Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Obra pública: en tres años se hundió 6,5% la inversión real directa en el Chaco

La caída se registra entre 2015 y 2018 al comparar los niveles de inversión real directa con respecto al Producto Bruto Geográfico. Sin embargo, nuestra provincia es una de las que mantiene el mayor nivel de inversión en el país.

La inversión pública resulta fundamental para el crecimiento económico, pues conduce a incrementar la cantidad y calidad de la infraestructura que permite aumentar la productividad de las empresas y mejorar la calidad de vida de la población. Así lo indica un informe del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), donde se muestran los niveles de inversión real directa (IRD) en todas las provincias, en relación al Producto Bruto Geográfico (PBG) y a otros indicadores.

ssadd.jpg
Foto ilustrativa. Crédito: Rovella Carranza.

“En un país federal, como Argentina, la ejecución de la inversión se encuentra a cargo de los tres niveles de gobierno, de acuerdo a la distribución de funciones entre Nación, Provincias y Municipios que se fue moldeando en las últimas décadas. Si se clasifica según quien ejecuta la inversión pública (en lugar de quien la financia), en los últimos años un 31% fue realizada por el sector público nacional, un 55% por el provincial y un 14% por el municipal”, explican Marcelo Capello y Lucía Iglesias.

Chaco tiene uno de los más altos niveles de IRD del NEA (5,52% del PBG este año), pero si se compara con 2015, la provincia se ubica entre las que más reducción tuvo en el país en ese indicador, un -6,5%.

Diferencias entre regiones

El informe expone varios análisis. Uno de ellos con los niveles de inversión real directa (sin incluir transferencias de capital a municipios), en los años 2017 y 2018, en pesos per cápita y en % del PBG de cada provincia, clasificadas en regiones. Allí pueden apreciarse diferencias marcadas entre regiones. Por caso, en la Pampeana, Córdoba y La Pampa son las provincias con mayor inversión pública en los dos últimos años (4% y 4,5% del PBG en 2017, y 4,4% y 3,2% en 2018, respectivamente), mientras en el otro extremo se ubica la provincia de Buenos Aires con una IRD de alrededor de 1% del PBG. CABA muestra una alta IRD cuando se mide en términos per cápita, pero no resulta tan elevada cuando se lo hace en % del PBG.

Los mayores niveles de IRD se dan en provincias como Santiago del Estero y Formosa (alrededor de 13% del PBG), y los menores en la citada Buenos Aires y en Santa Cruz, aunque en este caso ocurrió especialmente en 2017 (0,4%), pues en 2018 mejora notablemente su nivel de inversión (2,6%).

Otras provincias con alto nivel de IRD son San Juan y San Luis en Cuyo, Chaco y Misiones en NEA, y Catamarca en NOA.

En el caso del Chaco, en 2017 la IRD fue del 6,4% del PBG (detrás de la mejor que fue Formosa con el 13,4%) y 5.813 pesos per cápita, cayendo allí comparativamente al tercer lugar del NEA detrás de Formosa (9.719 pesos per cápita) y Misiones (7.082). En 2018, nuestra provincia registró un 5,2% de IRD medida por el PBG y 6.336 pesos per cápita, mejorando en esta última medición porque se ubicó segunda en la región detrás de Formosa (9.110 pesos per cápita).

dd.JPG

La caída

Si se comparan los niveles de IRD con respecto al PBG en 2015 y 2018, Chaco se ubica entre las que más reducción tuvo: un -6,5%. Formosa, con el -14% fue la de mayor descenso del país y la provincia de Córdoba tuvo el mayor aumento en este indicador (+2,2 puntos porcentuales del PBG).

En suma, en 17 de 24 provincias se observaron reducciones en la IRD entre 2015 y 2018, cuando se mide en términos de PBG, mientras en 6 provincias aumentó. En la provincia de Neuquén no se observaron variaciones significativas entre dichos años.

Fuentes de financiamiento

La fuente más genuina de financiamiento para la inversión pública es la generación de ahorro corriente. En este sentido, cuando se mide en % del PBG, el mayor ahorro corriente se observa en Santiago del Estero y Catamarca en NOA, en Formosa en NEA, en San Juan y San Luis en Cuyo, en La Pampa y Córdoba en Pampeana y en Tierra del Fuego, en Patagonia. Allí, Chaco se ubica en los últimos escalones del ranking, ya que en 2017 tuvo un ahorro negativo del -0,4% del PBG y este año terminará algo mejor, con un 1,6%.

