El papa Francisco dejó su firma en una Harley Davidson
El papa Francisco volvió a demostrar este miércoles 29 de mayo su cercanía con la gente durante la tradicional audiencia en la plaza de San Pedro, en la que saludó y bromeó con miembros de un equipo de fútbol de seminaristas y con un grupo de motoristas.

En medio de una multitud de unos 17 mil fieles provenientes de todo el mundo congregados en la plaza, el papa hizo subir al papamóvil descubierto a cinco niños y dos niñas que le acompañaron a lo largo de todo el recorrido.
Tras la habitual lectura de la homilía, el pontífice se acercó después a saludar a distintos grupos y delegaciones, entre ellos los miembros de la Clericus Cup, la asociación de fútbol formada por seminaristas de la Iglesia Católica en Roma.

Con ellos bromeó, firmó camisetas e incluso se atrevió a dar algunos toques al balón con las manos.
Los deportistas regalaron al papa el brazalete de capitán entre gritos de los asistentes a la audiencia de “sólo hay un capitán”, el cántico normalmente reservado al exjugador de la Roma Francesco Totti.
Francisco se acercó también a saludar a miembros de una asociación de motociclistas católicos procedentes de Würzburg (Alemania), que le presentaron un chaleco del club con su nombre.
Además, trajeron una Harley Davidson especialmente personalizada en honor del pontífice, que no dudó en dar el toque final estampando su firma “Franziskus” sobre el depósito.
Fuente: Prensa Libre.
Temas en esta nota

Tuvimos
Poema a Francisco del Nuevo Mundo

A un año de la muerte del Papa Francisco, destacan su legado: "Había que callejear, no alcanzaba con mirar desde un escritorio"

Una cuaresma con poca escucha y múltiples desafíos
Análisis religioso

La buena política está al servicio de la paz
Ambiente

Homenaje al papa argentino: el rostro de Francisco iluminó el cielo del Vaticano
Concierto en Plaza San Pedro

Monseñor Dus instó a "desarmar" la comunicación de agresividad y a sembrar esperanzas
LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

La unidad es superior al conflicto
Opinión










