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La injusta brecha salarial entre hombres y mujeres

Según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel global las mujeres todavía ganan un 20 por ciento menos que los hombres por tareas con las mismas responsabilidades y, lo que es peor, esta brecha tiene como escenario de fondo una caída generalizada de los salarios en todo el mundo.

Los datos surgen del denominado Informe Mundial sobre Salarios 2018/2019 de la OIT, que advierte que el crecimiento mundial del salario ha sido débil, mientras que las diferencias de remuneración entre hombres y mujeres, de alrededor 20 por ciento a escala mundial, siguen siendo muy altas. De hecho, el organismo internacional califica de “inaceptablemente altas” a esas desigualdades.

El estudio en cuestión, cuyas conclusiones se basan en datos obtenidos en relevamientos realizados en 136 países, revela que en términos reales (ajustados a la inflación) el crecimiento mundial del salario se desaceleró: pasó de 2,4 por ciento en 2016 a 1,8 por ciento en 2017. Para la OIT resulta desconcertante observar que en las economías de altos ingresos el lento crecimiento de los salarios está acompañado por una recuperación del crecimiento del PIB y una disminución del desempleo.

Además, según el organismo internacional, las primeras indicaciones sugieren que este lento crecimiento del salario continuará en 2018. En ese sentido, el director general de la OIT, Guy Ryder, advirtió que este estancamiento de los salarios constituye un obstáculo para el crecimiento económico y la mejora de los niveles de vida de la población.

Por esa razón, recomendó a los países que analicen, junto a sus interlocutores sociales, “las maneras de lograr un crecimiento del salario sostenible desde el punto de vista económico y social”.

El documento hace hincapié en que las disparidades de remuneración por razón de género “constituyen una de las mayores manifestaciones de injusticia social de la actualidad, y todos los países deberían esforzarse por comprender mejor qué se esconde detrás de esto y avanzar más rápidamente hacia la igualdad de género”.

Por otra parte, observa que en los países de altos ingresos, la diferencia de retribución entre ambos sexos es más elevada en el extremo superior de la escala salarial, mientras que en los países de ingresos bajos y medios, es mayor entre los trabajadores peor remunerados.

El informe muestra también que las explicaciones tradicionales, como las diferencias en los niveles de educación entre mujeres y hombres que tienen un empleo asalariado, desempeñan un papel limitado para explicar las disparidades de remuneración por razón de género.

La especialista en econometría y salarios de la OIT y una de las autoras del informe, Rosalia Vázquez Álvarez, indicó que en muchos países, las mujeres tienen un nivel de educación más alto que el de los hombres pero perciben salarios inferiores, aun cuando trabajen en las mismas categorías profesionales.

Observó, además, que los salarios de las mujeres y de los hombres también tienden a ser inferiores en las empresas y las profesiones con una fuerza de trabajo predominantemente femenina. Por lo tanto, consideró que a fin de reducir las disparidades de retribución por razón de género es necesario hacer más para garantizar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, y para rectificar la infravaloración del trabajo de las mujeres. A nivel local, expertos coinciden en señalar que en la Argentina esta situación se agrava por la poca participación femenina en el mercado laboral; a lo que debe sumarse un factor que está presente tanto en el país como en resto del mundo: las mujeres con hijos generalmente perciben salarios inferiores a los de las mujeres que no tienen hijos.

La OIT considera que esto puede estar relacionado con múltiples factores, como las interrupciones en la carrera profesional, la reducción del horario de trabajo, trabajos que permiten conciliar la vida profesional y la familiar con salarios más bajos o decisiones estereotipadas sobre los ascensos a nivel empresa.

Según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, en nuestro país solo el 58 por ciento de las mujeres trabajan o buscan trabajo, mientras que el 80 por ciento de los hombres lo hace. Esto sucede porque ellas son las encargadas de las tareas de cuidado y del hogar, y muchas veces les es más costoso contratar a alguien que las ayude mientras salen a trabajar.

Estos problemas deben abordarse con políticas públicas que promuevan una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres. Es necesario que en nuestro país el objetivo central de las políticas públicas sea el ejercicio igualitario de los derechos fundamentales por parte de todas las personas.

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