Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

El factor mental en los jóvenes talentos en el deporte

Por Mariana Alegre- En el libro El Señor de los Talentos, de Julián Mozo, sobre Emanuel Ginóbili, el factor ‘mental’, aparece en todas las facetas de su carrera como algo determinante. En este artículo-entrevista con padres, entrenadores y un psicólogo deportivo, se busca aportar algo más a un aspecto de los deportistas en formación, sobre el que poco se habla.

En la búsqueda de la “nueva generación” de básquetbolistas de Argentina varios artículos periodísticos hablan constantemente de los atributos que tienen jóvenes talentos del básquet nacional. Antes de cumplir los dieciséis ya debutaron en la exigente Liga Nacional y formaron parte de selecciones formativas de sus provincias y de Argentina, campus internacionales, y tienen además ojos y opiniones de entrenadores, periodistas y “buscadores de talento” sobre su día a día.

¿Qué papel juega lo mental en la formación, cómo se construye, cómo se trabaja, qué incidencia tiene?, ¿qué papel cumplen los entrenadores y padres y cuál es el rol de profesionales de la sicología en los equipos?

Las fortalezas

Claudio Vasalo es licenciado en psicología y con vasta experiencia en psicología aplicada el deporte de alto rendimiento. Preside el Match Gestión del Rendimiento, es docente en ENEBA Córdoba y coordina el área de investigación del Departamento de Medicina del Deporte de la Universidad Nacional de Córdoba.

¿Qué rol podría cumplir un sicólogo en las categorías formativas?

-Podría desarrollar las habilidades mentales que se relacionan con el deporte (confianza, motivación, concentración, control de ansiedad, trabajo en equipo, desarrollo actitudinal, etcétera) de la misma manera que las capacidades físicas, técnicas y tácticas. Además, desde nuestra perspectiva, contribuye mucho a mejorar el ‘disfrute’ de la experiencia deportiva.

El pase de jugadores muy jóvenes (de 14 a 16 años) de clubes del interior a clubes de

Liga Nacional, generó o debate sobre un desarraigo no sólo geográfico, ¿existe una edad ideal?

-Si bien es necesario remarcar que cada caso es único y singular, podemos decir que no sólo depende de la edad cronológica sino también de otros factores que influyen en la calidad de la experiencia de arraigo o desarraigo del deportista.

Lo principal a determinar es su motivación y la orientación de esa motivación. Es decir, si quiere ser basquetbolista y si tiene en claro que este proyecto es un intento o una posibilidad de desarrollo pero no una garantía de que va a llegar a ser profesional. Muchos confunden intento con logro y creen que el camino al profesionalismo es directo, sin obstáculos, y que con sus cualidades técnicas o habilidades físicas alcanza, y la realidad muestra que es bastante distinto.

Es importante relevar también las motivaciones en su entorno próximo. Si la familia sabe que el deportista inicia un camino y tiene en claro todos los beneficios asociados y las demandas concretas que tiene transitar este camino, la experiencia es idéntica a realizar la escolaridad secundaria en una institución fuera de la localidad de residencia.

Si el deportista y su familia tienen claro de qué se trata el camino, cuáles son los obstáculos frecuentes y qué alternativas tienen para transitarlo efectivamente la sensación de desarraigo es menor y por el contrario, las habilidades de socialización se potencian por enfrentar nuevos espacios.

Otro aspecto a tener en cuenta es el perfil de la institución receptora y el programa de adaptación que tengan desarrollado.

En cuestiones estrictamente cronológicas, el deportista debiera acceder a estas experiencias a partir del momento en que pueda hipotetizar sobre acciones futuras, no antes de los 13 años de edad y con la posibilidad de diferenciar la particularidad de casos en función del nivel de estimulación recibido.

Hay jugadores que sobresalen y que se exponen a opiniones (negativas y positivas)

muy jóvenes, ¿cómo puede manejar un adolescente la presión y la motivación

-Lo que siempre recomendamos en este sentido es poner el foco, toda la atención en jugar lo mejor posible y no estar pensando en qué pasará si las cosas salen bien o mal. Es necesario que los deportistas jóvenes reconozcan que en el desarrollo profesional las cosas salen bien en ocasiones y en otras ocasiones no tan bien. Eso es lo primero, plantear expectativas realistas. Lo segunda recomendación es enseñar a no dramatizar las situaciones que no salieron de acuerdo a lo esperado y finalmente el tercer aporte, es reconducir la energía a mejorar el rendimiento y aprender o consolidar nuevas destrezas. Foco en jugar mejor cada día, y si las cosas no salen como se esperaba, arriba que mañana hay revancha.

