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Internet va desplazando y mejorando las predicciones políticas

“La información es poder”, frase que inmortalizó a Francis Bacon es hoy una realidad mesurable y sujeta al escrutinio analítico de especialistas tan avanzados en sus técnicas que vuelven a Internet el lugar menos discreto que podamos conocer.

Por Ricardo Ambrosig

La red de redes acumula tanto conocimiento como un sacerdote de pueblo y no está limitada por la discreción ni la obligación de mantener el secreto de confesión por lo que todas nuestras actividades, fobias, enfermedades y fetiches están al alcance de quien se interese y ¿por qué no entonces nuestras preferencias políticas y nuestra intención de voto? 

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Aurelio Díaz el primer diputado del Partido Obrero en llegar a la legislatura chaqueña no diseñó una estrategia de redes pero la difusión de su estilo de militancia en bicicleta se viralizó y le significó un notable crecimiento.

Todo está en la red, hay que saber buscar y mediante lo que se conoce como ‘big data’, el procesamiento de grandes volúmenes de datos a través de algoritmos que permite reconocer cosas como la afinidad de los usuarios de las redes sociales con los candidatos de las elecciones, está cada vez más cerca el momento de predecir los resultados de un comicio con mayor precisión que las encuestas, según afirma un especialista en métricas digitales.

“Hace algunos años estaba el problema de la representación, porque había fuerzas con mucha presencia en las redes como Cambiemos y otras que tenían mucha presencia en el territorio pero que sus seguidores no estaban en las redes. Ese escenario se está modificando y creemos que lo que se ve en Facebook y Twitter se acerca cada vez más a la realidad”, señaló Guillermo Vagni, director del sitio politicosenlasredes.com, a la agencia estatal Télam.

Para la medición de tendencias electorales en Internet se usan ‘las expresiones de usuarios en Twitter y Facebook localizados en el escenario electoral’ que se desea medir. La misma tecnología excluye a los bots -algoritmos programados para simular la acción humana a través de una cuenta y generar tráfico hacia un tema- y los trolls que, siendo usuarios reales, están pagos y administran docenas de cuentas preparadas al solo efecto de crear una tendencia, esparcir un rumor o apuntalar versiones periodísticas -muchas veces- antojadizas.

Sobre casos particulares, el experto en métricas digitales sostuvo que junto a su equipo constataron un crecimiento de los candidatos de izquierda, que disputan y hasta superan por momentos las mediciones de otras fuerzas políticas.

Un caso atípico pero contemplado en la dinámica de las redes es el del electo diputado por el Partido Obrero de la provincia del Chaco que sin recursos y sólo el “boca a boca” de las redes sociales y los sistemas de mensajería se fue instalando en la intención del voto aún sin tener el diseño de “estrategia de redes” trabajando para él. 

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“Puede fallar”

“Los porcentajes de intención de voto expuestos relevan solo las expresiones ocurridas en Twitter y Facebook, que pueden claramente no corresponderse con los resultados finales de una elección” dice el especialista apelando a ese paracaídas de los encuestadores inmortalizado en el “puede fallar” del mago mediático Tu Sam.

En este punto, el objetivo es solo reflejar tendencias y comportamientos de la comunicación política de campaña, en el terreno de las redes sociales.

Sobre las tácticas utilizadas por los equipos de campaña, Vagni explicó que aquellos que “van atrás de los realmente pioneros en el uso de estas tecnologías creen que la cuestión es estar en más redes”. En realidad, “deben estar presentes, pero además tienen que poder generar estrategias, estar en detalles importantes”, aclaró. En este sentido, precisó que hoy las herramientas de analíticas permiten saber qué pieza publicitaria o que frase de un discurso impacta más en qué horario, en qué red, a qué objetivo, y las interacciones.

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Uno de cada tres políticos argentinos utiliza las redes sociales activamente y quienes no lo hacen pueden llegar a viralizar su presencia digital aún sin proponérselo.

A la hora de establecer estrategias, puso como ejemplo el éxito que consiguió Cambiemos en 2015, cuando Mauricio Macri y María Eugenia Vidal apostaron “más que ningún otro candidato a Facebook”, la red social que cuenta con más de 2.000 millones de usuarios activos. “Cambiemos es una fuerza que trabaja con Facebook, una plataforma que tiene más alcance y penetración. Asimismo, ofrece una gran microsegmentación que permite llegar a cada público y cuenta con 28 millones de cuentas activas en Argentina contra las 11 millones de Twitter. Así tuvieron una gran ventaja”, explicó. Además, Vagni afirmó que los argentinos hablan “mucho de política en la previa de elecciones” pero que, “en lo cotidiano, ese tema es poco significativo” en cuanto a audiencia. “Se genera más por la entrega de los Oscar o la final de la Copa América. Sin embargo, el cierre de campaña de 2015 sí fue muy activo, solo comparable con la renuncia de Lionel Messi a la selección argentina”, equiparó.

Esta comparación también coincide con la realizada por Ernesto Calvo, profesor en Ciencia Política de la Universidad de Maryland, quien señaló que los usuarios de redes sociales en Argentina hoy están menos activos en temas políticos si se comparan sus interacciones con las que se generaban en la campaña presidencial de 2015. La semana previa a las PASO nacionales, Calvo trazó comparaciones entre esa campaña y la de las elecciones presidenciales de 2015 y afirmó que en la actualidad “las redes sociales están más desinfladas”. Posiblemente el conocimiento de la existencia de esa militancia intangible de los ‘trolls’ y los supuestos call center dedicados a sostener a un candidato haya minado esa confianza casi irracional del “lo vi en Facebook”.

“En 2015 se activó muchísimo a la gente con temas políticos. En esta ocasión, quizá porque es más fragmentaria, porque hay menos polarización, vemos redes sociales más desinfladas”, aseveró Calvo, autor de trabajos premiados en múltiples ocasiones por la American Political Science Association. Asimismo, consideró que los bots “fueron muy importantes en la campaña anterior pero -con el tiempo- los políticos entendieron que están en la periferia”.

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