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La economía real pone en jaque a medio millón de puestos de trabajo

Así lo advirtieron cámaras empresariales y sindicatos que agrupan a los sectores textil y del calzado. Afrontan una profunda crisis con suspensiones, despidos y hasta el cierre de líneas de producción y fábricas.

"La continuidad de esta situación pone en riesgo a nuestros entramados industriales y con él a los más de 500.000 puestos de trabajo directos que nuestras cadenas emplean", advirtieron la semana pasada, en una declaración conjunta, cámaras empresarias y sindicatos de textiles, curtidores y del calzado. Entre ellos se cuentan a Pro Tejer, la Cámara Industrial de las Manufacturas (Cima), la Cámara Argentina de Industriales Proveedores de la Industria del Calzado (Caipic), la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria y Afines (Fita) y la Unión de Cortadores de Indumentaria (UCI). 

Conferencia de prensa donde los sectores textil, de indumentaria y calzado expusieron la profunda crisis que atraviesa la industria, con suspensiones, despidos y hasta el cierre de fábricas.

Según publicó El Cronista, ni los anuncios adelantados por el entonces ministro de Producción, Francisco Cabrera (desplazado el fin de semana) en una reunión convocada de improviso, ni los llamados telefónicos realizados por varios funcionarios de su cartera a distintos empresarios luego de ese encuentro, lograron suspender una conferencia de prensa organizada por los sectores textil, de indumentaria y calzado en la que quedó de manifiesta la profunda crisis que atraviesa la industria, con suspensiones, despidos y hasta el cierre de líneas de producción y fábricas.

Al enterarse de que la cadena textil y de calzado estaba preparando el acto en el Hotel Castelar, Cabrera los había convocado a una reunión en la que les comunicó que gozarían, a partir de julio, de una rebaja importante de los aportes patronales (no pagarán hasta $ 12.000), que seguirán vigentes los planes de 3 y 6 cuotas sin interés, que motorizaron fuerte las ventas el año pasado, y que habría anuncios en materia de financiamiento.

Los empresarios aplaudieron estas decisiones y destacaron que "van en el sentido correcto" para revertir el proceso recesivo, pero aseguraron que "la gravedad del diagnóstico requiere que este espíritu de trabajo conjunto permita de forma urgente concebir, diseñar e implementar un plan integral de desarrollo industrial" del sector.

Fuerte retracción en la demanda

La principal causa de esta agonía en la industria es la fuerte retracción de la demanda producto del deterioro del poder adquisitivo de la población y, en segundo lugar, una "persistente presión de las importaciones que provoca una sensible pérdida de participación sobre el reducido mercado local", dice el texto.

Los empresarios también se mostraron molestos porque se los "acusa de no ser competitivos y eso es de una falsedad absoluta", ya que "un diagnóstico correcto debe incluir la identificación de la falta de competitividad sistémica de la economía argentina, lo cual debe ser resuelto con políticas públicas". Se refirieron así a la fuerte presión tributaria, las altas tasas de interés, los servicios financieros raquíticos y caros, la concentración de los canales de comercialización, renta inmobiliaria exacerbada; y costos logísticos y de energía por encima de los de la región, entre otros. "Los trabajadores y los industriales no somos los culpables de esta situación, somos los principales afectados", plantearon en el comunicado.

Frente a ese escenario, el sector pidió una inmediata convocatoria de las mesas sectoriales que habiliten la "implementación urgente de un plan de estabilización del nivel de actividad" que permita preservar los puestos de trabajo y reparar el daño ocasionado por el actual entorno macroeconómico.

El encuentro convocó a una gran cantidad de industriales y sindicalistas de los sectores afectados, pero también de algunos otros empresarios de la UIA, quienes habían participado del encuentro de comité ejecutivo y luego cruzaron la Avenida de Mayo para acompañar a sus colegas.

Si bien los sectores atenuaron el comunicado con el reconocimiento a las medidas anunciadas por Cabrera, se percibió en el encuentro un fuerte malestar con el Gobierno por las "presiones" recibidas para evitar que se realice el evento, coincidieron varios industriales. Desde la cartera productiva, en tanto, insistieron en la voluntad de acompañar a estos sectores y priorizar el diálogo.

Números en rojo

Como parte de la conferencia, cada sector presentó sus números, todos exponiendo severas complicaciones. Así, los textiles, a través de Pro Tejer, revelaron que durante este año la producción registra una caída del 6,5% (datos oficiales del Indec), mientras que entre 2015 y 2017 el sector sufrió una baja del 17%. Además, la importación de productos aumentó un 11% en kilos entre esos dos años. En tanto, en el primer cuatrimestre del presente año, la capacidad ociosa promedio del sector se ubicó en el 47%, superando en 12 puntos el promedio de la industria.

Por su parte, las curtiembres revelaron una caída en ventas del 40% en los últimos 3 años, acusando también el golpe de la “tendencia importadora alta”, y una caída del consumo de productos de cuero del 40% en los últimos dos años, además de un aumento del 600% en el costo energético y cierre de más de 25 fábricas, con pérdidas de 3000 empleos directos.

Los proveedores de calzado acusaron una pérdida de socios superior al 30%, caída de la producción del 50% y capacidad ociosa del 40% y dificultades para acceder al financiamiento por las elevadas tasas de interés, entre los problemas centrales que los afectan.

El sector de manufacturas de cuero presentó como indicadores más preocupantes el aumento del 75% en la importación (medida en unidades) durante los últimos dos años y del 45% en el primer cuatrimestre de 2018 (contra igual período de 2017), una caída del 30% en el consumo de productos de marroquinería, un 500% de aumento en el costo energético y el cierre de 50 fábricas que despidieron a 3000 empleados directos.

Otro sector con complicaciones es el del calzado, cuyos indicadores marcan que esa industria pasó de producir 111 millones de pares en 2016 a 100 millones en 2017, una caída del 10%, y del 25% si se compara con 2015. A la vez, la importación aumentó en un 53% entre 2015 y 2017. El sector, que empleaba a 75.000 personas en 2016, pasó a emplear a 65.000 en 2017 entre empleos directos e indirectos. Igual que los demás, tiene una capacidad ociosa del 40%.

Por último, el sector de la indumentaria acusó caída en ventas del 15% en 2017 con respecto a 2015 en shoppings, baja de la producción del 23% también entre esos dos años, aumento de la participación de mercado de mercadería importada, con un volumen que creció un 50% en relación a 2016; y pérdida de empleos en el sector de la confección del 32% el año pasado.