Se habla mucho del talento natural, de la capacidad

física, fundamentos, altura, ¿qué lugar ocupa lo mental?

-Apostamos al desarrollo integral del deportista. No consideramos una faceta del desarrollo por encima de otras, todas son complementarias, desde allí se debe encarar el entrenamiento y la formación de los deportistas. Formación integral.

También se habla del aspecto sicológico en los entrenadores

-En nuestra experiencia con entrenadores deportivos consideramos que el entrenamiento psicológico ayuda en dos sentidos concretos: por un lado da herramientas y recursos concretos para optimizar recursos y calidad de la experiencia deportiva de sus deportistas; y por otro, permite que el propio entrenador cuente con más recursos en dirección e equipos, dominio del estrés competitivo, y como consecuencia de ello disfrute personalmente mucho más del deporte.

La psicología en el entrenamiento

La preparación psicológica de los atletas es una tarea teórico-práctica de gran importancia para el deporte actual, como parte del desarrollo de una personalidad integral. Está ligada al conocimiento profundo del deportista, lo que abarca tanto la naturaleza psicológica general de un individuo, como la valoración de sus particularidades individuales.

“Tiene el mismo amor por el triunfo y la maníaca competitividad de Jordan o Kobe. No tiene sus capacidades atléticas, pero sí el mismo espíritu y desesperación por triunfar. Posee además un gran conocimiento del juego y hará siempre lo que se necesite para ganar” (Popovich sobre Ginóbili). “Logró que la mente de Manu estuviera libre para crear, porque él saca lo mejor cuando su juego fluye y no piensa tanto” (Bruce Bowen sobre Popovich y Ginóbili). “Sucede que detrás de esa potencia física siempre estuvo su gran inteligencia” (Messina sobre Ginóbili). Los entrenadores cumplen diversas funciones, no sólo dar conocimiento técnico y son muchas veces el factor clave en la formación.

Maximiliano Seigorman con experiencia en entrenar a la selección Argentina U17 (Sudamericano 2015), U18 (Pre Mundial U19) y U19 para el Mundial de Egipto y también como director nacional del programa nacional formativo de Confederación Argentina de Básquetbol aporta lo propio.

¿La selección trabaja con psicólogos deportivos?

-La selección tiene previsto el trabajo con psicólogos deportivos, ya sea de manera directa con los jugadores o a través de una serie de actividades grupales, la idea es sistematizar los trabajos para hacer que el plan de desarrollo sea integral y verdaderamente formativo, lo bueno que tiene este tipo de trabajo multidisciplinario, incluye además la participación de nutricionista, preparadores físicos, médicos, kinesiólogos. Estamos convencidos de la manera de trabajar para lograr el máximo desarrollo de nuestros jóvenes.

Como seleccionador, ¿conoce clubes de liga que incorporen este tipo de profesional?

-En algunos casos sí los tienen incorporados al staff, algunos otros lo utilizan de manera aislada, otros realizan actividades aleatorias durante algún momento especial de la temporada. Necesitamos establecer un formato, sobre todo en los jóvenes para poder potenciarlos. Ayudarlos a seguir creciendo.

Como entrenador, ¿qué piensa que pueda aportarle un sicólogo a la formación de los jugadores, y a ustedes como entrenadores?

-Creemos que es una parte más de la formación, y pienso que ayuda mucho a pensar en qué dirección van nuestros objetivos, pueden despertar quizás, algún potencial que los chicos tienen, que por algún motivo no lo pueden hacer explotar. No pensamos en una solución sino verdaderamente en potenciar individualidades o convencimiento de los objetivos grupales.

¿Qué lugar ocupa lo mental, entre las condiciones a tener en cuenta en un deportista que se está formando para ser profesional?

-Resaltamos la importancia de la formación integral, hay chicos con un gran potencial que deben formarse para lo que les va a suceder en su futuro. En muchos casos, las cosas les aparecen de repente y cuesta mantenerse con los pies sobre la tierra. Sin dudas, la carrera de muchos jóvenes no es similar al común de los jóvenes.

