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Un millón de especies en peligro de extinción

El más completo y minucioso informe global sobre el estado de la diversidad en el planeta fue presentado esta semana en la ciudad de París, por encargo de las Naciones Unidas.

El trabajo, realizado por científicos de todo el mundo, advierte que cerca de un millón de especies de plantas y animales están en riesgo de extinción. También alerta que la fuerte degradación que sufren los ecosistemas por la acción del hombre pone en peligro la supervivencia humana.
Los expertos en conservación que participaron de la redacción del documento, que tiene más de mil páginas y está basado en datos volcados en más de 15.000 informes científicos, explica que en la Tierra hay 8 millones de especies animales y vegetales, y que una parte importante de esa biodiversidad (una de cada ocho especies) podría desaparecer de la faz de la Tierra en las próximas décadas.

El trabajo realizado forma parte de la labor que lleva adelante la Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistema (IPBES, por sus siglas en inglés), un órgano intergubernamental que tiene como objetivo establecer vínculos entre la ciencia y la formulación de las políticas públicas, con el fin de avanzar en la conservación y el cuidado de la biodiversidad.

El informe que elaboró este órgano es más completo realizado sobre biodiversidad hasta la fecha, de ahí la importancia que tiene y de la necesidad de prestar una especial atención al grave problema de la extinción de especies que, según el documento, se debe a las características de la actividad humana.

Tras conocerse los detalles del trabajo, la ONU reclamó un cambio profundo en la comunidad internacional con el fin de evitar que se siga dañando a la naturaleza y poniendo en peligro, incluso, a la supervivencia humana. Es que, según los biólogos, la p érdida de especies registra una aceleración sin precedentes.

En ese sentido, el informe advierte que más de medio millón de especies terrestres tienen un hábitat insuficiente para su supervivencia a largo plazo y, a menos que se adopten urgentes medidas para evitar el peor escenario, es probable que esas especies se extingan en las próximas décadas.
De las investigaciones y estudios que forman parte del documento que se presentó en París participaron 145 científicos de cincuenta países, que pudieron comprobar que cerca del 75 por ciento de los ecosistemas terrestres y el 66 por ciento de los marinos fueron alterados por acciones humanas. Además, se constató que la degradación de tierras afectó su productividad en casi un 23 por ciento.

Durante la presentación del informe, el presidente del Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistema, Robert Watson, observó que la actividad humana está erosionando las bases de las economías y que eso tendrá impacto en la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo.

El experto no exagera: el crecimiento de las áreas urbanas se duplicó desde 1992 hasta la fecha, mientras que la contaminación por plásticos se multiplicó por diez desde 1980, generando un impacto enorme sobre la naturaleza.
Es la primera vez que la ONU presenta un informe tan completo sobre el estado de la biodiversidad y que pone en evidencia los peligros que deberá afrontar la humanidad si no se revierte la situación. Según el estudio, la abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20 por ciento, en su mayoría desde 1900.

En tanto, más del 40 por ciento de las especies de anfibios, casi el 33 por ciento de los corales y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados.
Si bien los expertos explican que si se toman las medidas correctas a nivel local y global no es demasiado tarde para restaurar el daño provocado, no es menos cierto que es necesario que no se sigan ignorando las advertencias sobre el impacto de la actividad humana sobre el planeta.
Los gobiernos locales tienen por delante el desafío de plantear a la comunidad nuevas formas de interactuar con la naturaleza, para reducir el impacto sobre la biodiversidad.

Habrá que revisar, seguramente, los paradigmas económicos que se apoyan en actividades que generan daños en el ambiente. La creación de nuevas áreas protegidas, así como la revisión de las formas de consumo que generan enormes cantidades de desperdicios también servirán al objetivo cuidar el planeta.

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