Luz Peregrina
Esta es una de las composiciones de Coqui Ortiz, Samuel Rodríguez y Gabriel Cocomarola que aparecen en el disco de “En tiempo de Chamamé”, disco de Cocomarola. Este disco está ternado para los Premios Mejor Álbum de Chamame aquí escriben sobre el disco Pedro Topo Zubieta y Carlos Lezcano.
“Grabación en vivo”
Cuando comenzamos a delinear con Carlos y Gabriel este proyecto, convinimos en grabar “en vivo”, es decir todos los músicos tocando en la misma sala, al estilo de las antiguas grabaciones.
El talento y la seriedad de los músicos que participaron, permitió que esto fuera posible y fue un enorme disfrute realizar tomas de principio a fin y repetirlas cuando no eran del agrado de los músicos.

Mirándolos, me venían a la mente las grabaciones del abuelo de Gabriel, el legendario Tránsito Cocomarola y el sinfín de anécdotas que pude escuchar de sus integrantes.
No caben dudas que el espíritu del “Taita” nos acompañó en estas sesiones.
Esta grabación tuvo además otro condimento.
Nini Flores, inicialmente era parte del proyecto, pero sus innumerables compromisos no le permitieron hacerlo. No obstante como había varias piezas arregladas por él para dos acordeones, convocamos al gran Julito Ramírez para tocar sus partes y lo hizo con el acordeón de Nini, ya que gentilmente nos lo cedió para que sus arreglos “sonaran” tal como los había concebido.
El disco estaba terminado cuando Nini nos dejó, por lo que Gabriel a manera de homenaje grabó “Así es Formosa”, una canción que Nini arregló para solo de acordeón y que solía tocar para sus amigos.
“Tocar es meterse en la profundidad”
Gabriel Cocomarola regresa, luego de un largo silencio discográfico, con un nuevo material “En tiempo de chamamé”.
Este joven artista grabó “El legado del Taita” como un homenaje y reconocimiento musical a su abuelo, nada menos que Tránsito Cocomarola y luego en “Caminos Nuevos” la lectura textual y musical de los títulos permiten ver el derrotero de Gabriel Cocomarola.
Primero el contacto con lo propio, con lo más genuino del chamame entendiendo que tocar no solamente es hacer sonar un instrumento sino es meterse en la profundidad de cada canción. Ir al hueso, a la hondura de los orígenes.
Si en el disco “El legado” habla de lo recibido por sus mayores, en “Caminos” confirma su juventud y su necesidad de buscar nuevos horizontes artísticos para conocer otras geografías musicales.
Ahora, en este disco hay un Gabriel parado en el presente. Hay un Gabriel que se fue en busca de nuevos desafíos y otro que vuelve. Va uno y regresa otro. Siempre el mismo pero diferente.
Uno se hunde en las profundidades de nuestra identidad y otro reaparece bajo formas nuevas y complejas de interpretación.
Este nuevo trabajo nos habla de un artista que pertenece a un mundo musical pero busca otros colores de interpretación.











