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Lucha contra el cáncer infantil

Juanfra, el símbolo del dolor transformado en esperanza

Mariana Da Cunha y su esposo Federico Bernad comenzaron un viaje, en abril del 2018, junto a su hijo Juan Francisco (y su hermanito Joaquín) de lucha y amor, y mucho dolor. Juan Francisco falleció cuando tenía un año y un mes, tras darle pelea a la leucemia.

CHARATA (Agencia) Su mamá, se transformó en la cara visible de una fuerte campaña de concientización, junto a Cecilia, madrina de Juanfra, amigos y familiares, y logró que en Charata ya sea una realidad la posibilidad de donar médula ósea.

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El 15 de febrero se conmemoró el día de la lucha contra el Cáncer Infantil. Por año, se detectan 1400 nuevos casos de cáncer infantil en Argentina. El Hospital Garrahan atiende el 35 por ciento de estos.

No solo trata la mayor cantidad de casos oncológicos pediátricos en el país, sino también los más complejos. El cáncer pediátrico se cura en la mayoría de los casos, siendo la probabilidad de sobrevida global a 5 años, superior al 70 por ciento en este hospital.

El viaje que iniciaron Mariana, Federico, Juanfra, Joaquín, amigos y familiares, comenzó en abril del 2018 con Juanfra presentando una anemia grave.

“El primer lugar donde fuimos, derivados por el médico de Juanfra fue el Hospital Pediátrico de Resistencia, donde se le diagnóstico aplasia medular”, contó Mariana Da Cunha.

La leucemia solo se diagnostica con punción lumbar, y la única médica que la realiza este estudio estaba en licencia por maternidad, en aquel entonces..

“Le hicieron todos los estudios, en ese sentido el Hospital se comportó de diez. Le dieron el alta, y Juan Francisco estuvo bien un tiempo, pero a la semana comenzó con problemas, nuevamente”, relató y agregó “uno de los síntomas que tuvo fue que en el ojo izquierdo se le hizo una mancha blanca, y la anemia. El sangrado de nariz, o que sale un líquido viscoso por el oído, debilidad muscular, todo eso, Juanfra no lo tuvo. Eso fue lo asombroso, ya en el Garrahan, él caminaba con la bomba, quería salir a jugar”.

El dolor

Juanfra fue diagnosticado el 8 de agosto, y de allí lo derivaron al Hospital Garrahan. “La verdad nos atendieron muy bien, los médicos, las enfermeras todos te contienen de una manera hermosa”, aseguró Mariana, y comenzó el relato ya con la voz quebrada.

“La primera fase es terrible, la noticia te cae como una bomba ahí a lado tuyo y no caes. Veíamos a mi hijo bien, y no caímos, yo me había aferrado a que iba a salir. Yo sé que salió, porque allá arriba está curado. Lo único que le pedimos a los médicos era que no sufra. Creo que Dios nos escuchó y Juanfra nunca sufrió”, contó.

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“La segunda fase es aún más terrible cuando empiezan las complicaciones, y no la sufre solo el niño, que le pone el cuerpo, sino también la familia. Nosotros nos tuvimos que separar de Joaquín (el hermanito mayor de Juanfra)”, cuenta Mariana, agregando que “el acompañamiento es fundamental, mantener la esperanza, y esa fuerza que los papás y las mamás sacamos no sé de dónde. y esa fuerza trasmitirla al niño. Yo entraba en terapia, cantando una canción que siempre le cantaba la madrina, y las máquinas se disparaban. Yo siempre entré ahí tratando de transmitir alegría. Salía de hecha trizas, pero tenía que volver y volver aún mejor, y esa fuerza nos la dábamos con mi esposo, con la familia y los amigos, que quedó aquí”.

Para Mariana, ese acompañamiento el cercano y el de extraño fue fundamental, en la hora más crítica, cuando Janfra falleció.

“El estar acompañados, ese abrazo que te reconforta, incluso el abrazo que no es físico y que nos dieron tanas personas con sus rezos, con sus mensajes. No saben cuánto nos ayudó”, dijo.

La esperanza

La campaña del lazo dorado es para concientizar sobre la lucha contra el cáncer infantil.

“Nosotros, en Charata, junto a la madrina de Juanfra, Cecilia, su papá, las tías, y toda una comunidad hermosa que es Charata, que se prendió en esta gran movida, tratamos de hacer visible ese lazo. Hay muchos niños que día a día la luchan, algunos la ganan a la batalla, otros no. No es que se rindan, simplemente desplegaron sus alas para curarse allá arriba. Es dorado, para simbolizar la fortaleza –lo duro que es el oro- de los niños. Vos los ves con millones de cables, caminando por el hospital o en una cama, y aún siguen sonriendo, aún tienen ganas de jugar”, explicó

“En este caso, el lazo dorado lleva un lazo naranja, que visibiliza la leucemia, que es lo que tenía Juan Francisco (leucemia mieloides aguda), una de las más graves y casi no tiene cura”, cuenta Mariana.

Para hacer aún más efectiva la campaña, ese empuje permitió que Marcela Olleros, técnica de hemoterapia se sumara, y que en esta parte del sudoeste se pueda ser donante.

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En el Hospital de Charata, de 8 a 11, por la mañana aquellos mayores de 18, que pesan más de 50 kilos, que no son mujeres embarazadas o que estén amamantando, tampoco personas enfermas o que tomen medicamentos, pueden acercarse.

Ese pequeño acto permite salvar cuatro vidas.

Las lágrimas acompañaron a Mariana en gran parte de su relato, pero su sonrisa siempre está presente y un cálido abrazo para agradecer, la misma sonrisa que se le dibuja a Juanfra en la foto que acompaña la campaña. El oro nunca pierde su fortaleza, ni su brillo.

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