Los ponchos son la obsesión
Los ponchos y las capas de mujer, ya sean en punto de lana, ganchillo o crochet, se han convertido en toda una obsesión, y firmas de moda y celebrities, han sucumbido a ellos.

El poncho, no es un fenómeno nuevo. En los años 60 y principios de los 70, Clint Eastwood se contorneaba a lomos de su caballo en los Spaghetti Westerns con esta prenda. Y Susan Dey (como Laurie Partridge) popularizó el poncho entre las adolescentes estadounidenses, desesperadas por emular la relajada y sensual belleza de sus somnolientos ojos.
Esta invasión de los ponchos en la moda, era un síntoma, junto con los caftanes bordados, los bolsos étnicos y los cinturones de macramé, de una nueva fascinación por la artesanía y la ropa étnica.
Empleados originariamente por los pueblos andinos a modo de capa para protegerse del frío y la lluvia, el poncho desapareció en gran medida hasta el 2002, cuando diseñadores como Dolce & Gabbana los encumbraron en la pasarela.


No pasó mucho tiempo hasta que iconos del estilo boho-chic como Kate Moss y Sienna Miller sucumbieran a ellos. En el año 2004, Karl Lagerfeld volvió a dar al poncho el protagonismo que se merece en su colección Paris Dallas.
Durante los últimos años, junto con los kimonos, la tendencia se ha extendido como la pólvora en el mundo de la moda, convirtiéndose en una auténtica obsesión. Largos, cortos, tejidos a crochet o a ganchillo, con detalles étnicos como pompones y flecos, o más sobrios y elegantes los ponchos, son unas prendas perfectas para las estaciones de otoño e invierno.














