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Puerto Vilelas: el río, de aliado a enemigo de los ribereños

No es exagerado decir que la crecida del río Paraná hizo del agua un enemigo para los habitantes de zonas ribereñas. El Paraná en el hidrómetro de Barranqueras llegó al nivel de evacuación alcanzando los 6,5 metros ayer al mediodía, lo que provoca que miles de personas busquen resguardo o apoyo del gobierno para protegerse.

En una recorrida de NORTE por zonas afectadas de Puerto Vilelas, varias familias contaron lo que les toca vivir debido a la crecida que inundó sus casas. En el camino desde el centro capitalino a la ciudad portuaria ya se veía cómo ciudadanos hacían modestas casas de nylon sobre la ruta, así como el acarreo de la hacienda a lugares más altos. Sobre todo se podían ver porcinos, caprinos y vacunos.

En el anexo de la EEP 417, en la zona de las Tres Bocas, se encontraban alojadas cinco familias. Allí se encontraba personal sanitario del centro de salud “Enrique Finochietto” de Vilelas. Los profesionales aseguraron que varios niños tenían patologías crónicas.

Miriam Sánchez (49) vino de Buenos Aires con su hijo Luis Romero (17), quien padece discapacidad para el habla y visual. A raíz de la crecida perdieron un colchón. Pero ambos se alojan evacuados en el mencionado anexo, donde comparte el aula con la familia de su hermana, Griselda, compuesta por el marido y cinco niños de entre 2 y 13 años.

En el aula había sólo tres colchones. Los adultos dejaron que los chicos duerman en el colchón y ellos durmieron en el piso. Si bien viven cerca del anexo, el agua ingresó a su casa y estropeó su colchón dejándolo inutilizable. Como Miriam perdió el colchón, hace un llamado a la solidaridad para conseguir uno. Su número de teléfono es 11-64889155 por si una persona solidaria desea ayudar.

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Francisca Martínez, sus hijos y otra pareja comparten un aula del anexo de la EEP 417.

Francisca Martínez (28) se encontraba en otra aula del anexo junto a sus dos hijos, Alexis (8) y Lisandro Ríos (4) y con otra pareja, la de Daiana Castro (20) y Andrés Ríos (26) junto a su beba de 10 meses.

Francisca contó que fueron asistidos con mercadería del Ministerio de Desarrollo Social. Les proveyeron de un tanque de agua para bañarse y lavar agua, además de bidones de agua para consumir. Durante la mañana les llevaron cocido con leche preparado para que desayunen.

Lamentablemente por la crecida ya se les quemó una heladera en 2015. Además por salir de su casa para ir a un lugar seguro, les robaron vasos, una bicicleta y elementos personales por lo que irse de las casas es un tema aceptado sabiendo que pueden ocurrir hechos delictivos.

Pero cómo entretener a los niños mientras se encuentran bajo emergencia hídrica. “Ellos ya saben lo que es la crecida. Les gusta venir a la escuela, así que ya están conociendo todo”, indicó Francisca.

El denominador común es vivir en zona baja. Los habitantes ya conocen la realidad de residir en esas zonas. Pero la necesidad de tener un lugar donde vivir es más fuerte. Para ellos no hay salida a menos que se aplique una política de viviendas adecuada.

“Dormimos en el piso por los chicos”

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Francisca Martínez, sus hijos y otra pareja comparten un aula del anexo de la EEP 417.

Rodrigo Borda (17) y Romina Moreno (21) es una pareja que vive en el barrio Capellini de Vilelas, en zona del terraplén y la arenera. También, al igual que Francisca, perdieron un colchón y se encuentran evacuados junto a los hijos de Romina, Maia (5) y Axel (2). En la Escuela Primaria para Adultos (EPA) Nº 8 se encontraban alojadas cuatro familias.

Ellos se encuentran allí desde el sábado y no recibieron colchón como asistencia: “Nos dijeron que ya no había más”, lamentó Romina.

Rodrigo relata: “Dormimos en el piso para dejarles a los chicos dormir en el colchón. Lamentablemente no nos pudieron dar un colchón”. A tal fin, hacen un llamado a la solidaridad por si alguien quisiera donarles uno. El número para contactarse es 362 4744124.

Es minusválido y pide asistencia

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Miguel González sufrió rotura de pelvis y pide ayuda al gobierno, ya que en su situación no puede trabajar.

“Siempre veo que pasan el gobernador, el intendente, los funcionarios y nunca se bajan a ver mi situación”, contó a NORTE Miguel González de 43 años. En 2013 cuando volvía en su moto del trabajo un auto lo atropelló de frente, le diagnosticaron rotura de pelvis y desde entonces no puede continuar dedicándose a la verdulería en la que era empleado. Desde ese episodio se mueve en muletas.

Tiene su humilde casa en la ribera. No tiene cocina, cocina a leña algunas cabezas de surubí que le dan algunos pesqueros. “Y ni leña no consigo, esta todo mojado o húmedo”, lamentó con bronca. El agua no ingresó a su casa aún, pero la humedad sí atacó la edificación donde se ven manchas de moho y el olor característico de la humedad.

Miguel pide que le ayuden desde el gobierno. Que le provean algo de mercadería para asistirlo. Que le brinden algunas sábanas, ya que las que posee están rotas.

Ahora no puede trabajar y gana unos pesitos alquilando su canoa a su sobrino, Braian Martínez. Su casa se ubica en el barrio Coop, en terraplén y San Martín, y si alguien desea colaborar con él, puede contactarse al teléfono 362 4229122.

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