Para el año 2017, las provincias financiaron su gasto de capital en un 37%, en promedio, con ahorro corriente, un 35% con endeudamiento, un 18% con transferencias discrecionales desde Nación, un 7% con el Fondo Federal Solidario y un 3% con recursos propios de capital.

Por caso, en ese año Chaco apeló al endeudamiento para financiar gasto de capital (62%) y a las transferencias discrecionales (44%). Mientras que el ahorro corriente negativo de 18% la colocó como la única del NEA que no logró financiar gasto de capital con esos recursos.

Según el informe, hay casos como La Pampa, que financiaron 97% de su gasto de capital con ahorro corriente, hasta otro extremo como Santa Cruz, que se endeudó para pagar el déficit corriente, y por ende también para financiar su gasto de capital. Entre las provincias más pobladas, la que financió en 2017 mayor proporción de su gasto de capital con ahorro corriente fue Córdoba (65%), seguida por CABA (56%), Santa Fe (48%), Buenos Aires (37%) y Mendoza (18%).

Nación y provincias

Los economistas del Ieral explican que “la Inversión Real Directa (IRD) a cargo del sector público incluye el gasto en Trabajos Públicos (“obra pública”) y en Bienes de Capital. Además, suelen existir transferencias de capital entre niveles de gobierno, para que el receptor ejecute inversión pública. Típicamente de Nación a Provincias, y de Provincias a Municipios. Suele darse el caso, menos frecuente, de transferencias de capital directas de Nación a Municipios”.

Así, indican que las transferencias de capital pueden ser automáticas o discrecionales. En las primeras, existe una ley que rige la distribución de algún impuesto, cuyo destino es la ejecución de inversión pública. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el impuesto a los combustibles, cuya distribución entre Nación y Provincias privilegia destinos de inversión pública (obras de vialidad, vivienda, obras de desarrollo eléctrico, etc.). En cambio, en las transferencias discrecionales no existe una normativa que rija la distribución objetiva de algún impuesto con fines de inversión pública, sino que las transferencias son definidas por el nivel de gobierno otorgante, con los límites que le impone el presupuesto aprobado. Como resulta previsible, este tipo de transferencias históricamente han sido utilizadas con criterio mayoritariamente político.

Considerando al Sector Público Nacional (SPN), la IRD pasó de un 1,1% del PIB en 2015 a un 0,6% en 2018, y para el año 2019 se ha presupuestado un monto equivalente a 0,7% del PBI. Considerando también los recursos de capital transferidos a provincias (se convertirá en inversión provincial o transferencias a los municipios para que estos inviertan), el guarismo asciende a 2,5% del PBI en el año 2015, decreciendo hasta 1,1% del PIB en el presupuesto para 2019. Esto es, la IRD y las transferencias de capital que ejecuta el SPN muestran una caída de 1,4% del PIB en 4 años, en un contexto de ajuste fiscal, para alcanzar el déficit primario cero en el año 2019.

A nivel provincial, las transferencias de capital (generalmente se convierten en inversión de los municipios) se mantuvieron en torno a 0,2 - 0,4% del PBI en todo el período considerado, mientras que la IRD lo hizo entre 0,8 y 1,8% del PBI. La IRD alcanzó su máximo en el año 2017 (1,8%) y en el cierre del ejercicio anual 2018 se espera un nivel cercano al observado en el año 2015 (1,6%).

Adicionalmente, para 2018 se espera una reducción equivalente a un punto del PBI en las transferencias de capital, explicado principalmente a la eliminación del Fondo Federal Solidario desde septiembre, y a que, cumpliendo con el acuerdo con el FMI, el Gobierno Nacional reducirá los recursos de capital transferidos a las provincias.

En suma, el año 2018 finalizará con un nivel de IRD más transferencias de capital por alrededor de 1,9% del PBI, guarismo inferior al observado en el año 2015 (2%) y 2017 (2,2%).

Temas en esta nota

Más de Obra pública+ Ver todas
Te puede interesar