Despenalización del Aborto: El día después
El pasado 8 de agosto la Cámara de Senadores de la Nación rechazó el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que recién se podrá tratar nuevamente el próximo año, dejando las cosas como estaban.
Por Hugo Maldonado*
Deje pasar varios días para escribir esta nota, los deje pasar justamente para comprobar algo que sospechaba y quizás me equivoque, pero nuevamente percibo que todo fue más parecido a un espasmo social que a una decisión colectiva firme por cambiar esta horrible realidad que afecta principalmente a mujeres, niños niñas y adolescentes.

Para seguir es necesario ubicarme desde que lugar estoy hablando, y les diré que coincido con el lema “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” pero hoy no voy a rediscutir y revivir un debate donde mucho no se preocuparon por saber que piensa el otro sino más bien por decidir que piensa el otro, sino que trataré rescatando las coincidencias divisar un camino de trabajo, pues entiendo que independientemente de las posturas es un problema que no se limita solamente a la legalización o no del aborto, estamos frente a un conflicto policéntrico por lo cual la existencia del daño a los grupos afectados puede provenir de cualquiera de sus causas.
Visibilizar estos temas ha sido un avance, pues todos nosotros tenemos que redefinir cuestiones conceptuales que tenemos muy talladas en nuestra cabeza y por eso suelen presentarse como “tabúes sociales” las problemáticas vinculadas a la sexualidad y a la corporeidad en general, cuando son cuestiones de salud pública y que deberían tratarse con mayor naturalidad, seriedad y compromiso pero sobre todo persistencia.
La experiencia nos demuestra que somos un país donde la ley no administra los comportamientos, han pasado casi doce años (2006) desde que se sancionó la Ley Nacional N° 26.150, de Educación Sexual Integral (ESI), y que fuera adherida por nuestra provincia, a través de la Ley N° 1502-E (antes Ley N° 5.811), donde se creará un Programa Nacional de Educación integral para incorporarlo dentro de las propuestas educativas, estableciendo el derecho de los estudiantes de todos los niveles (públicos, de gestión estatal y privados), a recibir contenidos vinculados a aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.
El objetivo que la norma contempla es la de asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre la temática; promover actitudes responsables ante la sexualidad; prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular; y procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.-
Nuestra provincia además en el año 1996, se sancionó la Ley N° 868-G (antes Ley N° 4.276), que crea el “Programa de Educación para la Salud y Procreación Humana Responsable”, que tiene entre sus objetivos capacitar agentes de educación para informar, asesorar en temas de sexualidad y procreación humana.-
En este sentido Cecilia Valeriano, Coordinadora del Programa de Movilización y Redes de la Fundación Huésped, en un reportaje que le hicieron en el portal digital “mundoTKM”, señalaba: “…los docentes capacitados son un porcentaje muy chiquito, de un 20% a nivel país. Al no estar la mayoría de los docentes formados, les resulta muy incómodo trabajar los contenidos porque no los conocen, no saben cómo encararlos”.-
La ley de Educación Sexual Integral es de alcance nacional, es decir, que es de cumplimiento para todos los establecimientos educativos del país. La norma no impide que se trabaje en las aulas los contenidos que tienen enfoques religiosos, pero tampoco pueden dejarse de lado los otros contenidos que son los que contempla la ley ESI en sus currículas, plasmados en la Serie Cuadernos de ESI y que están a disposición de todos los docentes.-
Fue paradójico haber escuchado los discursos de algunos que -con o sin enfoques religiosos-, tomaron como bandera y causa principal de la problemática, manifestando casi al unísono que “si habría educación sexual se evitarían los abortos y otros problemas y dramas derivados de la falta de educación sexual”,
Sin embargo, en ocasiones docentes formados y capacitados en Educación Sexual Integral (ESI) cuando quieren aplicar esas actividades, no lo pueden hacer porque los directivos de las escuelas, al ser cuestionados por algunos tutores los impiden.-
Frente a esos hechos, me pregunto cómo haremos que estas leyes se hagan realidad y se cumplan. Debemos también preguntarnos si estamos destinando la misma cantidad de energía en lograr los objetivos propuestos por las normas jurídicas que la que destinamos para imponer nuestras razones durante el debate sobre el aborto.
Sin duda que en educación sexual integral y los métodos anticonceptivos, no solo para evitar embarazos no deseados sino también enfermedades de transmisión sexual existe acuerdo e incluso como lo he demostrado existen leyes que forman parte de nuestro sistema jurídico argentino, pero exigir su cumplimiento no le toca al ciudadano sino al Estado.
Quizás sea cierto, pero cuando Martir Luther King marcho a favor de la igualdad racial él estaba marchando por derechos que habían sido reconocido por las Naciones Unidas hace casi dos décadas pero de todas maneras el marcho. Cuando Nelson Mandela defendió la justicia social en los años 90 su país había ya acordado abolir tal discriminación, pero de todas maneras el lucho. Nuestras mujeres, niños niñas y adolescentes también cuentan con derechos reconocidos y sé que seguirán luchando y marchando, pero no es momento que las dejemos solas, no es momento de darnos vuelta luego de haber ganado la discusión he irnos a nuestras casas para seguir con nuestras actividades cotidianas, pues las causas seguirán allí y no se mitigarán sus efectos con nuestra indiferencia.
No obviemos nuestras responsabilidades institucionales, políticas y ciudadanas, para dar cumplimiento a la ESI, que sin dudas amenguaría problemas como enfermedades de transmisión sexual (VIH, SÍFILIS, HPV, etc.), embarazos no deseados, madres niñas y otras situaciones que también son parte de este conflicto.
Hay que desdibujar esa frontera invisible que se marcó en el debate mirando hacia el futuro, aprendiendo de experiencias pasadas, donde nuestra falta de persistencia colectiva en exigir un cambio sólo quedo en una gran marcha y con suerte en una ley.
Los derechos humanos no son palabras en una hoja de papel, no son discursos o campañas, no son un slogan o una marcha, son las elecciones que hacemos cada día como seres humanos, son la responsabilidad que todos nosotros compartimos de respetarnos mutuamente de ayudarnos para otorgar igualdad de oportunidades, de trato y de justicia y comienzan en pequeños lugares, comienzan en tu decisión, la mía o la nuestra; y si estos derechos no tienen significado en esos pequeños lugares no lo tendrán en ninguna parte.
(*) Defensor del Pueblo Adjunto del Chaco
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