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Básquetbol: oro para Fausto Ruesga en el concurso de volcadas

El bahiense Fausto Ruesga se alzó con la medalla dorada en la especialidad volcadas de  básquetbol de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en un reñido desempate contra el ruso Nikita Remizov, disputado en el Parque Urbano de Puerto Madero.

Buenos Aires, 15 (NA) - En tanto, Sofía Acevedo fue medalla de bronce en el concurso  de lanzamientos femenino, siendo superada por la francesa Mathilde Peyregne (oro) y la checa Katerina Galickova (plata). 

El alero de Olimpo de Bahía Blanca se quedó con la medalla de oro, Nikita Remizov se alzó con la plateada y el italiano Niccolo Filoni fue bronce.

En semifinales el argentino, el ruso y el italiano habían logrado 51 puntos, pero Ruesga y Remizov accedieron a la definición.

Ahí el local y el ruso sumaron 81 puntos, y debieron seguir ejecutando volcadas con fantasías, y en la última definición el jurado, entre los que estuvo el entrenador de la Selección argentina, Sergio Hernández, dieron ganador a Ruesga.

‘Es una felicidad tremenda esto nunca me esperé ganar la de oro, pero sí iba a dar lo mejor de mí, pero no se me pasó por la cabeza nuca que me podía llevar la de oro‘, afirmó el joven en declaraciones a TyC Sports.

En el repertorio de volcadas que realizó, Ruesga tuvo la ayuda de sus compañeros de la Selección argentina de Básquet x 3, pero también improvisó con personas del público y hasta utilizó una bandera argentina anudada al cuello como una especie  de capa.

Ruesga, de 18 años y de dos metros de altura, reconoció que en su club Olimpo, una vez que terminan las prácticas, se queda practicando volcadas ‘porque es algo que me gusta hacer‘.

‘Hoy se hizo un poquito largo el concurso, pero pudimos improvisar muy bien y los chicos me ayudaron en eso‘, reconoció el alero bahiense.

La disputa con el ruso Rezimov se hizo muy pareja, pero el europeo falló en su última volcada, en la que si bien concretó la canasta, su intención era quedarse colgado con el antebrazo en el aro.

En la última volcada, el argentino fue asistido por Juan Esteban De la Fuente, que hizo rebotar el balón en el borde del tablero, para que Ruesga la tome en el aire y con un giro de 360 grados la vuelque de espaldas.