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Duro mensaje del padre Del Blanco

“Los líderes nos han contaminado con sus comportamientos corruptos y pecaminosos”

En la misa dominical habló de “la grieta” que divide a los argentinos y pidió volver a los valores de los próceres. “Éramos un pueblo unido y ahora estamos fragmentados porque hay una conveniencia del poder que nos gobierna en Argentina”, resaltó.

“La desaparición de la Argentina no está lejos”. Con esa frase, el padre Rafael del Blanco cerró ayer un duro mensaje en la misa dominical, donde contrapuso la fragmentación del pueblo argentino a lo que ocurrió a lo largo de los siglos con Israel, nación a la que citó como ejemplo de fortaleza de la fe en Dios. “Nuestros líderes dicen que tienen fe, pero la vida de ellos expresa exactamente lo contrario. Nos han contaminado a todos los ciudadanos argentinos con sus comportamientos morales, corruptos y pecaminosos”, enfatizó. 

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“Debemos recuperar la fe, comenzando por nuestros líderes. Debemos recuperar la práctica por la justicia y el derecho por los pobres o la desaparición de la Argentina no está lejos”, dijo el padre del Blanco.

Durante su reflexión ante los fieles presentes, el cura se preguntó “qué lugar ocupan los pobres en la conciencia de nuestros dirigentes cuando se enriquecen de manera obscena; y qué lugar tiene en nuestros líderes la unción del Espíritu Santo”. Habló así de las divisiones y enfrentamientos en la sociedad argentina fragmentada por “el odio, resentimiento, la avaricia, la soberbia”. “Pareciera que tenemos que pertenecer a un bando”, lamentó. Y señaló además que “desde los medios de comunicación de manera perversa se habla de la grieta cuando son ellos los artífices y generadores de esta división”.

Recuperar la fe

“Debemos recuperar la fe, comenzando por nuestros líderes, debemos recuperar la oración, la palabra de Dios, la práctica por la justicia y el derecho por los pobres o la desaparición de la Argentina no está lejos”, instó el padre del Blanco.

En ese orden, advirtió que la patria argentina “ha puesto todos los valores fundamentales que la identificaban como Nación en crisis”. “Los argentinos, y especialmente nuestros líderes, han perdido la fe, no oran y por eso es que sus decisiones están marcadas por la arrogancia de la razón y de sus mentes perversas carcomidas de avaricias, envidias y celos, y todo comportamiento que divide y fragmentan a nuestra sociedad”, enfatizó.

“Nuestros líderes dicen que tienen fe, pero la vida de ellos expresa exactamente lo contrario”, señaló y sumó: “Por eso es que nuestra Nación está en una realidad caótica, donde todos nos pareciera desordenado, donde pareciera que nada funciona en Argentina, donde pareciera que las tres instituciones del Estado que deben sostener a una Nación tampoco funcionan, todos carcomidos por actos de corrupción”. Subrayó así que “el pueblo padece el pecado de la impericia, de la falta de fe y de la falta de oración”.

Sin futuro

El padre del Blanco alertó que “una sociedad y una Nación que no son capaces de ordenar los dones y los talentos de los ciudadanos en función de todo el cuerpo social no tienen futuro”. “Intelectuales y personas capacitadas se van de Argentina porque no hay un Estado capaz de nuclear todos esos talentos al servicio del cuerpo social”, acotó.

Más adelante y como un mensaje más alentador, del Blanco resaltó que “Argentina debe hacer memoria de los buenos próceres comenzando por San Martín, Mariano Moreno, conociéndolo a Belgrano”. Así, instó a recuperar la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos con los valores en los que creían. “Debemos volver a ser lo que éramos y acaso si recuperamos esos valores podemos pensar en recuperar la esperanza. Porque éramos un pueblo unido y ahora estamos fragmentados, porque hay una conveniencia del poder que nos gobierna en Argentina y en el mundo que es favorecido cuando el pueblo está dividido, porque somos vulnerables y cualquiera nos puede romper”, indicó. 

Israel

En el inicio de su reflexión, el padre del Blanco rescató como ejemplo a Israel: “El único pueblo que atravesó todos los siglos y que no fue borrado de la faz de la tierra porque tiene fe en Dios”. “Es capaz de tener autocrítica, de examinar su comportamiento y si se ha equivocado es capaz de pedirle perdón a Dios”, sumó en el repaso de los elementos fundamentales que marcan la vigencia de esa nación.

“Israel había marchado al exilio y fue desintegrada como nación, fue borrada de la faz de la Tierra. Esa experiencia tuvo una causa fundamental: Israel, que fue constituida como nación, Dios le había prometido esa tierra y se la dio, le había prometido santos reyes y se los dio, y le había prometido también el templo y fue construido. Sin embargo cae en la idolatría, se olvida de Dios y se vuelve injusta Israel a la hora de tratar al prójimo y de asistir a los más necesitados. Rompe la alianza con Dios pactada en el monte de Sinaí y por eso Israel debe marchar al exilio. Dios, como gran pedagogo, debe corregir a ese pueblo y parte al exilio, pero vuelve”, repasó el cura.

Definió así a la historia de Israel como de “éxitos y fracasos” porque “toda vez que Israel resulta exitosa en su misión como pueblo es porque fue fiel a Dios y al servicio del prójimo en una sensibilidad social especialmente dirigida a los más frágiles y pobres”.

Resaltó luego que Israel “nunca desapareció como Nación” pese a que “a lo largo de los siglos los imperios intentaron hacerla desaparecer”. Y señaló al respecto que “nunca perdió su identidad cultural, de Nación elegida por Dios”.

“Este pueblo nos da un ejemplo de lo que debemos hacer para no desaparecer nosotros como Nación. Para que nuestra identidad cultural y espiritual como pueblo nunca venga a menos”, subrayó y resaltó como clave el ejemplo de Israel que “nunca perdió la fe”.

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