A los 15 años algunos ya tienen sus primeros minutos en la Liga, ¿se habla esto con los chicos en las seleccione?, ¿cómo lo manejan?

-La exposición mediática, las redes sociales, la ansiedad de parte de los allegados o familiares, pueden ser favorables, y en otras contraproducentes. Sin dudas se habla mucho de lo que les puede llegar a suceder.

Hay que ser conscientes de que las cosas pueden aparecer de manera muy rápida, cosas que nunca imaginaron, pero así como llegan, sino son sistemáticos en su manera de entrenar o de conducirse las pueden perder tan rápido o más que como les ha llegado. Es muy difícil de manejar las situaciones que los rodean, de hecho es difícil para los profesionales ya consagrados, imaginate en pequeños en edades de desarrollo. Igualmente aquellos que tienen la capacidad de mostrarse sólidos en su conducta, en sus acciones frente a lo que les sucede a diario, son los que consiguen potenciarse día tras día.

Vivimos en épocas donde se compite mucho con la tecnología, y algunos cambios en

cuanto a las figuras de autoridad, el respeto hacia ellas. ¿Cómo es trabajar con todo esto, como formador?

-Sin dudas es el gran desafío, no hay que ponerse en contra de esta época que nos toca vivir, hay que aggiornarse con lo que nos sucede, el medio a lograr es un feedback con ellos, a través de la manera en la cual se vive. Tenemos pensado varias situaciones para tratar de manejarnos con la realidad en que ellos se manejan a diario.

Nuestra idea es que los chicos estén más horas en el club, con trabajos individuales que los potencie a diario. La manera de lograr eso es que luego de esas actividades ellos puedan volcarlas a los medios en los cuales se manejan. Hoy podemos llegar a más lugares y de manera más rápida que antes. El tema es que las necesidades de entrenamiento alcancen los parámetros que se proponen.

El formador del club

juani y familia.jpg
Juan Ignacio Marcos (16) con su padre y entrenador, Mariano Marcos y familia.

Ramiro Díaz Cuello también es entrenador y hasta 2016 coordinó las formativas de Villa San Martín de Resistencia, obteniendo varios títulos provinciales y regionales, por años.

También condujo los entrenamientos para el Torneo Federal, en las temporadas que el club jugó en la categoría, así como las selecciones chaqueñas. Entre sus jugadores tuvo en la formación a Lautaro López.

¿Qué puede aportar un sicólogo a un jugador?

-Creo que el aporte sería lo ideal, pero hay que ver con la realidad que vive cada club. Muchos clubes sólo cuentan con uno o dos entrenadores para todas las divisiones formativas y se hace difícil pensar hasta en tener un preparador físico. Hoy los chicos necesitan mayor contención y tener un profesional calificado ayudaría a prevenir algunos problemas futuros y a potenciar la creatividad y las virtudes.

En pocos años varias camadas de Villa dominaron el básquet formativo en la región, ¿cómo se canalizan

esos resultados para que los chicos hagan la transición hacia el profesional, con tantos equipos?

-Es muy difícil porque muchas veces se apresuran los pasos. Los equipos profesionales, por una cuestión reglamentaria, tienen un cupo de jugadores mayores y necesitan de juveniles para poder entrenar, entonces no siempre están preparados ni físicamente, ni técnicamente, ni tácticamente y menos psicológicamente. Si ese proceso va acompañado de competencia para el chico, ya sea local o regional y de exigencia para su crecimiento, entonces puede servir en su evolución, porque el jugador joven crece jugando, compitiendo. Por supuesto, que cada caso es particular, pero en su generalidad un chico en un equipo de liga no va a tener minutos y se debe pensar de crear un buen entorno de contención y de cantidad de partidos, no sólo entrenamientos.

Te tocó ser parte de la formación de Lautaro López ¿cómo se trabaja con deportistas como él, tienen una demanda diferente?

-Sí, en el club buscábamos integrar a todos los chicos en los entrenamientos, y que todos tengan competencia, pero los chicos con talento como él, siempre requieren de otro tipo de trabajo.

Lautaro es un jugador competitivo al máximo, no quiere perder a nada, entonces tratábamos de canalizar su energía para potenciarlo como jugador. Siempre es más fácil tener que frenar a un jugador con muchas ganas, que tratar de motivar a alguno que no la tenga. También siempre le preguntábamos si quería jugar en una categoría superior, porque como jugaba cada partido como si fuera una final, dosificábamos su descanso. El estudio es otro tema que le dábamos mucha importancia como así también a la parte física cuando ya empezaban a entrenar con la primera división.

