
Un año de locos
Estamos cerca de comenzar el que, seguramente, será uno de los años más duros que habremos vivido los viejos y de los peores que recordarán los jóvenes cuando dejen de serlo. Todas las voces que uno considera confiables a la hora de analizar la política y la economía del país anticipan que la rudeza de este diciembre será casi un escenario amable cuando el verano esté terminando. La inflación alcanzará un pico todavía más elevado que el actual y la caída real de los ingresos de los hogares acumulará un deterioro que amplias franjas considerarán insoportable. Será el ajuste en serio, no el que cada uno imaginó cuando todavía era una figura borrosa acercándose desde el horizonte.







