

Otras de las preguntas clave apuntan a saber si la actividad laboral se vio afectada durante la cuarentena, por cuánto tiempo más podría aguantar su economía familiar y las mayores dificultades. 

“De ninguna manera todas las personas afrontamos el mismo problema, aunque tengamos una amenaza en común. La pandemia, tal como enuncian permanentemente diversos informes desde distintos ámbitos, ha implicado modificaciones abruptas de las formas de vida”, presenta la organización.

Entre las personas consultadas se diferencian siete grupos de edades: menos de 18 años, de 19 a 29, de 30 a 39, de 40 a 49, de 50 a 59, de 60 a 69, más de 70 años.