Nada cambió: en la ciudad andar en moto y usar casco no van de la mano
Pese al recambio de autoridades municipales, Resistencia sigue mostrando la misma anarquía de siempre en su tránsito.
Resistencia es probablemente la capital provincial argentina que mayor índice tiene de motos en relación con el total del parque vehicular local. Distintas estimaciones hablan de entre 70.000 y 100.000 motocicletas que circulan con frecuencia diversa por la ciudad.

Lograr que semejante caudal de motos se integre de manera ordenada al tránsito general es, desde hace mucho, un desafío que la Municipalidad de Resistencia pierde a diario.

El recambio de autoridades de diciembre generó alguna expectativa de cambio, pero ésta parece condenada a la frustración.
En el mes y medio de gestión de Gustavo Martínez como intendente, no se vieron medidas de fondo en la materia y las calles siguen mostrándose como siempre: dominadas por la anomia.

LA BATALLA DEL CASCO
Uno de los indicadores más claros de la continuidad de la anarquía vial resistenciana es la libertad con la que los motociclistas siguen circulando por todos los rincones de la ciudad sin utilizar los cascos reglamentarios.

La política municipal en la materia es tan débil y espasmódica que los conductores prefieren correr el riesgo de encontrarse una vez cada tanto con algún control (que casi siempre esquivan descaradamente, girando 180 grados sobre la marcha y huyendo a contramano o por las veredas) y quedar expuestos a una multa, que cumplir día a día con la norma de seguridad.

Las consecuencias son conocidas: los accidentes que involucran motos son más graves y muchos de ellos cuestan vidas.

La imprudencia de los motociciclistas y la desidia municipal también hacen un aporte clave a la debacle del sistema de salud pública, ya que los accidentados saturan la guardia, la terapia intensiva y otros servicios del Hospital Perrando, todo a un precio elevadísimo que el Estado asume año tras año.
Desde hace años, las autoridades de ese nosocomio piden que se haga algo con el caos vial y, en particular con el uso “voluntario” del casco. Jamás son escuchadas. Tampoco ahora, pese a las promesas de campaña de Gustavo Martínez y de su equipo.
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