¿Qué importancia tiene el factor mental para los que se están formando?

-Creo que la parte mental es determinante para hacer un salto de calidad. Cuando se tienen bien en claro los objetivos a largo plazo, la parte psicológica juega un papel clave en superar los obstáculos que un jugador joven tiene que experimentar. Estando fuerte y convencido desde la cabeza, se puede potenciar el talento y el físico. Estas tres capacidades talento, físico y cabeza combinadas, son las que convierten a un jugador proyecto en un jugador de élite.

Con la tecnología actual, se presentan cambios en cuanto a las figuras de autoridad y de respeto hacia ellas, ¿qué implicancias tiene en el día a día?

-Hay que adecuarse a los nuevos tiempos. Cuando las reglas son claras, los chicos respetan a la autoridad, pero esa autoridad tiene que ser por convencimiento no por imposición. Cuando un jugador comete un error en el juego tenemos que comprenderlo y hacer que los compañeros hagan lo mismo, en lo que si hay que llamar la atención es cuando no hay ganas de jugar o hay una llamativa desconcentración.

Los chicos de hoy, debido a la tecnología son más creativos, y hay que usar esa capacidad para su desarrollo tratando de mantenerlos el mayor tiempo posible enfocado en una actividad. En la actualidad todo se quiere conseguir en poco tiempo, entonces hay que convencerlos que la dedicación y el compromiso traen sus frutos a largo plazo.

El aguante de la familia

lautaro y familia.jpg
Lautaro López (17) es parte de la generación 1998-2001, hay muchos jugadores de proyección como él. La familia lo sigue a todas partes con orgullo, por supuesto.

Mariano Marcos es entrenador de El Coatí (Eldorado, Misiones) y coordinador regional (NEA) del programa formativo de la Confederación Argentina de Básquetbol. Como si su recorrido como asistente técnico de las selecciones U17 y U18 de Argentina, en Sudamericano U17 y Pre Mundial U19, Argentina U19, Argentina U14 fuera poco, además es el padre y formador de Juan Ignacio Marcos, que debutó a los 15 en Liga A, con Peñarol de Mar del Plata.

Para él lo sicológico es una parte muy importante que suma a los cuerpos técnicos: “La cabeza de los jugadores maneja todo, y sin dudas muchas veces cumplimos esa función los entrenadores, el preparador físico un dirigente o algún padre allegado. Apostaría en un proyecto importante sin dudas a tener un profesional en mi grupo de trabajo”, opina.

¿Cuán determinante es el desarrollo o trabajo de lo mental, en un jugador de un club que

no juega liga, pero que terminan luego dando ese salto, muy jóvenes, en algunos casos?

-A mi entender, no sólo pasa por irse de un club chico a uno grande, pasa por que es un mundo nuevo, lejos de su club de origen, de la familia y de sus amigos y compañeros. Sin dudas es uno de los momentos más difíciles en la vida de una persona y no hablo solo del jugador en sí, tienen que ser muy fuerte, demasiado diría, algunos lo pueden hacer pero sin dudas que el psicólogo aportaría muchísimo en estos casos, como en la mayoría de los proyectos no están ahí aparecen otros compañeros más grandes o gente que cuida de ellos entendiendo que el desarraigo es uno de los dolores más grandes que viven los niños.

Al ser parte de la formación de varios jugadores que dieron un salto a clubes de

liga y selecciones, con tantas categorías, ¿cómo se trabaja el potencial y desarrollo?

-Para mí siempre hay una demanda diferente a aquel chico que quiere ser profesional o llegar lejos, nosotros le sumamos entrenamientos de fundamentos, le hacemos un seguimiento con los padres no sólo en lo que respecta a entrenar si no a su salud, a las comidas, las salidas nocturnas, los estudios etc. También los hacemos jugar en todas las categorías posibles y en los puestos de proyección. A veces resulta y a veces no, hoy cuesta que los chicos se enfoquen en eso, ser jugador profesional ante lo que piensan muchos es muy sacrificada. ¿Cómo se acompaña y fortalece a un chico en lo mental? -No hay fórmulas en esto; han llegado jugadores que hicieron caminos totalmente distintos, diferentes escuelas, diferentes edades para emigrar, distintas suertes ene selecciones menores. Creo que es clave la perseverancia, en un mundo nuevo para todos que utilizamos tanto la tecnología y cada vez menos horas en una cancha no tengo dudas que el que tenga la mentalidad de llegar y lo ponga en práctica lo va a lograr, tal vez tarde más que el talentoso pero llegará el día en que luchas y luchar le dará su premio.

