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Dramático aumento de la pobreza en el país

Según el último informe publicado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza multidimensional se incrementó diez puntos en los últimos cuatro años en todo el país.

El estudio señala que mientras que en 2015 el 27,2 por ciento de los argentinos vivía en situación de pobreza, en el tercer trimestre del año pasado el porcentaje se disparó al 37,5 por ciento. De esta manera, el gobierno de Mauricio Macri, que llegó con la promesa de lograr pobreza cero en la Argentina -para lo cual aseguraba que contaba con la ayuda del “mejor equipo de los últimos años”-, concluyó su mandato con 15,8 millones de argentinos pobres, con índices de pobreza que quedarán para la historia como los más altos de la década.

El informe de la UCA explica que cuando se habla de pobreza multidimensional se hace referencia a los argentinos que son pobres por ingresos y a la vez tienen al menos una privación no monetaria, que está relacionada a una mala alimentación, dificultades para el acceso a servicios básicos, a una vivienda digna, a la educación y al mundo del trabajo.

El documento del Observatorio de la Deuda Social destaca, entre otros puntos, que la pobreza medida por ingresos pasó del 30 por ciento en 2015 al 40,8 por ciento de la población en 2019. También recuerda que la llamada pobreza multidimensional descendió entre los años 2010 y 2015, al pasar de 29,7 por ciento en 2010 a 27,2 por ciento en el cuarto trimestre de 2015. Pero en 2016, a poco de iniciar su gestión la administración de Cambiemos, volvió a subir al 29,9 por ciento, en gran medida por la devaluación que aplicó el gobierno de Mauricio Macri.

Luego se redujo en 2017, pero partir de 2018 volvió a incrementarse para superar el 30 por ciento, y llegar al 37,5 por ciento en 2019. El informe observa, por otra parte, que en la actualidad, el Estado argentino mide la pobreza a través de los ingresos corrientes de los hogares, y señala que esta medición monetaria de las privaciones se apoya en el supuesto de que la población logra a través de los ingresos del hogar acceder a los bienes y servicios necesarios para garantizar un nivel de bienestar económico aceptable.

Sin embargo, los especialistas de la UCA plantean que existe cada vez mayor consenso académico respecto a que el ingreso monetario corriente no es una buena medida de la pobreza, y que su adecuada medición debería orientarse a registrar déficit de recursos, funcionamientos y capacidades humanas.

En ese sentido, advierten que el mayor problema para hacerlo es la disponibilidad de información y la dificultad para consensuar una única medida. Por otra parte, señalan que no son pocos los actores sociales que denuncian que las exclusiones sociales incluyen privaciones en distintas dimensiones, tales como: educación, salud, vivienda, empleo, empoderamiento, discriminación, seguridad personal, y muchas otras que difícilmente pueden ser identificadas por el nivel de ingresos.

El documento publicado por la UCA advierte también sobre el deterioro que mostraron los resultados del sondeo en materia de alimentación y salud. Según este trabajo de investigación, el déficit creció 10 puntos, pasando de un 23,2 por ciento de la población en el año 2015 a un 32,2 por ciento en 2019. Esto quiere decir que también aumentó la cantidad de familias a las que cada vez les resultó más difícil acceder a una alimentación adecuada y a recursos que le permitieran garantizar el cuidado de la salud.

Vale recordar lo que señalan los expertos de la ONU cuando advierten que la pobreza no sólo abarca los recursos monetarios que se necesitan en las economías de mercado, y que existen diferentes caras de la pobreza, tales como la inseguridad alimentaria, la falta de vivienda digna, educación, información o salud, la discriminación y la falta de un empleo decente, entre otras carencias que no siempre pueden ser resueltas a través de ingresos.

La Argentina, lamentablemente, vivió un ciclo en el que se agravó la desigualdad, alejando al país de los beneficios de la movilidad social. La propia OCDE lo reconoció al señalar que un niño que nace en un hogar pobre de nuestro país necesitará al menos seis generaciones para mejorar sus condiciones de vida. El desafío pasa, entonces, por adoptar medidas que permitan construir una sociedad con menos desigualdad y rescatar a millones de argentinos que fueron empujados a la pobreza.

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