¿Cómo se administran otros aspectos como la tecnología, figuras de autoridad y el respeto hacia ella?

-Es muy difícil competir, los chicos están más pendientes de la play o las redes sociales, antes que pasar horas en la cancha o jugar a juegos al aire libre como lo hacíamos en nuestra niñez. Por eso muchos no tienen fuerza ni coordinación o cosas propias que nos las daba el estar en el club o en la calle misma. Algunos padres colaboran y les dan un tiempo determinado para la tecnología, o no les dan la oportunidad de dormirse a las 5 o 6 de la mañana todos los fines de semana. En esto podemos colaborar pero el 80% es responsabilidad de los padres.

Como formador y padre de un debutante en la Liga Nacional a los 15 años, y que emigró s muy joven, ¿cómo vivió la familia ese proceso?

-Durísimo, aún lloro varias veces por semana extrañándolo. Juani es fuerte y duro, pero, calculo que también.

Tiene una mentalidad muy fuerte para su edad y su horizonte muy claro. Eso por otro lado me hace entender que eligió bien. Y lo que siempre le digo, ante tanta popularidad que tomó en poco tiempo es que siempre mantenga la humildad y siga entrenando cada día, sea en su categoría o la Liga, con la misma intensidad, que hay miles como él o mejores, pero solo van a llegar los que se mantengan responsable y humildes. Va por buen camino ojalá Dios y sus entrenadores lo protejan y lo orienten.

Macarena Ormaechea, aporta lo propio. La mamá de Lautaro López, que a los 16 años se fue a jugar con San Lorenzo de Almagro, la Liga Nacional A, habla de los mismos desafíos, respaldos y cuidados.

Lautaro se fue muy joven del club, de la familia, el colegio, los amigos, ¿cómo fue el proceso para la familia y cómo lo sobrelleva?

-Como todo proceso de separación fue y es difícil desde el afecto, porque la falta de presencia física cuesta muchísimo. Sin embargo, siempre apoyamos a Lautaro, incondicionalmente, porque desde muy chico su objetivo era ser jugador de básquet profesional. Al acompañarlo siempre, la vida de la familia comienza a girar en torno al deporte (viajes, torneos, eventos en el club) por eso cuesta para nosotros también que él no esté. Actualmente si bien ya pasó la parte más dura que fue su ausencia en la vida de familia (almuerzos, asados de los domingos, salidas o simplemente compartir una charla post partido) tratamos de acompañarlo, siempre que podemos viajamos a compartir con él, pero gracias a las redes sociales pareciera que las distancias se acortan y diariamente podemos estar en contacto.

¿Hablan de la exposición en redes y en los medios?

-Creo que otro aspecto positivo que tienen las redes es, además de permitirnos saber de él diariamente, favorecen desde el punto de vista deportivo al desarrollo de su imagen pero también que muchos chicos vean que se puede llegar si uno se esfuerza, se entrena. También tiene su lado negativo creo que para el caso concreto de Lautaro hace que él se auto exija y quiera acelerar sus tiempo, pero siempre intentamos hacerlo pisar la tierra, siempre con humildad y paciencia, no todo es tan rápido y fácil como si pasa en las redes.

Como mamá, ¿qué consejos podría brindar a padres que podrían atravesar una situación similar?

-Apoyar a los hijos en el deporte es la herramienta más sana que podemos darle porque fomenta buenos hábitos, valores, disciplina, amistad, y los aleja de los flagelos que sufren hoy día los adolescentes (droga, alcohol, computadoras). Acompañarlos e incentivarlos a que, cuando uno tiene un sueño hay que esforzarse. Se puede lograr, en nuestro caso encontramos en el club nuestra otra familia: amigos, papás y entrenadores que ayudaron también; sin que eso no signifique que todas las noches lo extrañe horrores (risas).

Notas relacionadas
Te puede interesar